¿Se ha fijado que Internet está cada día más lenta y que si se queja, su proveedor le dice que es porque “las líneas están saturadas”?

La demora para bajar contenidos, la interrupción de descargas o el corte del servicio, son baches que a diario enrentan los cibernautas. Y lo que para cualquier paisano parece un problema circunstancial, para José Huerta, fundador de la ONG NeutralidadSi.org, que se especializa en la red, es mucho más que eso: si internet es lenta en Chile es porque a las empresas proveedoras les conviene y no quieren gastar más plata para agilizarla.

“El modelo de negocios de los ISP (Internet Service Provider) es la sobreventa excesiva de la capacidad de los enlaces para los usuarios. En Internet en Chile sucede lo que sucede con los celulares en año nuevo, que se atosigan porque toda la gente está llamando, pero todos los días”, explica Huerta. Y agrega: “Ellos tienen la capacidad de ofrecer la conexión que publicitan a 100 personas, pero les venden el enlace a 1000, porque apuestan estadísticamente a que esas mil personas no van a usar el enlace en su capacidad completa”.

El problema, mucho más amplio, llegó al Congreso, donde en 2007 el diputado UDI Gonzalo Arenas presentó un proyecto para regular las condiciones en que los proveedores prestaban servicios. El tema hasta hoy lo regula la Ley de Telecomunicaciones de 1982 -añeja en lo que se refiere a internet-, lo que en la práctica hacen y deshacen a su antojo.

El proyecto, sin embargo, está entrampado en el parlamento: su tramitación se unió a la del proyecto de Ley de Propiedad Intelectual, según una indicación del senador radical Guillermo Vásquez.

Para los defensores del proyecto original, se trata de una maniobra que ha dilatado perpetuamente su aprobación.