Por Roberto Martínez

La novela de Jerome David Salinger, “El guardián entre el centeno”, fue publicada en el año 1951, y desde entonces, se ha visto envuelta en el escándalo y el misterio; no precisamente por su contenido, que para su época, hablaba con demasiada claridad sobre la codicia, los vicios, la sexualidad y la delincuencia; sino por los acontecimientos que aparentemente han surgido a raíz de ella, así se menciona en el sitio suite101.net.

La venta de este libro llegó a prohibirse en varias partes de Estados Unidos, pero ello no logró frenar su alta distribución por toda la unión americana. El gran impacto de su contenido, lo ha convertido en objeto de análisis en múltiples ocasiones, incluso en una lectura obligatoria dentro de algunos institutos estadounidenses, pues es una obra que a pesar de los años, continúa vigente, llevando al lector al mundo de una vida extremamente solitaria, decepcionada de todas las cosas que le suceden, menos de su hermana.

La mayor controversia sobre “The Catcher in the Rye”, como es su título original en inglés, surge con sus fuertes coincidencias en escenas de homicidio. Sin duda la más conocida, es la situada en la entrada al edificio Dakota, en Nueva York; en el que Mark David Chapman, arrebató la vida a uno de los artistas más importantes de la música contemporánea, John Lennon, líder y voz principal del cuarteto de Liverpool, The Beatles.

Según declaraciones del mismo Chapman, esa mañana de 8 de diciembre de 1980, adquirió un ejemplar de dicho libro, y escribió en él: “Esta es mi declaración”, firmando como “El guardián entre el centeno”. Después, siguió los pasos de Lennon hasta el momento en que le disparó cinco veces.

Tras haber cometido el asesinato, Chapman se quedó en el lugar, sacó su ejemplar de “El guardián entre el centeno” e intentó leer la novela hasta que llegó la policía, la cual no tuvo ningún problema al arrestarlo.

Otros de los asesinos que han sido relacionados con la lectura de este libro, son Charles Manson; Lee Harvey Oswald, presunto asesino de John F. Kennedy; John Hinckley Jr., quien intentó matar a Ronald Reagan; y Sirhan B. Sirhan, quien fue arrestado por el asesinato deRobert F. Kennedy, todos ellos confesos de haber sido influenciados fuertemente por “El guardián entre el centeno”

Pero esto no significa que todas las personas que lo hayan leído se conviertan en asesinos, hay una gran cantidad de celebridades y artistas que han creado sus obras influidos por su lectura, ya sea como título de alguna canción, haciendo referencia del libro o su personaje principal en alguna de sus letras o mencionándolo en películas y series de televisión.

Sin embargo, lo que probablemente no esperaba Salinger, fallecido el 28 de enero de 2010, es que su libro fuera foco de teorías de la conspiración, como la idea de que “El guardián del centeno” fue un instrumento utilizado por la CIA en su programa MK Ultra (Mind Kontrol Ultra), para realizar ciertas actividades y operativos de control mental, usando señales eléctricas y drogas para cambiar el funcionamiento del cerebro.

Se dice que el objetivo principal de este programa, era producir “droga de la verdad” y crear otra para inducir a las personas a convertirse en asesinas y tener el “arma perfecta”. En teoría este tipo de actividades culminaron a principios de los años 70, cuando Richard Helms, entonces director de la CIA, ordenó la destrucción de todos los documentos y evidencia sobre el MK Ultra. Sólo agentes de la CIA, como Mike Copeland, llegaron a denunciar estos experimentos.

Se ha mencionado en varias ocasiones, que el libro tiene mensajes ocultos, los cuales activaban puntos específicos del cerebro en las personas que eran sometidas a los experimentos y sesiones de hipnosis.

Muchos creen que estas afirmaciones son ciertas, pues algunos asesinos relacionados con la obra de Salinger, también tuvieron una relación con la CIA, como Chapman, que de acuerdo a Santiago Camacho, en su libro “20 grandes conspiraciones de la Historia”, fue huésped de un campamento de la CIA en Beirut cuando tenía 19 años, en el que fue sometido a una terapia que combinaba latorazina y la hipnosis. Además, se dice que Chapman en realidad nunca fue admirador de Lennon como se informó oficialmente, y que no tuvo problemas para pasar las líneas de seguridad de los aeropuertos portando el arma homicida.

Quienes también fueron relacionados con la CIA, fueron el casi asesino de Ronald Reagan, John Hinckley Jr., quien llegó a ser relacionado con la familia Bush; y Lee Harvey Oswald, que como se menciona en la obra cinematográfica de Oliver Stone, JFK, tuvo relaciones en el pasado con el servicio secreto norteamericano.