Hace unas semanas, el diario El País de España publicó un extenso reportaje sobre los diez años del reggaeton en la península ibérica. Según el influyente medio, el revolucionario género murió en la “madre patria” para dar paso al perreo soft.

Para conmemorar los 10 años del reggaeton en Chile y descubrir cómo ha cambiado nuestra forma de relacionarnos con el sonido caliente, The Clinic OnLine preparó la siguiente antología, revisando año tras año cómo nuestra cultura popular se volvió loca escuchando a Daddy Yankee y los demás.

2003

Hasta 2003, los carretes adolescentes chilenos no se diferenciaban demasiado de las fiestas de los adultos. Más allá del hit de moda (“Aserejé” o “El baile del gorila”) o el “género” emergente (Axé, TECNO), todo solía terminar en Juan Luis Guerra y lentos. La paz social consolidada por la Concertación se había trasladado a las poco eróticas fiestas de inicios de siglo; que sólo amparadas en el fenómeno inefable del programa Mekano, de Mega, hallaron su ruta a la sobrevivencia.

El crack televisivo Alex Hernández se encargó de acompañar ombligos dieciocheros, potos eternos y torsos brasileños (léase Carlita Jara, Chabe y Caco) con el “ragga”, género caribeño germen del reggaeton. Pubertad mágica. Chile a los pies del exquisito ritmo cachondo que obligaba a los hombres chocar la pelvis contra una cadera. Es pleno 2003, los fans llenan el álbum que Panini lanzó a propósito del espacio televisivo; Ricardo Lagos y Pablo Longueira sellan acuerdo para avanzar en modernización del Estado; y la diversión nocturna de los chilenos se empieza a revolucionar.

Es el adiós de la inocencia y el primer encuentro masivo de los chilenos con el ritmo que luego se llamaría reggaeton.

2004

Fue un año eufórico para Chile. En agosto, Nicolás Massú y Fernando González ganaban las primeras medallas de oro para el país en la historia de los Juegos Olímpicos. Unos meses después, se instaura definitivamente el reggaeton en la nación, de la mano de tres artistas clave:

Héctor y Tito, intérpretes de la oscura “Baila Morena”, cuyos arreglos delictuales (balas y metralletas como parte de la melodía) se convirtieron en leyenda junto a los versos “perreo pa los nenes, perreo pa las nenas” y “nos fuimo a fuegote”. Fue el primer hit reggaetonero que apareció en las fiestas nacionales.

En la misma línea dedicada a cantarle al crimen y las mujeres como objetivo-perra, Don Omar se convirtió en boom con este hit que dejó la cagá a fines del 2004: “Dale Don dale”.

Pero es un personaje y una canción los responsables de oficializar la llegada del reggaeton al país: es Daddy Yankee y la “Gasolina”, himno mundial de la juventud dosmilera. Es el comienzo de una estrecha relación entre el Cangri -en ese momento mucho más callejero y marginal- y el pueblo chileno.

Otros temas indispensables del 2004 para entender el momento cultural son “Me voy pa’l party”, de Nicky Jam -uno de los ideólogos del género-; y “Yo quiero bailar”, de Ivy Queen, pieza histórica de la lucha feminista.

2005

Este será el mejor año en la historia del reggaeton en Chile. Consolidado y en plena expansión, Daddy Yankee se convirtió en el hombre más popular del país entre los jóvenes deseosos. Las fiestas eran una locura, los colegios vivían en llamas y las radios programaban desesperadas las tan excitantes pistas.

“Gata fiera”, de Trebol Clan, deja la cagá en el segundo semestre, musicalizando a Mariana Loyola en la exitosa teleserie “Gatas y Tuerca”.

Del “Cangri” sobresalen todas las obras de arte de su disco que lo lanzó a la fama, “Barrio Fino”: “Dale caliente”, “No me dejes solo”, “Lo que pasó, pasó” y “Tu príncipe”.

El hito del 2005 es la aparición fulminante y arrasadora de Wisin y Yandel, el “dúo de la historia”. La rompen con “Rakatá” y “Burn It Up“.

Tego Calderón, legendario viejo crack, pone los puntos en las íes con “Métele sazón”. Pa toa’ esa’ chori en lo niuyore.

En los barrios de la periferia de Santiago será la temporada de los “harcoritos”, jóvenes con patillas gigantes y zapatillas de skate desde cuyo seno surgirán los pokemones.

2006

2006, cuyo verano fue hegemonizado por “Rompe” y el triunfo de Michelle Bachelet, tuvo dos momentos relevantes. Por un lado, la presentación de Daddy Yankee en Viña 2006, hito cultural de nuestro siglo. Esa presentación, calificada como “la mayor revolución del Festival en su historia” por el relato en vivo de radio Cooperativa, oficializó el cambio de generación. Un giro que más allá de la forma de bailar o cantar, tiene que ver con la forma de expresar.

Así lo expone para The Clinic OnLine el musicólogo Manuel Maira: “El reggaeton y el texto que hablaba de lo sexual y de una liberación en ese sentido pegó súper bien con una juventud chilena que necesitaba un destape. Es una generación que necesitaba despegarse de esa oscuridad y represión que venía desde la dictadura; y que un par de décadas después estaba totalmente limpia de eso y con ganas de liberarse al chancho. En eso el reggaeton ofrecía la bandeja perfecta para que eso jóvenes pudieran liberarse sexualmente y poncear con letras súper animales para la cacería amorosa”

Más que una música ligada a un grupo determinado fue una herramienta de liberación cultural…

Exactamente, tiene que ver con desligarse de la pacatería y ciertas costumbres conservadores arraigadas en la sociedad chilena, que estos jóvenes nacidos en los 90 no tienen nada que ver. Y siempre el joven por definición ha tenido una pará de rebelarse contra la generación de sus padres. Es el cambio de la generación que tenía miedo a salir con ropa de colores a la calle, en plena dictadura, a la que se agarra cuatro personas en una noche y esta todo bien.

Por otro lado, se masificó la primera expresión de reggaeton 100% chileno. Es el grupo Croni-K, que con su tema “Nadie lo sabrá” se caló en los hinchas de la U ¿la razón? el retornado Marcelo Salas empezó a hacer muchos goles, los que celebrara bailando esa parte de la canción que dice “así que shh shh”. Lo acompañaban dos bacanes colombianos en la coreografía: Herly Alcázar y Mayer Candelo.

Mención honrosa a Reggaeton Boys, los haitianos chilenizados que han sabido adaptarse a los tiempos.

2007

Wisin y Yandel continuará su acelerado avance en las masas populares con “Pegao” y “Pam Pam”, furor en los secundarios que iniciaban su entrega total a la mayor de las tribus urbanas jamás aparecidas: los pokemones. Cientos de miles de jóvenes se decoloraron la cabeza, alisaron el pelo, bajaron los pantalones y perforaron la boca. Eso en lo estético; porque el verdadero destape fue sexual. Ponceo a diestra y siniestra al son de nuevos exponentes como Jowell y Randy, Arcangel y RKM & Ken-Y.

Con estas dejaron la cagá Arenita, PokeKaminsky y compañía:

2008

En 2008 el género dará sus primeros signos de giro estilístico con los discos “King of Kings” de Don Omar y “Talento de Barrio” de Daddy Yankee. Es la “dulcificación” del reggaeton, que con sonidos electrónicos más cercanos al pop se meterá de lleno en la clase alta. Cuicas y flaites unidos en el sexo con ropa. Éxtasis en canciones que parecen compuestas por extraterrestres.

Aquí abajo los sencillos más bacanes, tanto de Don Omar como del “Cangri”, que hicieron perrear a los jóvenes pospokemones, quienes pasaron a autodefinirse como “flaites” o “fashion”. Es el reinado del pitillo y las “zapatillas con estilo”.

El video de “Sexy movimiento”, de Wisin y Yandel, parte con una conversación entre las estrellas. El diálogo grafica el cambio drástico que vivió el género ese año: “Yo creo que es el momento de hacer algo diferente después de tanto éxito. Hay que hacer algo diferente, tú sabes, un poco de acción. Adrenalina”.

MENCIÓN ULTRA HONROSA: “uH Ah, No PaSa Na, Túúú SaBes K nO SoMoS PoNcIaS”

2009

En 2009 el reggaeton ya es oficialmente la música principal de todos los carretes en todos los barrios del país. Era tanta la transversalidad que Adriana Barrientos hizo famoso a Tito el Bambino en el reality 1910, donde la modelo cantaba todos los días “Mi cama huele a ti”, del boricua. Fue la canción del año.

Durante esta temporada el reggaeton continúa su diversificación y se mezcla con todo tipo de ritmos. Estas son otras canciones que pegaron.

2010

Todo el primer semestre del 2010 reggeatonero estuvo marcado por una canción que prácticamente reemplazó al himno nacional. “Arriba la vida”, de Cróni-K, fue la canción oficial del terremoto y Chile ayuda a Chile. En aquellas semanas de generosidad total, las radios tenían la canción como colchón permanente mientras recibían llamados de gente buscando a sus familiares. Patria. Campeones mundiales de solidaridad. Fue tan cuático el impacto de la canción, que su letra fue enterrada en la cápsula Bicentenario, junto a pelelas y una imagen de Don Francisco.

En conversación con The Clinic OnLine, Freddy, vocalista de Croni-K, comentó por qué el reggaeton pegó tanto entre los compatriotas. “Al comienzo decían que iba a ser como el axé, que no iba a durar nada. Pero se equivocaron, porque el reggaeton viene con bases sólidas donde hay mezclas de reggae, merengue o salsa. Son estilos que han permanecido durante la historia. La evolución que ha tenido el reggaeton ha sido sorprendente porque ahora último está mezclado más con la electrónica, que son los ritmos de moda”.

¿Y ahí se pierde el espíritu del flow?

Yo creo que no se pierde, al contrario. Toda música tiene evolución y el reggaeton eso es lo que ha tenido y por eso no ha muerto. Pero como tiene la cualidad de mezclarse con otros ritmos puede ir renovándose todos los días. Nosotros tenemos la particularidad de haber hecho algo que nadie ha hecho: mezclar el reggaeton con la ranchera, que ahora se llama trivalero.

¿Pero dentro de toda esta mezcla, cuál es la esencia que lo mantiene vivo?

Va por las baterías que tiene. Tiene la particularidad de que el sólo sonido te hace bailar. Es un ritmo discotequero y el contenido va al criterio de quien lo cante.

¿Por qué en Chile el reggaeton pegó tan rápido y fuerte?

Porque nosotros somos bien absorbentes de las cosas que vienen de afuera. Fuimos los primeros en absorber este ritmo que nos identifica a muchos. Fue como la evolución que tuvimos del rap en inglés al de Puerto Rico. Son letras que se entienden y nos llevan a innovar como lo hacen los grandes de esta máquina. Nosotros escuchábamos un poco antes a estos reggaetoneros cuando hacían ragga y rap.

Por último te pregunto por “Arriba la vida”, himno del terremoto.

“Arriba la vida” tiene la particularidad de identificar a cada uno de nosotros, que siempre tenemos estados de ánimos distintos, como seres humanos. Tenemos tristezas y desilusiones, pero sabemos que después de la tormenta siempre viene la calma. “Arriba la vida” es decirle a la gente siempre viene una luz y una salida después de los problemas. Es rico que ya no se canta “Color esperanza” de Diego Torres, que antes era el himno para darnos aliento. Ahora tenemos himno propio que está encapsulado bajo tierra y en 100 años vamos a volver a escucharla. Es el único registro musical de la cápsula.

2011

Es uno de los años más gloriosos para la historia del reggaeton en Chile y tiene un nombre fundamental: J Alvarez. Mientras la juventud azotaba al país con el movimiento estudiantil, el puertorriqueño alborotaba a la generación empoderada con una voz increíblemente sensual y un ritmo que evocaba la rudeza y sexualidad explícita del reggaeton de los inicios. Con hits como “Junto al amanecer” y “Sexo, sudor y calor”, el porno J Alvarez se convertía en el personaje del año y musicalizador de la histórica rebelión de la Confech.

El segundo hombre clave para este año es Farruko, chorizo que da un empujón a la en decadencia moda “flaite”, validando las cejas cortadas y la sopaipa con chasquilla. Son los tiempos de Perla y Dash & Cangri.

Pero si hablamos de 2011 hay dos elementos que no se pueden obviar. La reinvención de la lambada en “Taboo” de Don Omar; y la consagración de Plan B, cuyo corista agregó un nuevo accesorio a la estética fashion: los lentes de Allende.

2012-2013

¿Cómo impacta hoy el reggaeton en Chile?

En 2012, se consolidó el reggaeton de las grandes producciones. La industria ofreció videos que parecen películas, como método para disputar el espacio a las nuevas expresiones musicales de moda: la bachata y el electropop. Abundan las colaboraciones con leyendas de la música.

El tema más importante del año es “Limbo”, del hollywoodense disco “Prestige” de Daddy Yankee; que incluye otras joyas como “Pasarela”, “Perros salvajes” y “Llegamos a la disco”. Todos estos hits sonarían en la exitosa presentación del “Big Boss” en el Festival de Viña 2013, show que vendría a ratificar la merma del perreo hasta abajo, reemplazada por uno más de salón.

Pero según explica Manuel Maira, el género que cambió a Chile no ha muerto -como asegura el diario El País-. Más bien, vive en los que bailan.

“El reggaeton sigue, pero reencarnado en ciertas fusiones. Se expandió como un virus, por lo que lo más purista ya no se encuentra. Pero sí se encuentra fusionado con el hip hop de la onda de los gringos, con la electrónica de la onda de David Guetta, con bachata, con un montón de ritmos que desfiguran el reggaeton de hace diez años; pero es parte de la evolución de los géneros. Cada vez es más difícil decir que una música es sólo rock, pop o electrónica. El reggaeton es un género que igual sigue siendo identificable”, señala Maira.

Por estos días, el país se ha politizado y la juventud se burla de las tribus urbanas que otrora integró. El reggaeton, en tanto, sobrevive en la herencia de la primera generación liberada del yugo del lento.

Lo mejor del año: