atentado terrorista escuela militar 1

El atentado de ayer en una galería conectada a la estación del metro Escuela Militar marcó un antes y un después. Si antes la frase era “colocación de artefacto explosivo” hoy cambió a terrorismo. Hay 14 heridos, sangre, destrucción y miedo en la población y en los usuarios del tren subterráneo. De hecho, ayer cuando Bomberos recibió la llamada calificaron la emergencia con la clave 10-13 que significa atentado terrorista. Y luego del bombazo, hubo llamados a Carabineros por paquetes sospechosos en distintos lugares de Santiago, los que resultaron ser falsos.

Hasta ahora, la policía uniformada analiza los videos de las cámaras de seguridad del recinto, como también las aledañas para determinar si existe la filmación del momento exacto en que fue dejado el explosivo, como también la entrada y salida del autor o los autores al recinto comercial. Fuentes que conocen del caso explicaron que se realiza una pericia a las imágenes de las personas que aparecen en el video. Se trata de la llamada medición “antropométrica”, es decir se verifican distintos puntos de cuerpo, desde el rostro, el largo de los brazos y las manos, entre otros factores, para determinar si coinciden con algún sospechoso incluido en la base de datos que mantiene la autoridad. La otra revisión son las eventuales huellas que podrían haber quedado en el lugar y la versión de testigos.

Fuentes del caso explicaron que si bien estas diligencias hay que hacerlas porque el sitio del suceso “habla”, lo cierto es que las expectativas son bajas, ya que un atentado de estas características debió estar planificado con antelación. Y desde ese punto de vista el autor debió tomar precauciones, entre ellas caracterizarse para evitar el reconocimiento.

Al mismo tiempo, la policía comenzó el barrido de sospechosos, del listado que manejan producto de las investigaciones en curso. Se georreferencian sus movimientos y se intensifica la vigilancia y los seguimientos, como parte del protocolo. Sin embargo, se reconoce, el o los autores que colocaron la bomba bien podrían ser desconocidos para la policía.

Fuentes que conocen del caso indicaron que las diligencias se habrían centrado en las zonas sur y occidente de Santiago y que se trataría de dos personas, aunque la versión no ha sido confirmada oficialmente.

En tanto hasta las 17.00 de ayer circulaba la versión de que un grupo de sujetos habían arrancado en un Chevrolet Corsa, minutos antes del atentado. Lo confirmó el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, que más tarde fue descartado por el fiscal a cargo del caso Christian Toledo, indicando que se trataba de un hecho delictual que no se relacionaba con la bomba.

El gobierno, a través de Aleuy, indicó que presentarán una querella basada en la Ley Antiterrorista, hecho que fue refrendado públicamente por la Presidenta Michelle Bachelet, luego de visitar a una de las afectadas por la detonación en la clínica Las Condes.

La Mandataria calificó el hecho “uno de los actos más cobardes que hemos visto, que tiene como objetivo dañar, generar temor y e incluso la muerte”.

Para enfrentar el hecho anoche se reunió en La Moneda el Comité Policial Especial para adoptar medidas por el ataque terrorista.

En la reunión estuvieron presentes el ministro del Interior, los jefes de la PDI y Carabineros, Marcos Vásquez y el general Gustavo González, respectivamente. También el subsecretario del Interior Mahmud Aleuy, el subsecretario de Prevención del Delito, Antonio Frey, el intendente de la RM, Claudio Orrego y el director de la ANI, Gustavo Villalobos.

Al cierre de esta edición, no había detenidos.

La organización

El atentado provocó un cambio inmediato en el trabajo de la inteligencia policial, porque el grupo ya no es el mismo y cambió la elección de sus objetivos. Ahora los prefieren con afluencia de público.

Además, la detonación se produjo sólo horas después de que la Corte Suprema ratificara las sentencias para el responsable de la muerte del cabo Luis Moyano. Se trata de Juan Aliste Vega con 42 años de presidio, mientras que Marcelo Villarroel y Freddy Fuentevilla a 15 y 14 años, respectivamente. Coincidencia o no, el hecho está ahí.

Fuentes policiales, a manera de análisis, comentaron que con el paso del tiempo organizaciones de este tipo van aumentando el nivel de sus acciones. Y como ha pasado hasta ahora, los atentados debieran continuar. Lo que sucedió hoy, explicaron, fue un mensaje claro: nadie está a salvo.

No son las primeras bombas. Tampoco el primer herido. En 2005, cuando se inició la seguidilla de explosiones hubo uno. Era un barrendero que estaba cerca del basurero ubicado al lado de la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI). Nunca descubrieron a los responsables.

De allí en adelante los objetivos han sido diversos. Cuarteles policiales, cajeros automáticos y desde unos meses se han concentrado en lugares con afluencia de público. El 1 de julio pasado, un artefacto dejó herido a un guardia en la Cooperativa de Carabineros, ubicada en pleno centro de Santiago. Luego, el 13 de julio, otro explotó dentro de un vagón en la estación del metro Los Dominicos. Un guardia logró percatarse y nadie resultó herido, antes que partiera el último a eso de las 22.30.

Para este último caso, la labor de la policía no ha sido sencilla. De hecho no hay detenidos aún. Se sospecha de grupos anarquistas, pero no hay pruebas reales, al menos hasta ahora. Ello hace suponer que hubo una actividad anterior para cometer el atentado, una planificación, por las características del lugar y el horario en que ocurrió

Conspiración del fuego

En el caso Escuela Militar, según se sabe hasta ahora, se usó el mismo sistema que en Los Dominicos: extintor con pólvora negra. Sin embargo, el tipo de bomba no es nuevo. Ha sido el artefacto más usado para atentados de este tipo.

Actualmente, reconocen en la fiscalía, la mayor complejidad para investigar a grupos anarquistas, es su fuerte compartimentación, es decir, nadie sabe qué hace el otro grupo. Son inorgánicos por naturaleza.

En el Ministerio Público señalan que los miembros de estos grupos conocen las técnicas de la policía, lo que hace más complejo su trabajo. Un ex funcionario de la ANI que trabajó en contraterrorismo, explicó que los integrantes de estas organizaciones mantienen relaciones con sus pares de Europa y América coordinando una lucha sin cuartel contra el Estado y que en el último tiempo se ha intensificado.

Al respecto, el fiscal a cargo de este caso y el de Los Dominicos, Christian Toledo, solicitó recientemente a su par de México, información judicial y de inteligencia respecto de una reunión ocurrida en ese país en diciembre pasado. “Contribución del núcleo de presos de la conspiración de fuego”, señala el documento que los mismos anarquistas subieron a la red. En este último se señalaba: “promovemos la práctica de las ejecuciones de objetivos humanos”.

En la Fiscalía Sur señalan que tanto la inteligencia de Carabineros y la PDI mantienen listados de sospechosos y que son seguidos y vigilados; que hay teléfonos intervenidos y se usan todas las posibilidades que otorga la ley, no sin quejarse por el alto estándar que exigen los tribunales para ciertas diligencias.

No obstante, se asegura que el reciente atentado cambiará las cosas. Si bien es cierto las policías no tendrán manga ancha para actuar, servirá para relajar el control, porque se requieren objetivos claros y rápidos, ya que las bombas van a continuar.