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El arzobispo Ricardo Ezzati comentó en una extensa entrevista lo que ha ocurrido en el último año en el país, incluyendo la reforma educacional y el proyecto de aborto terapéutico, además de las conversaciones que ha sostenido con la presidenta Michelle Bachelet y el ministro de Educación.

Para Ezzati, que ve a Chile como “un país con muchas potencialidades”, la reforma educacional tiene una necesidad que comparten por la “urgencia para la ‘buena vida’ del país”, indicando que el primer aporte de la Iglesia en aquella materia fue “destaca la necesidad de un proyecto orgánico, un proyecto que la comunidad nacional conociera y en el cual pudiera participar activamente”, según declara a El Mercurio.

“Destacamos la variedad de proyectos educativos y el rol que están llamados a ocupar los padres de familia, principales responsables de la educación de sus hijos. Enfatizamos la urgencia de intervenir la educación pública para que fuera de calidad”, señala el arzobispo.

Luego aseguró haber sostenido una conversación con Nicolás Eyzaguirre antes del envío del proyecto al Congreso, en la que comparó la propuesta anunciada para “construir puertas y ventadas para un edificio del cual, sin embargo, se desconocía el proyecto arquitectónico”.

Indica que “las aprensiones iniciales no se han borrado. Se ha perdido la ocasión de prospectar una educación de calidad para todos, especialmente para el sector público, y se ha centrado en demasía, la atención sobre aspectos económicos, patrimoniales y administrativos”.

“Insisto, creo que el país ha perdido una gran oportunidad: la de ofrecer a sus niños y jóvenes la posibilidad de una educación de calidad. Es de esperar que el proyecto aprobado no se convierta en un obstáculo. De todas formas, seguiremos disponibles para dialogar y aportar nuestra visión y nuestra colaboración a lo que se pueda corregir”, señaló el representante de la Iglesia.

Respecto a la discusión sobre el lucro, Ezzati dijo que “la Iglesia Católica ha rechazado el enriquecimiento indebido y el lucro desregulado de algún sector de la educación particular, y no ha sostenido tesis contrarias a la justicia y las leyes del país”, añadiendo que “el Estado tiene el derecho, el deber y, además, cuenta con todas las facultades necesarias para prevenir abusos o para reprimirlos”.

“También en relación al tema de la selección se ha pretendido confundir. La Iglesia Católica es contraria a una selección arbitraria que no respeta la dignidad de cada y de toda persona. Decimos que la cultura y la educación no pueden ser esclavas del poder económico y de su lógica”, aseguró Ezzati.

En la misma línea, Ricardo Ezzati defiende las entrevistas a los padres en los colegios aunque “en algunos casos se hayan dado abusos”, lo que considera “condenable y lamentable”, pero “no invalida el valor del diálogo y de la confianza mutua que debe reinar entre padres de familia e instituciones educativas”.

Al cambiar de tema hacia el aborto, el arzobispo indica que en el trabajo prelegislativo se deben acoger “todas las visiones”, pero que “lamentablemente, las minutas (sobre el tema) dejan muchas dudas y presentan conceptos que apuntan a un aborto a todo evento. Me parece que en ellas no está presente la concepción del embrión y el niño en gestación es una persona, que tiene su dignidad, merece respeto y es sujeto de derechos”.

“Es muy complejo considerar que este niño es solo parte de la madre, sin considerar que es una criatura única e irrepetible. Queremos proteger la vida desde la fecundación, que es el único origen biológico que podemos definir”, dice Ezzati.

Añade que, respecto a la negativa de Ignacio Sánchez de permitir intervenciones de este tipo en recintos vinculados a la Universidad Católica, que “el Estado debe permitir que la diferente identidad y misión de una universidad y de sus campos clínicos se expresen. No se puede forzar a ir contra la conciencia de un médico. No se puede obligar a eliminar un niño en gestación. El aborto va contra la lógica y nuestro convencimiento es proteger la vida. Es también la misión del hospital de la Universidad Católica (…) No se nos puede obligar a un acto que no aceptamos posible realizar”.

Ezzati aseguró haber conversado previamente con Bachelet sobre el tema, indicando que “se nota” un cambio en ella respecto su posición en el tema, ya que le habría dicho al cardenal Errázuriz que no estaba de acuerdo con el aborto. “Son realidades que hay que profundizar muy a fondo y que en otra oportunidad ella misma, como lo había declarado el cardenal Errázuriz, se había mostrado en contra”.

Asegura que “ha cambiado la cultura” ya que estamos “viviendo en un país mucho más secularizado de lo que era hace diez años. No quiere decir que sea mejor, no siempre la secularización lleva a cosas positivas”, apunta Ezzati.

Al ser consultado sobre la dificultad de defender los valores cristianos por los múltiples casos de sacerdotes sancionados por abusos sexuales, sostiene que “son dos cosas diferentes. El hecho que uno se equivoque no quiere decir que esté equivocado lo que anuncia y lo que predica. Hay que distinguir y lo que hay que defender son los principios”.

Espera que los legisladores que profesan la religión católica “defiendan (la vida del feto) y protejan de los crímenes abominables del aborto y de la eutanasia; esta es su responsabilidad”.

Si un legislador católico vota a favor del proyecto de aborto, Ezzati asegura que iría en contra de la fe y sería grave, aunque dice que no cree que la respuesta a eso sea una excomunión en todos los casos, ni que esta se realice automáticamente.