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escuelas de conducción para motos en Chile

AUTO TEST

16 de Julio de 2026

El examen más duro de Latinoamérica se aprueba casi sin escuelas de conducción de motos

Chile exige el examen de motociclistas más riguroso de Latinoamérica, pero solo dos escuelas de conducción certificadas operan en el país, ambas en Santiago.

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Dos escuelas. Un solo lugar del país: Santiago. Y casi 300 mil motocicletas vendidas en Chile entre 2018 y 2025, según la Asociación Nacional de Importadores de Motocicletas (ANIM). Ese es el contraste que define hoy la formación de motociclistas en Chile: un examen práctico considerado el más exigente de la región y una oferta de escuelas de conducción para motos que no alcanza a cubrir ni una fracción de la demanda.

Chile lidera hoy la exigencia regional para licencias de motociclistas, según un levantamiento comparativo de la Alianza MotoLatam con corte a junio de 2026, pero enfrenta un déficit de escuelas de conducción certificadas: solo dos funcionan en todo el territorio, ambas en la capital, mientras el parque de motos crece a doble dígito cada año.

¿Por qué Chile es un referente regional en exámenes para motociclistas?

Desde 2023, quienes optan a la licencia clase C rinden un examen práctico estandarizado en circuito cerrado, diseñado por la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (CONASET), con maniobras obligatorias como slalom, cambio de carril y frenado controlado, evaluadas bajo criterios objetivos de reprobación, además de una prueba teórica digital. El levantamiento de la Alianza MotoLatam sitúa a Chile por delante de Brasil, México o Argentina, donde la formación y los exámenes siguen siendo heterogéneos o están en pleno proceso de reforma.

El otro lado del estándar: solo dos escuelas para todo el país

Ese reconocimiento convive con una advertencia que la industria repite hace meses. Según cifras de ANIM, entre 2018 y 2025 se vendieron 297.843 motocicletas en el país, el 87% de ellas motos de calle, mientras el número de escuelas certificadas para enseñar a conducirlas se mantiene en apenas dos, ambas ubicadas en Santiago. La comparación con el mundo del automóvil resulta elocuente: Chile cuenta con más de 650 escuelas de conducción acreditadas por CONASET para vehículos livianos, frente a esas dos únicas opciones legales para motocicletas.

“Que un organismo regional reconozca a Chile como un país con altos estándares de evaluación confirma que vamos por la dirección correcta en exigencia, pero también nos obliga a mirar la otra mitad de la ecuación. De nada sirve tener el examen más riguroso de la región si quien se presenta a darlo no tuvo dónde prepararse antes”, planteó Cristián Reitze, presidente ejecutivo de ANIM.

Alejandra Álvarez, primera mujer acreditada en Chile como instructora de motos y directora de Women Riders Chile, pone rostro a esa brecha desde el otro lado del circuito de práctica. Para ella, el problema no es la falta de instructores capacitados, sino un proceso de certificación que describe como lento, costoso y con criterios poco uniformes entre municipios, capaz de extenderse por meses antes de que un nuevo centro pueda abrir sus puertas.

escuelas de conducción para motos en Chile

¿Qué frena la apertura de nuevas escuelas de conducción para motos?

Parte de la respuesta está en un detalle regulatorio: se exigen seguros de responsabilidad civil de hasta 1.000 UF por vehículo, un requisito pensado originalmente para licencias profesionales de camiones o buses y que, según la industria, no se ajusta a la instrucción práctica en recintos cerrados para motocicletas.

A eso se suma que, a diferencia de Colombia o Ecuador, donde la formación certificada es obligatoria por ley, en Chile asistir a una escuela de manejo sigue siendo optativo. El resultado es un filtro real de acceso a la licencia que combina examen riguroso, formación voluntaria y escasez de escuelas fuera de la Región Metropolitana, algo que la propia industria identifica como el verdadero cuello de botella para que más motociclistas lleguen preparados a la evaluación.

El camino hacia una licencia segmentada

El Plan Nacional de Motocicletas 2024-2029 ya contempla incentivar la asistencia a escuelas de conducción y avanzar hacia una licencia segmentada, en línea con modelos como el europeo (A1/A2/A) o el australiano (LAMS), que ningún país de la región ha implementado todavía.

Para ANIM, ese es el paso pendiente: sostener con la misma exigencia que ya exhibe el examen una red de formación a la altura del estándar que el resto de Latinoamérica observa como referencia. El reconocimiento internacional, plantea el gremio, debería servir para destrabar las barreras regulatorias que hoy dificultan la apertura de nuevos centros, en particular fuera de Santiago.

La pregunta que queda abierta no es si Chile sabe evaluar a sus motociclistas, sino si les está dando, antes del examen, un lugar real donde aprender a serlo.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas escuelas certificadas para motociclistas hay en Chile? Solo dos, ambas en Santiago, según ANIM, pese a que se vendieron cerca de 300 mil motocicletas entre 2018 y 2025.

¿Desde cuándo existe el examen práctico estandarizado para la licencia clase C? Desde 2023, diseñado por CONASET, con maniobras obligatorias en circuito cerrado y criterios objetivos de reprobación.

¿Es obligatorio asistir a una escuela de conducción para motos en Chile? No. A diferencia de Colombia o Ecuador, en Chile la formación certificada sigue siendo optativa antes de rendir el examen.

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