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El viernes 16 de enero, en la plaza de armas de Pichilemu, un improvisado puesto de votación llamó la atención de más de un curioso: dos mesas de colegio, tres sillas y dos cajas de cartón, estaban en el centro de la plaza. No habían carteles o personas informando sobre qué era la votación. La única pista: un telón con el nombre del ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu). “Era tan precaria la mesita, que al menos sabíamos que el ministro no venía, ja,ja,ja”, comenta Rosa, que estaba en la plaza.

A las 10 de la mañana, llegaron dos vocales de mesa y un funcionario del ministerio. No muchos se habían enterado que eran las votaciones para elegir a los miembros del primer Consejo de la Sociedad Civil (Cosoc) del Minvu, de la provincia Cardenal Caro. “Yo me acerqué porque quería poner un reclamo en el Minvu. Pero me dieron una papeleta para que votara por una señora y me sacaron una foto”, cuenta un adulto mayor que votó ese día.

Ante la falta de información, los 13 candidatos se encargaron de explicarle a la gente: se postulaban para ser los representantes de su provincia ante los organismos del ministerio en la región (el Seremi de Vivienda y el Serviu). De esa manera, si eran electos, estarían capacitados para llevar como Consejo, las inquietudes de sus comunas directamente a estos. Nunca antes había existido una instancia de participación con estas características. La votación en Pichilemu era histórica.

“Era un despelote”

“Existió publicidad en radios y en municipalidades, pero fue insuficiente. La gente no tenía idea de lo que estaba pasando”, asegura Javier Rioseco, presidente de la Asociación de Adelanto de Catrianca y candidato a Consejero.

Javier cuenta que ese día, todos estaban confiados: habían 18 cupos y solo 13 candidatos. “Tiramos un montón de tallas ahí mismo en la plaza. Queríamos que votara la mayor cantidad de gente, pero nos daba lo mismo por quién, todos teníamos el cupo listo”, cuenta.

Tampoco existían reglas para la votación. Desde noviembre, los que se inscribieron como candidatos, tuvieron reuniones con el encargado de Participación Ciudadana del Minvu, Claudio Contreras, quien les dejó clara la libertad que tenían: “la idea era que las normas del Consejo no fueran impuestas”, explica Contreras.

“Rigió el todo vale. Solo tenías que ser mayor de 18 años para votar, daba lo mismo si vivías ahí”, cuenta Natalia Rodríguez, secretaria de la Asociación de Adelanto de Catrianca y también postulante al Cosoc.

Con el pasar de las horas, un par de candidatas desplegaron estrategias: llamaron a sus amigos para que votaran por ellas, invitaban a gente a formar una fila y luego los convencían para lograr su voto.

Durante el conteo de los votos, a las seis de la tarde, las mismas postulantes que habían acarreado votos, formaron una barra que las apoyaba. Ahí las dudas entre los otros consejeros aumentaron. “¿Por qué están preocupadas por los votos si ya todos estamos listos?”, preguntó Javier. Y en ese momento, le responden tajante: “porque son solo seis cupos”. Javier no entendió nada. Tampoco lo hicieron Natalia Rodríguez y un par de candidatos más. “Eso nunca se acordó, todos quedábamos como Consejeros en igualdad de condiciones”, aseguró Natalia.

– Sabíamos que existían 18 cupos, lo discutimos mil veces con el Minvu. Nadie dijo nada sobre los seis cupos hasta ese momento. Si habían algunos que sabían, se lo callaron. Fue un gran despelote- cuenta Javier.

A pesar de la precariedad del proceso, según cifras del Minvu, ese día votaron 389 personas en toda la provincia de Cardenal Caro, que incorpora a seis comunas y más de 41 mil habitantes en total. La mayoría de los votos fue en Pichilemu, concentrando más del 65%. En el resto de las comunas, la votación fue -al menos- deficiente: en Navidad votaron seis personas y en La Estrella, ocho.

“Más participación, más democracia”

En el discurso del pasado 21 de mayo, Michelle Bachelet volvió a dar luces sobre el proceso constituyente que comienza en septiembre: “Será un proceso que garantice un equilibrio adecuado entre una participación ciudadana realmente incidente y un momento institucional legítimo y confiable”, dijo escuetamente.

Las bases de ese equilibrio están en la ley 20.500, del año 2011, sobre Asociaciones y Participación Ciudadana en la Gestión Pública. Por primera vez, se reconocía legalmente el derecho de los ciudadanos a participar en las decisiones de los ministerios. También implicó, entre otras, la creación los Consejos de la Sociedad Civil.

Los requisitos para conformar un Cosoc son simples: cada ministerio inicia su convocatoria y todo dirigente social de alguna organización sin fines de lucro, puede inscribirse como candidato. Idealmente, la organización a la que pertenece, debe estar en sintonía con la competencia del ministerio. A pesar de lo innovadora que sonaba la idea, recién en agosto del 2014, con el Instrumento presidencial de Participación Ciudadana de Michelle Bachelet, motivado por las movilizaciones sociales del año anterior, se empezaron a implementar los Cosoc a nivel nacional. Ahí se explicitaron sus parámetros y atribuciones.

– Ese instrumento actualiza y mandata a todos los organismos públicos, constituir los Consejos. Tiene que ver con el espíritu participativo del programa de gobierno de Bachelet, más que con un eventual proceso constituyente, aunque uno puede inferirlo- aseguran desde el Departamento de Comunicaciones de la División de Organizaciones Sociales (DOS) del Ministerio Secretaría General de Gobierno.

Los rumores sobre la incidencia de los Consejos de la Sociedad Civil en un eventual proceso constituyente, empezaron a tomar forma a finales del año pasado entre los dirigentes sociales. En diciembre del 2014, en la región de O’Higgins, se hizo un seminario de Participación Ciudadana, donde “se informó de la importancia del proceso de constitución de los Consejos y se inscribió a los asistentes para que formaran parte”, explicita el Minvu.

Felipe Baltra, creador del proyecto sustentable “Aldea Domo” y oriundo de Tinguiririca, asistió al Seminario: “Fue el propio Seremi, Wilfredo Valdés, quien dijo que las instancias de participación como los Cosoc, eran la base ciudadana para el próximo cambio de Constitución”, asegura Felipe. Y agrega: “Yo le comenté en esa oportunidad que aunque los Cosoc formaran parte de un proceso constituyente, no tendrían mayor incidencia por no ser vinculantes. Están asegurándose una participación de papel”, sentencia Felipe.

Felipe Baltra, también postuló como Consejero en la región de O’Higgins, pero en la provincia de Colchagua. En sintonía con Javier Rioseco, asegura que el proceso no es democrático ni representativo: “mi lugar de votación, como le pasó a mucha gente, estaba a más de una hora de mi casa. Allá no me conocía nadie. Además, el Minvu me invitó a inscribirme como candidato. En ningún momento sentí que fuera un proceso abierto”, cuenta Felipe.

El diputado Gabriel Boric, que desde hace años exige participación ciudadana vinculante, tiene una visión crítica sobre el desempeño de los Consejos de la Sociedad Civil: “Los Cosoc están llenos de irregularidades. Son buenas ideas de papel, con pésima implementación. No han tenido ningún tipo de incidencia real. He conversado con consejeros que aseguran ni siquiera haber sido contactados por sus ministerios después de ser elegidos”, asegura Boric.

Los Consejos de la Sociedad Civil, junto a las Cuentas Públicas abiertas y las Consultas Ciudadanas son los únicos tres mecanismos de participación vigentes en Chile. Todos tienen algo en común: ninguno es vinculante. Para Gabriel Boric, mientras esto no cambie, será imposible una Constitución legítima: “La lógica de la Concerta de participación es contradictoria con la lógica de una Asamblea Constituyente deliberativa. En este país la participación es para la foto. Valen muy poco”- sentencia Boric.

Sobre las cifras oficiales de los Cosoc vigentes actualmente en Chile, existe información cruzada. The Clinic solicitó a la División de Organizaciones Sociales (DOS), y según sus datos, hay un registro de 165 Cosoc constituidos a nivel nacional. Sin embargo, aseguran, esta cifra debe ser sumada –al menos- junto a las que maneja la Subsecretaria de Desarrollo Regional y la Contraloría, para poder obtener la cifra oficial, ya que no existe un solo registro. Desde la Subdere aclaran que el encargado de esas cifras efectivamente es la DOS y que ellos deberían poseer la cantidad total a la fecha.

Actualmente la votación en la Sexta Región aún no tiene solución. Claudio Contreras, encargado de Participación del Minvu, asegura que el reclamo de Javier Rioseco y los otros candidatos, se debe a una malinterpretación de la norma: “Los seis Consejeros elegidos son la cabeza dirigente, pero el resto que no salió elegido, también puede aportar, como consta en el reglamento. No se cierran las puertas”, asegura Contreras.

Javier Rioseco asegura que el reglamento al que hace mención Contreras y donde efectivamente consta la elección de solo seis Consejeros, no existió previo a las elecciones. Natalia Ramírez y Felipe Baltra, también niegan de su conocimiento y aseguran que ni siquiera a través de ley de Transparencia el Minvu se los entregó.

El pasado 2 de febrero, Javier envió una carta al Seremi de Vivienda renunciando a su candidatura de Cosoc y solicitando que se invalide el proceso. A la fecha, todavía no ha recibido respuesta. Actualmente piensa acudir a la Contraloría de la República.

-“En Chile aún funcionamos como feudo. Vi la cuenta pública y las especulaciones sobre estos supuestos cabildos, sobre la nueva Constitución. ¡Quién va a ser parte de ese Cabildo, si no tienen idea! No tenemos educación cívica, no tenemos procesos legítimos. Yo no sabría qué esperar de este nuevo proyecto constituyente a espaldas de todo un país”, sentencia Javier.