Una mujer latinoamericana, por primera vez en la historia de la Organización de las Naciones Unidas, presidirá la asamblea general del foro mundial: María Fernanda Espinosa, canciller de Ecuador.

Su elección tuvo lugar este martes y su candidatura se enfrentaba a la de Mary Elizabeth Flores, propuesta por Honduras. La elegida obtuvo el respaldo de 128 países, frente a los 62 apoyos de Flores.

Espinosa ocupará el cargo por un año desde el próximo mes de septiembre y sustituirá al eslovaco Miroslav Lajcak.

Desde su cuenta de Twitter, Fernanda Espinosa celebró su elección y la dedicó a las “mujeres del mundo” comprometiéndose a “trabajar por una verdadera igualdad de género”.

“Hay varios temas que Ecuador ha planteado, uno de ellos por ejemplo es acercar el trabajo de la ONU a la gente, a la opinión pública, yo creo que hay un gran reto de comunicación porque mucha veces la gente no sabe lo que hacen las Naciones Unidos y cómo impacta a la vida de las personas las decisiones que se toman”, dijo Espinosa a Univision Noticias.

Además, expresó su intención de “avanzar en ciertos temas de la agenda multilateral como el pacto global de las migraciones que se está negociando, el tema del refugio, estamos proponiendo también darle mucha fuerza a la agenda 2030 que es muy importante para los países del sur global”.

Elección con polémica

La falta de consenso al interior del Grupo de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Grulac) para impulsar una sola candidatura ha ensombrecido el proceso. En Honduras hay malestar porque Ecuador se apuntó a la carrera por el puesto diplomático en febrero pasado, mientras que el país caribeño lleva seis años promocionando su candidatura.

A través de una carta enviada el mismo mes, Tegucigalpa dijo que el gobierno ecuatoriano no honraba su palabra al faltar al acuerdo sellado en 2015, cuando Honduras respaldó al ecuatoriano Patricio Pazmiño para que fuera juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. A cambio, Ecuador debía dar su apoyo a la candidatura de Honduras a la Asamblea de la ONU. Sobre esto, la cancillería ecuatoriana aseguró que fue un acuerdo del gobierno anterior que no llegó a oficializarse y anunció que no retiraría su candidatura.

María Fernanda Espinosa ha ejercido su labor diplomática tanto con Rafael Correa como ahora con Lenín Moreno, y ha validado los gobiernos socialistas en la región, como el de Nicolás Maduro. Además es conocida por alternar su trabajo más formal con la creación literaria. Desde los años 90, cuando ganó el Premio Nacional de Poesía, ha publicado cinco poemarios. Durante el gobierno de Correa también llegó a dirigir el ministerio de Defensa y fue representante del país ante la ONU en Nueva York y Ginebra.

En este segundo destino hizo buenas migas con Moreno que llegó al organismo internacional para visibilizar las discapacidades. Durante toda su campaña electoral estuvo junto a él y fue una de las primeras ministras nombradas para este nuevo periodo.

La promoción de su candidatura se hizo hecho a contrarreloj. Viajó a 12 países para recoger apoyos a su nominación, entre estos se cuentan destinos tan distantes como Azerbaiyán o Rusia. En estos días gozaba de una licencia de siete días e hizo los últimos esfuerzos en Nueva York por captar votos.

La oposición casa adentro, sin embargo, quiere llevarla a juicio político por su ausencia en momentos críticos para el país como el secuestro y asesinato del equipo periodístico ecuatoriano en la frontera con Colombia, el manejo diplomático del asilo político a Julian Assange en la embajada de Ecuador en Londres y su tibieza ante la situación política en Venezuela y Nicaragua.

La otra candidata

Mary Elizabeth Flores había impulsado su candidatura desde Nueva York. Allí está emplazada desde 2010 donde se desempeña como embajadora de Honduras ante la ONU.

Uno de sus argumentos es que Honduras nunca ha presidido la Asamblea de la ONU, mientras que Ecuador ya lo hizo en 1973. Su candidatura contaba con el apoyo de Estados Unidos y de parte del Grupo de Lima, que rechaza el régimen de Nicolás Maduro. Pero su talón de aquiles en esta elección eran las naciones árabes porque Honduras es uno de los pocos países de la ONU que no reconoce a Palestina y ha estrechado en los últimos meses relaciones con Israel, anunciando que trasladará su embajada a Jerusalén, como ya hizo Estados Unidos, seguido por Guatemala.

En Honduras, la diplomática es conocida por ser la hija del expresidente Carlos Flores Facussé y uno de los cuadros más prometedores del partido Liberal. Ha sido diputada y vicepresidenta del Congreso Nacional, pero más se ha desempeñado en el ámbito privado, en la dirección del periódico La Tribuna que pertenece a su padre, según cuenta el periodista hondureño Aldo Romero Zepeda.

Ambas diplomáticas planteaban agendas similares en cuanto a trabajar por la paz, el respeto a los derechos humanos, la promoción del desarrollo sostenible y el fortalecimiento de la ONU.

Pero Honduras quería llevar al seno de la ONU el problema del crimen organizado que pasa por los países del llamado triángulo norte de Centroamérica (Honduras, Guatemala y El Salvador). “Nosotros vemos esta presidencia una oportunidad para el país, en función de que el mundo se de cuenta de que hacemos nuestro mayor esfuerzo de construir la paz en nuestros países”, dijo Hermes Ramírez, catedrático de la Universidad Autónoma de Honduras.

Texto de Soraya Constante para Univision