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14 de octubre de 2008

Guerra total UDI-RN hace peligrar resultados de presidenciables

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¡Ups! Parece que Piñera se pitió la alianza.

El candidato de RN esta semana consiguió unir a la UDI en su contra. Al tirar a la pelea por la senaturía del Maule a la flamante diputada Lily Pérez, Piñera picó a los UDI que todavía lo culpan del Caso Spiniak. Esta guerra promete y ojo que puede terminar con José Antonio Kast encabezando una campaña presidencial. Y todo porque un diputado se murió en un hotel.

Por PV y JRG

“Esto no es la bolsa para que anden especulando”, se oyó decir la noche del lunes pasado en la UDI, tras la reunión de los próceres del partido. Las críticas iban hacia Piñera y en la reunión de dirigentes gremialistas no hubo nadie que levantara la voz un poquito para defender al, en teoría, candidato presidencial de la Alianza por Chile, conglomerado que integran la UDI y Renovación Nacional.

La última movida del piñerismo ha conseguido algo que hace tiempo venía esperando la UDI profunda. Después de una inédita y agotadora elección para la presidencia del partido, las diferencias entre los “coroneles” y las nuevas generaciones no habían terminado de sanarse. Pero el llamado de la guerra a Sebastián Piñera, el eterno enemigo de los dirigentes UDI, volvió a unirlos.

“Como que les ha entrado el alma al cuerpo”, dijeron algunos que vieron salir a los dirigentes. Una continuación de lo que vivió el mismo senador Pablo Longueira, que por meses se había automarginado de la vida partidaria y que regresó a la arena para pujar porque la UDI compita con sus socios -como suelen competir en la derecha, es decir con todo- en todos los frentes: en las municipales, en los cargos para la Cámara de Diputados y en la elección de senadores.

Pero todo eso es un anticipo. Cuando la UDI proclama la guerra total, lo que en verdad está anunciando es que el enfrentamiento real se dará por la liga mayor. Y eso tiene hasta una fecha: abril del próximo año, el plazo que se ha dado la UDI para tramitar al único candidato que tiene la Alianza corriendo para los comicios del 2010 y presentar ellos uno propio.

LA SENADORA PÉREZ

Decir que la mecha la encendió Lily Pérez cuando dijo “aquí está la próxima senadora del Maule” es reducir la pelea. El problema partió en cuanto los UDI se enteraron que Sebastián Piñera había estado en el partido un ratito antes que se definiera que Lily Pérez iba a ser el reemplazo de Pedro Álvarez Salamanca, el diputado muerto en un hotel que debió ser suplido por los votos de siete miembros de la directiva del partido.

El candidato dijo que había estado en la sede de Antonio Varas para conversar con el marido de la diputada Karla Ribular, candidato por Conchalí. Los Udis no se creyeron una palabra de eso y al revés: vieron la mano de Piñera en la nominación de Pérez.

Pero cuando realmente se ofuscaron fue cuando uno de los presentes mencionó que la cosa sonaba demasiado a Caso Spiniak, recordando las veces que desde la tienda de Suecia intentaron unir a Piñera con las denuncias de la ex diputada María Pía Guzmán, que había dicho que dos parlamentarios de la Alianza y un DC participaban en las orgías del empresario.

Ahí fue que los UDI definitivamente se calentaron y empezaron a sacar cuentas. Cuando Lily Pérez anunció que iba por el sillón del presidente de la UDI fue que algunos vieron todo rojo y decidieron la guerra total en todos los frentes. Porque la elección de Pérez, dicen, sólo les planteaba dos escenarios: que el piñerismo buscara reventar a una figura emblemática del partido o que estuviera colocando piezas para luego bajarlas en una negociación en pro de su candidatura. Ahí fue cuando salió a relucir la comparación con la tan maltrecha bolsa de Santiago.

El martes mismo empezó a desplegarse la artillería UDI. A la sede del partido llegaron todos los probables candidatos a algo: dirigentes que siempre han querido (o quieren volver a serlo) ser diputados y diputados que siempre han querido ser senadores. Joaquín Lavín, Cristina Bitar, José Yuraszeck, Hermann Chadwick, Marcelo Forni y hasta Iván Moreira (que desde hace un año al menos que anda pidiendo que lo dejen competir con Espina en la IX región).

Lo que los cientos de promesas de unidad no habían conseguido, lo logró el candidato presidencial de RN. En su año más difícil –cuando ha perdido alcaldes emblemáticos acusados de corrupción y se ha cuestionado a los dirigentes históricos, la UDI al fin parece haber encontrado un objetivo común: hundir a Piñera.

LOS JÓVENES

La duda estaba puesta en qué pasaría con los seguidores del candidato perdedor en las elecciones internas, el diputado José Antonio Kast. Pero en su entorno más cercano -aquel que además circula por la Cámara de Diputados, donde el blondo parlamentario anti-píldora manda-ya están cuadrados en la nueva guerra que afecta a la derecha. Además del ADN anti RN que hay en la UDI, los diputados tienen el incentivo de subir de puesto.

-Ningún diputado se va a ir en contra de Pablo Longueira o Juan Antonio Coloma porque muchos de ellos ahora ven la posibilidad de ser senadores en el próximo período –dice un cercano a Kast.

En la Cámara la molestia está centrada en Piñera. Pero el que Lily Pérez empeazara la campaña apenas asumió como diputada molestó mucho. Tanto que algunos dudan de la unidad de la derecha, echando mano del lenguaje de la crisis financiera: «El término Alianza es muy volátil hoy; realmente seremos Alianza cuando lleguemos al gobierno. Hoy somos simplemente la UDI y todos estamos cuadrados ahí”, acota el kastiano.

Cuadrados con la UDI pero también con la idea de transformar la derecha. Porque en la Cámara ahora empieza a sonar –despacito, pero sonido al fin- el nombre de Kast como el candidato que podría aguarle la fiesta a Piñera el 2010. Dicen que él quiere embarcarse pero que no sabe cómo plantearlo todavía. El cálculo no es una locura: el diputado por Graneros es hoy de los pocos en la UDI que no tiene miedo a inmolarse en una campaña entre testimonial y sorpresa. Además, pese a las tensiones de mediados de año, Kast sigue siendo el hijo pródigo de los coroneles.

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