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Reportajes y Entrevistas

12 de noviembre de 2008

«Fui católico hasta que me dijeron que masturbarse era pecado»

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Por estos días Francisco Pérez-Bannen es José en la teleserie “Hijos del Monte” de TVN, un guapo patrón de fundo bien facho que poco se le parece: de adolescente soñaba con eliminar a Pinochet, es partidario de legalizar la marihuana y a los 37 años no votaría ni loco por la derecha. Criado en el seno de una familia conservadora, recibió una educación católica que a eso de los 12 años terminó por culpa de una paja bien corrida: “Fui católico hasta que me dijeron que masturbarse era pecado”, confiesa.

Por Natalie Salvatierra León • foto: Alejandro Olivares

¿Qué tipo de familia conservadora era la tuya?
-Mis papás (un abogado y una teóloga) son de esos católicos ejemplares, nada de pechoños. En mi casa toda la vida se acogía a distintas personas, vagabundos que llegaban a pedir pan y se quedaban por años a almorzar. Recuerdo a mi mamá agarrar chascones neopreneros y bañarlos en nuestra ducha. Mis hermanos y yo le reclamábamos. ¡Por qué los vai a bañar en nuestro baño! Ella nos decía que debíamos ser solidarios. Algunos chascones se sentaban en nuestras hamacas y después sabíamos que tenían tubercolosis.

¿Y cómo es tu relación con el catolicismo?
-Estudié en un colegio católico, el Verbo Divino. Durante mucho tiempo fui un católico mentiroso. Me quedaba dormido en la misa. Hasta que uno asume que tiene que buscar otros ritos, otros sentidos que quizás al final son lo mismo, pero uno necesita hacer su propio camino. No rezo ni voy a misa. No es que no crea en Dios, pero estoy en una vuelta de tuerca ahí. Es que son procesos siempre vivos.

¿Cuándo te desligaste por completo de la iglesia?
-Fui católico hasta el día que me masturbé por primera vez y me dijeron que eso era pecado. Habrá sido como a los 10 o 12 años, después de la Primera Comunión. Por ahí empezó mi conflicto con la religión, porque me habían dicho que eso no había que hacerlo, que era pecado, que yo tenía que ir a confesarme si es que había tenido acciones obscenas.

Entonces ¿nunca te confesaste y te seguiste masturbando?
-Claro. Es que era una imbecilidad tener que decirle a alguien que uno había tenido ese placer personal con uno mismo. Por eso decidí que no estaba dispuesto a dejar de hacerlo y que, por lo tanto, dejaría de ir a misa y comulgar y por ningún motivo me confesaría ante el cura. Encontraba que eso era muy agresivo, muy transgresor. Intuía que había algo que estaba muy mal ahí.

LEGALIZAR LA MARIHUANA

¿Cómo eran tus fiestas de adolescente?
-Iba poco a fiestas del colegio, siempre busqué la pluralidad. Carreteaba con amigos de otros colegios, como del Santiago College. Siendo más chicos tomábamos, y más grande fumábamos yerba. Tenía buena cabeza. Mi papá me enseñó a tomar bien en su momento preciso, como la cerveza. Muchas veces me fui en pálida, pero aguantaba como bestia.

¿Y cómo era eso de que a los 14 te peinabas a lo Robert Smith, vocalista de The Cure?
-Expresiones de rebeldía medio inconscientes. Un look que claramente era distinto en un colegio donde la mayoría andaba peinadito para el lado. El peinado me lo hice hasta los 18 años todas las mañanas con el secador de pelo. Era un chasquilla bastante llamativa con los pelos parados. Era muy divertido. Una cosa totalmente punketa. Me vestí de negro muchos años, sin tener una inspiración gótica. Era por la situación política de ese momento. Fui acumulando una ira importante por la falta de libertad. Yo lo vivía diariamente en el colegio, con la sensación de que estábamos en manos de todos esos nazis que tenían el poder. Estudié dos años derecho, pero después entré a Teatro en la Academia de Fernando González por eso mismo. En la primera obra que dirigí, Calígula, toqué el tema del dictador y abuso del poder y después de hacerla sentí que me había sacado un tremendo peso de encima, porque pude expresar lo que estaba ahí. Es verdad que cuando joven sentía ganas de matar a ese viejo hueón canalla de Pinochet.

Hablando de teatro. Supe que en la escuela uniste tus apellidos con un guión al medio ¿Pancho Pérez era muy básico?
-Te miento si te dijera que tuve algún tipo de reflexión al respecto. Nada. Las tuve después, cuando aparecieron las suspicacias por parte de los periodistas. Había pasado mucho rato y me preguntaron por mi apellido que no era compuesto. Ahí caché que esto perfectamente se podría prestar pa’ un arribismo: este hueón se subió el pelo. Pero no pasó por eso. Fue entre talla y talla, influenciado por este maestro, Fernando González, y por una tía, Lucía Bannen, que decía que la gente debe decir sus dos apellidos porque tiene papá y mamá. El guión fue para que no se cayera mi apellido materno.

¿Por qué eres parte de legalizar la marihuana?
-Básicamente porque si hubieran puntos de ventas legal de marihuana, está comprobado que el tráfico se reduciría y se regularía mucho más el negocio y las malas prácticas. Ahora, legalizar las cosas viene de la mano de cómo hacer eso. Debe haber un tema de protección hacia los niños, de hacer las cosas bien en general, como imagino lo han hecho países como Holanda o Argentina, donde tengo entendido que puedes transitar con un gramo de marihuana en tu bolsillo para consumo personal.

Y tú ¿la fumas?
-Fumo cada vez menos, pero sí.

¿Cuándo lo haces?
-En un sólo contexto: divertimento, en actividad social, con amigos. Pero no fumo solo, no me sirve para trabajar ni pa crear. No hay nadie que se pueda atribuir el derecho de regular lo que las personas consumen o no consumen. Creo que esa es una libertad y un derecho personal básico. Si la persona en el tiempo se da cuenta que la embarró y que fumó más de la cuenta y que se descerebró, bueno, tendrá que hacerse cargo de eso. Subestimar a las personas y su libre albedrío al respecto, de lo que ellos pueden o no hacer, es un mal resabio de cualquier dictadura.

¿Por qué crees que la mayoría de las personas tienen un doble estándar al esconder su consumo?
-Porque hasta el día de hoy hay represalias indirectas y directas o gente que le fascina andar haciendo seguimiento de este tipo de cosas para poder crear imágenes prejuiciosas de las personas y así poder meterlos en algun tipo de nicho específico. Es parte de un subdesarrollo mental no más, con ese afán de andar hurgando en los vicios del otro. Y esto pasa con otros temas.

Como la píldora del día después y el aborto.
-Son debates que demuestran estrechez mental. Hay sectores que tienen un poder de influencias que al final los chilenos aceptamos que funcione. Convierten a la marihuana en droga dura y tampoco dejan que exista debate sobre el aborto. Es la misma mierda con distintas moscas. Este es un mundo conservador, rígido, que quiere imponer su manera de ver el mundo y de concebirlo al resto. Se atribuyen la patudez y el carerajismo de decir cómo tenemos que vivir. Me parece detestable, peor que quieran hacer esto como política estatal para todo un país. ¡Qué descabellado!

ANULA CON LA TULA

¿Votas Concertación?
-No. O sea, siempre he votado Concertación, pero ahora me pasa que tengo unas ganas enorme de anular el voto. Lo pensamos después de una conversación familiar bien larga, donde nos dimos cuenta que nos corresponde ser conscuentes con lo que pensamos. De hecho, la anulación de mi voto tiene que ver con que vaya Lagos y Piñera. Insulza me haría reflexionar.

¿Por qué el Pánzer?
-Lo mismo que en el fútbol: tener la ilusa esperanza que Insulza, teniendo una cierta cercanía con Lagos, tome las cosas buenas de su gobierno pasado y le mejore las cosas impresentables. Ahora, sabemos que están las disposiciones personales, las voluntades políticas, que los partidos quieran o no. Toda esa trampa asquerosa me hace pensar que hoy estamos en un punto en el cual no hay candidato para votar, porque no hay claridad ni de la derecha ni de la izquierda para conducir Chile los próximos años.

¿Qué te parece la candidatura de Evelyn Matthei?
-Me sorprende la melagomanía que todos crean que puedan ser presidente y que todos digan que le van a ganar al otro. Matthei a mí no me transmite ninguna sensación de consistencia. Reconozco que con el tiempo ella se ha esforzado por ser una política seria. Antes me parecía repulsiva, ahora me parece como “nada”. A pesar que ella se haya puesto al servicio de las causas, encuentro que se le sale el colmillo a cada rato, y esa cosa de: “Yo le gano a Piñera”. ¿Sabís lo que pasa? La derecha es muy predatoria, la izquierda también, pero a la derecha se le nota más porque son apatronados, menos inteligentes y lo ocultan menos, se les sale antes la garra, no esconden su ambición. Eso está pasando en la Concertación más que nunca, la depredación se desató y por eso hay que castigarla.

¿Y Piñera?
-No me convence. Me da lo mismo lo que él diga, porque ha hecho cosas y ha tenido conductas que son de alta desconfianza, mafiosas y predatorias desde el punto de vista económico y empresarial. No desconozco que él no dé trabajo, pero eso no significa que el modelo que él tenga sea del equilibrio para un proyecto país. Él quiere ser Presidente para tener más poder. No le creo que vaya a cesar su gen predatorio empresarial. Además que hay que acordarse de cómo funciona la derecha con el poder: estuvo con Pinochet los 15 años y esa gente no ha cambiado.

Así y todo, él lidera las encuestas.
-Nos hemos olvidado (de la derecha con Pinochet) por razones lógicas. La necesidad es tan hereje que uno tiene que volver a creer en que va a venir este señor empresario, este patrón, que tanto le gusta a los chilenos, como lo fue Lagos y su firmeza. Piñera lo que más ha hecho notar es que tiene la capacidad empresarial suficiente para sacar a Chile adelante económicamente. Y es tanta la necesidad que hay en esos sectores más populares, que ahí viene el jugar con esa esperanza y esa cosa demagógica y pensar: ¡Este que está forrado en plata nos va a forrar a todos en plata! Y eso no-va-a-pasar.

¿Y entre Piñera y Matthei, con quién te quedas?
-Nooo, anulo mi voto. Hago un pico tan grande que no te cabe en la portada del The Clinic.

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