POR CARLA CELIS
FOTO: ALEJANDRO OLIVARES

En 1993 Marco Enríquez compitió en la elección interna de la Juventud Socialista Universitaria para ser candidato a la FECH. Sin embargo, fracasó, y en lugar de apoyar a su compañero de partido, se restó de participar junto con las Juventudes Comunistas y la JDC. Fue su primer intento por tener un lugar en la política. Ese año no hubo quórum para las elecciones de la Fech, y desde entonces hay socialistas que lo odian. En ese tiempo, recuerdan algunos, quienes lo apoyaban eran los escalonistas.
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Es octubre de 1993 y Marco Enríquez, militante de la Juventud Socialista y estudiante de filosofía de la Universidad de Chile, tiene intenciones de llegar a la presidencia de la FECH, aunque no tiene mucho respaldo dentro de su partido. El escenario es similar al que vivió para competir en estas presidenciales, salvo por el detalle que los escalonistas de la U lo apoyan.

Enríquez compite en las elecciones internas de la JS y pierde frente de su competidor, Freddy Ponce, entonces secretario general de la FECH que preside el también socialista Álvaro Elizalde, hoy superintendente de Seguridad Social.

Enríquez pierde la primaria y acá parte el enredo, porque en los hechos varios de los que vivieron el proceso dicen que se restó de lo que quedó del proceso de la FECH. Lo mismo hicieron los democratacristianos y los comunistas. Fue la antesala de la debacle que terminó por hundir a una federación que venía con duros cuestionamientos de parte de los alumnos y que vivía lo peor de la crisis que terminaría por hacerla capotar. Ese año, en algunas facultades y escuelas de la U no llegaron siquiera los encargados de instalar las mesas para la elección. La FECH se hundió por falta de quórum.

Y desde entonces que muchos socialistas odian a Marco Enríquez, hoy diputado ex PS y candidato independiente a la presidencia de la República.

“NO SABE SOMETERSE”

“Marco no sólo no respetó la democracia interna, porque él perdió en buena lid, nadie le robó la elección, sino que lo que hizo es imperdonable, boicoteó las elecciones de la federación, y eso fue un daño institucional que le costó a la federación dos años de mandato”, dice un militante del partido Socialista de ese tiempo.

Freddy Ponce, el candidato de la JS de ese entonces hoy es gerente de la consultora Imaginacción, del ex ministro PS Enrique Correa. Ponce recuerda:

-Fue una elección en una época muy politizada. Era una primaria al interior de la JS y fueron dos días de votación. El primer día él iba arriba pero el segundo día gané yo en un triunfo más o menos claro, no fue una disputa estrecha. Lamentablemente después de la derrota hubo un acuerdo subterfugio, que nos enteramos más tarde, entre Marco y los comunistas para que no se realizaran elecciones de la Fech. Se hizo cómplice de una situación que le costó muy cara a la federación, porque era la primera vez que los estudiantes no elegían una directiva, excepto en la época de la dictadura.

A Ponce lo que ocurre ahora en la presidencial le recuerda lo que pasó en la federación.

-Ahora, cuando veo que renuncia a un partido para ser candidato, es una historia parecida. Marco no sabe perder, tampoco sabe someterse a las institucionalidades-dice.

Algunos socialistas no perdonan a Enríquez esa elección. Lo culpan de la debacle. “Freddy, que era el candidato legítimo, no podía presentarse a una elección donde los otros decidieron no presentarse. Esa fue una rebeldía alimentada por su inconformismo, su no resignación a perder la elección”, se quejan.

GUATONES CON CHEQUERA

No es la única mirada al colapso de la FECH. El PS Danilo Núñez, ex subsecretario de Transportes y ex presidente del centro de alumnos de Ingeniería de la En 1993 Marco Enríquez compitió en la elección interna de la Juventud Socialista Universitaria para Chile, recuerda que el proceso también
estuvo marcado por duros cuestionamientos a la federación que mandaban los socialistas.

-La caída de la Fech no tuvo mucho que ver con Marco, sin con que ya estaba muy desprestigiada. Ahí hubo otro problema, porque había existido un lío muy grande respecto a la utilización de recursos. De hecho, ese año murieron todas las federaciones del país, menos la de la Católica –recuerda Núñez.

La raíz de la crisis, para Núñez, se gatilló cuando la Fech empezó a recibir recursos.

-Lo que pasa es que a la vuelta de la democracia se incorporó mucha plata a las federaciones, pero éstas no tenían personalidad jurídica y en muchas ocasiones estaba “el guatón de la chequera”, que era el que pasaba los cheques en garantía para los auspicios, que arrendaban los camiones a las facultades, etc. Entonces, en casi todas las federaciones se empezaron a formar grupos que manejaban muchas lucas y nadie tenía idea de cuánta plata había, quién las manejaba, etc. Se empezó a generar mucha desconfianza en los alumnos. Desconfianza que se traducía, en las escuelas más alejadas de la FECH, derechamente en críticas y en ausentismo en las elecciones.

ESCALONISTAS

La caída de la FECH fue histórica. El Mercurio le dedicó la portada del cuerpo C en su edición del 28 de octubre de 1993.

“4 Listas Boicotean Elección De Fech”, decía el diario. Y seguía: “La nómina del PS en alianza con el PPD, junto a la del PRSD, decidieron ayer abandonar la contienda electoral y no presentarse, debido a la campaña de amedrentamiento y boicot que se desarrolló en los últimos días.

Antes se habían marginado las listas de la DC, el Partido Comunista, y Renovación Nacional (…) La crisis de la Fech se ha visto sacudida en estos últimos tiempos por la excesiva politización de la entidad, el desorden financiero que ha dejado un déficit de trabajos voluntarios por sobre los cinco millones de pesos”.

Victor Muñoz Tamayo, historiador y estudiante de la Chile en esa mismo época, cree que el declive de la Fech tiene que ver más con un mal manejo de la federación que con MEO.

-Se restaron prácticamente todos de las elecciones de la Fech, porque Elizalde venía muy mal. Había acusaciones de corrupción dentro de la propia Fech, la directiva estaba deslegitimizada y no se sostuvo. Cosa que pasó con otras federaciones.

Enríquez-Ominami no era un liderazgo importante, menos en la Facultad de Filosofía, no tenía respaldo en la facultad, así que menos pudo haber terminado con la FECH -enfatiza.

En Filosofía y Humanidades, de hecho, el arrastre del actual candidato independiente era casi nulo. Además, la ultraizquierda le tenía un odio feroz por el “pecado” de ser hijo de Miguel Enríquez.

“Nadie lo quería. Tanto así que una vez le quemaron el auto. Lo que pasa es que allá nadie tenía auto, él estudiaba en la facultad donde siempre estuvo la ultraizquierda, una facultad muy ideologizada. Él tenía miedo de ir a su facultad, siempre decía que le querían pegar, hasta que finalmente le quemaron el auto. Es que venía de una cultura de izquierda, pero una cultura de elite. Ellos le tenían bronca porque era un tipo medio burgués. Claro que era absurdo esperar que porque él era hijo de Miguel Enríquez viniera a hacer la revolución”, recuerda un alumno de la época.

Donde sí Enríquez tenía respaldo en ese tiempo era entre los jóvenes socialistas.

Danilo Núñez recuerda que quienes lo llegaron a sostener eran los entonces miembros de la Nueva Izquierda, el grupo que lidera Camilo Escalona, actualmente uno de los más enconados adversarios de MEO.

-La gente que lo apoyaba era del escalonismo. Había también gente que lo apoyaba pero que no era de la Chile, como Marcelo Díaz. Por otro lado, el Freddy Ponce tenía el apoyo de Ingeniería y Derecho, las facultades más importantes. En los foros que se hacían por facultad recuerdo uno que se hizo en Ingeniería y donde fue Marco y que tuvo muy poco apoyo. Después que perdió las elecciones, Marco se desligó del tema estudiantil –recuerda Núñez.

Para el ex subsecretario, la culpa de la caída de la FECH no es de MEO. “El acuerdo político para que no hubiera elecciones fue entre la DC y los comunistas. No fue ningún hecho, tenía que ver con el descrédito. Marco no siguió en la JS, pero nadie de esa generación que vivió el fin de la Fech continuó”, concluye.