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12 de septiembre de 2009

“Si algún día me falta comida para mis cabros soy capaz de matar a un weón”

Por


El Chico Toño / comerciante ambulante de Puente Alto
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El beso lésbico de la Marlén Olivarí con la Rocío Marengo no me gustó, porque las dos minas son muy ricas para que se besen entre ellas.

Una vez me pasó una talla. Estaba en una peluquería y en la TV mostraron un beso lésbico de una cantante y yo dije que las minas se estaban puro perdiendo. Una de las clientas de la peluquería me dijo que era un discriminador y cuando llegó su pareja, que era mujer, se pegó el tremendo beso con lengua delante de mí. Desde ese momento no entiendo cómo dos mujeres pueden besarse. Menos, cómo dos hombres tapados en pelo pueden hacer lo mismo y hacerse cariñito en la barba. Eso ya es como mucho.

Tengo tres cabros chicos, dos mellizos de tres años y una guagua de un mes, y no creo que sea bueno que ellos vean eso en la TV. Tan mala está la cosa que antes los canales daban monitos en la mañana y ahora hay puros matinales de farándula que comentan los reality de la noche. Se preocupan sólo del negocio y la TV y los diarios ya ni siquiera educan. En La Cuarta, al beso de la Marlen le dieron tres páginas, cuando hay cosas más importantes que mostrar, como que hace cinco días donde vivo yo, unos locos se agarraron a balazos en la cabeza.

Donde vivo está la cagada porque llevan nueve años construyendo la carretera del Acceso Sur y los guarenes andan metidos en las casas, pero nadie dice nada. ¿Por qué es más importante un beso entre dos minas a una cagada que tiene a muchas familias viviendo mal? ¡Cómo un beso puede llegarle más a la gente que una invasión de guarenes que tiene a cientos de familias pa’ la cagada!

Por cosas como ésas este país está penca. Si incluso la gente ni siquiera pesca lo que los diarios dicen de la política. Con mi señora esta semana nos vamos a ir a inscribir para votar en las presidenciales, pero no estamos tan motivados, porque hasta pa’ ir a votar todo es burocrático. Imagínate, que tení que hacer el medio pedazo de fila pa’ ir a votar, po’ weón. Otra wea estúpida, hermano, es eso de que no puedes votar en una presidencial si no estás en la ciudad donde te inscribiste. Es realmente tonto que si te inscribiste en Punta Arenas no puedas votar en Arica cuando aún estás en territorio nacional.
Mi candidata es Michelle Bachelet, pero no se puede reelegir. Ella es súper allegada al pueblo y eso me gusta, sobre todo porque Sebastián Piñera es el candidato de los ricos, Eduardo Frei se quiere repetir el plato y Marco Enríquez es muy joven y ni cagando puede mandar este país.

En los cuatro años que lleva ella, han hecho más cosas por los pobres que el resto de la Concertación. Gracias a ella y a la ministra de la Vivienda yo saqué mi casa. Y pese a eso hay gente que la critica. Trabajo en la calle todos los días y hay gente estúpida que dice así, tal cual: “la gente culiá a la que les regalan las casas, a la que les pagan la luz y a las que les subsidian el agua sólo destruyen el país, porque no tienen nada qué hacer”. Yo me pongo a pensar y creo que las casas no las regalan y que si hay subsidios es porque no somos capaces de comprarnos una casa de 20 millones de pesos. Además, toda la plata que tiene el Estado es de los chilenos y es bueno que después de pagar tantos impuestos el Estado ayude a los que no tienen.

Yo tengo tres hijos y criarlos en estas condiciones es complicado. Incluso los mellizos cuando guagua tomaron Nan hasta los seis meses. ¿Sabí lo que es comprar un tarro de leche que vale 15 lucas el kilo por seis meses cuando el tarro dura cuatro días? Es penca. Pero más lo es que hoy el tarro traiga 900 gramos y valga más caro que cuando traía un kilo. Siempre los weones te cagan y te sacan plata. Por eso, si algún día me falta comida para mis cabros soy capaz de matar a un weón.

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