Por Ricarte Soto
“Yo estoy absolutamente por Eduardo Frei. Creo que hay mala memoria: el gobierno de él fue bastante bueno. Por ejemplo, terminó con los hijos ilegítimos, con los test de embarazo para las mujeres que iban a pedir trabajo, con la penalización del adulterio, en circunstancias que las mujeres eran las únicas penalizadas. Frei fue el que abrió el comercio internacional de Chile con la APEC y la Unión Europea. Así que no lo hizo mal y creo no lo hará mal ahora. Lo que se hizo mal, eso sí, fue haber hecho la campaña centrada en Bachelet, en circunstancias que ella no es la candidata. Todos decían “miren lo que ha hecho el gobierno de Bachelet”, pero había que colocar el acento en lo que había hecho él como Presidente.

La gente concertacionista que no le compra mucho a Frei es porque son poco políticos y no tienen memoria. Es cuestión de pedagogía política; por ejemplo, cuando yo le digo a las mujeres: “¿usted sabía que gracias a Frei no hay más huachos en Chile”, me responden: “ayyy, no sabía, ¿él fue?, yo pensaba que era la Bachelet”. Entonces, creo que la gente ha estado mal armada, criticando con malos argumentos a Frei, y queda así una sensación de que él lo hizo mal y que es el mal menor. Pero lo hizo muy bien. Otros dicen: “pero, ah, él trajo a Pinochet de Londres”. Ya, de acuerdo, pero también fue el primero que metió preso a Manuel Contreras, con un gran operativo que duró cuatro meses, cuando el tipo se fue a meter al hospital naval.

Yo voto por convicción por Frei, porque creo que en este tiempo ha aprendido de sus errores.
Esta segunda vuelta está muy reñida. Yo no le tengo miedo a que salga Piñera. Viví durante varios años en Francia, siempre bajo regímenes de derecha, y me sentía muy bien. Pero, entre otros motivos, porque esa derecha era absolutamente liberal y no tuvo ningún problema para legalizar el aborto sin ná que terapeútico ni nada, sino que aborto y punto. Pero ésta no es la misma derecha. Esta es absolutamente conservadora, y creo que el aprendizaje que ha hecho de lo social es porque finalmente ha estado adoptando el discurso de la Concertación. Ahora, también cuando pienso en Piñera no puedo dejar de pensar cuando Ricardo Claro, un empresario de derecha, lo desenmascaró en un operativo. Yo estaría más confiado con un Longueira y con un Lavín. Ellos han demostrado tener un sentido del Estado. Longueira lo demostró cuando hizo un acuerdo con Lagos por el tema de los sobresueldos. Tienen otro sentido del trabajo. Son Opus Dei -están con Escrivá de Balaguer, para quien lo más importante es el trabajo-, y creo que ellos piensan que éste debe ser bien remunerado. Por eso, aunque parezca contradictorio, me da más confianza Lavín que Piñera.

Pero no se trata de estar en contra de Piñera, sino que a favor de Frei.

Se está jugando una cosa bien seria en este elección, que es la constancia. Es decir, la Concertación. Y no es cliché decir que en estos 20 años se ha construido bastante y se ha avanzado mucho. Y ese es fruto de la constancia de muchos gobiernos. Para seguir avanzando, se necesita de la Concertación, si no, un proyecto de largo plazo que quedaría truncado”.