Gato Alquinta, a 7 años de su partida

Por Manuel Sánchez Tapia, Antofagasta.

Entre tanta preocupación por lo cotidiano, no olvidar lo trascendente. A partir del lunes, habrá en nuestra patria caras sonrientes, otras amargadas y las indiferentes de siempre. Las calles seguirán marcando el ritmo de los días; y los ruidos de la cotidianidad serán la música para estos tiempos.
No obstante, en estos días, un recuerdo para un grande de nuestra música y de toda la geografía americana: el viernes 15 de enero se cumplieron 7 años de la muerte – transmigración – evolución de nuestro Gato Alquinta. Mi homenaje, este poema que nació como un grito del alma en esos días de enero del 2003

Adiós “Gato” Alquinta

Vamos a creer
que no te has ido:

que la luz diáfana
de tus ojos claros
amanece cada día
en la cordillera que tú soñaste,
en las alturas de tu menta clara.

Que la fuerza de tu voz
ahora es agua:
es el agua de los ríos
que nacen en lo alto
y bajan generosos
para cauterizar las heridas
de tu amada tierra americana;
para luego llegar al mar,
cielo de agua turquesa,
que acogió tu último aliento.

Que tu corazón estalló
para sembrar el cielo de diamantes;
así cada estrella
multiplicará tu sueño de paz
para los hombres de esta tierra.

Adiós, Eduardo “Gato” Alquinta,
ve tranquilo en tu último viaje
hacia la morada celeste.
Gabriel te espera:
Tú y él seguirán cantando
el sueño de que algún día
-un día de tus días-
viviremos todos juntos.

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