Las críticas que dejó la venta de Canal 13 y el negocio que abre la TV digital

Si bien es cierto que muchos veían la venta como la única salida a la crisis económica que vivía Canal 13, la decisión encendió el debate sobre si se pueden negociar las concesiones permanentes y si en el futuro pujante negocio de la TV digital se pueden tener regalías de este tipo.
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La venta de Canal 13, por parte de la Universidad Católica, al grupo Luksic ha abierto el debate sobre la legalidad de enajenar las concesiones perpetuas de televisión, que el Estado le entregó a las universidades. Esto porque, a grandes rasgos, la señal de la que la universidad es custodia es, en última instancia, de todos los chilenos y por eso -según algunos parlamentarios- sería imposible que se hiciera de eso algo privado.
-Evidentemente acá hay un debate sobre si se puede vender o no algo que fue entregado a partir de que el espectro radioeléctrico es un bien de todos los chilenos y que las concesiones se entregan para un fin determinado. Este es un debate que en Chile puede terminar siendo zanjado por los tribunales -dice el senador PPD Guido Girardi.
Las críticas no sólo quedan en lo legal. Más matizado ha sido el planteamiento del senador UDI Hernán Larraín -ex vicerrector UC- que, argumentando más allá de la legalidad del negocio, encendió las alarmas sobre el deber ético de resguardar una misión como la que el Estado le entregó a la universidad. En una carta publicada el domingo en El Mercurio, el parlamentario gremialista decía que “para la Iglesia perder este medio de comunicación significa renunciar a cumplir su tarea evangelizadora y a influir en la ciudadanía por el medio más poderoso imaginable que tiene en el país a su disposición”. Tal afirmación fue respondida por Juan de Dios Vial, rector emérito de la universidad, diciendo que las razones por las que el canal se vendió eran simples: “tanto la demanda como los auspiciadores han ido evolucionando a una programación cada vez más alejada de los aspectos que le interesan a la universidad. Intentando mantener una línea editorial relativamente coherente con sus aspiraciones, Canal 13 comenzó a perder sintonía, y por ende a enfrentar una complicada situación financiera”, decía la carta.
Para la senadora DC Ximena Rincón el senador Larraín cuenta parte del problema y critica el mal manejo económico del Canal.
-Es peligroso que se venda la concesión perpetua y es lamentable que la universidad dentro de su propósito, por un lado no haya sabido velar por el manejo del negocio, y por otro no entienda que ése era un instrumento que tenía para la transmisión de sus valores, principios y misiones -dice.

LA TV DIGITAL
Pese a que la discusión está centrada hoy específicamente en la enajenación de Canal 13 y en lo que pueda ocurrir con Chilevisión, lo más importante -según los parlamentarios- es poder sentar las bases y definiciones para normar las futuras concesiones que la TV digital va a generar. Cosa no menor, porque si bien existe una nebulosa sobre lo que esto significa, lo cierto es que el negocio que le espera a la industria televisiva es muy pujante.
-El espectro digital es distinto y tiene un valor muy superior al analógico. Al medio que tú le des una concesión digital va a valer al dia siguiente 200 millones de dólares más, porque en esa sola señal pueden poner hasta seis canales, transmitir señales televisivas a celulares, tener Internet y también telefonía. Por lo tanto el valor es elevadísimo y como el espectro radioeléctrico es de todos los chilenos, no se puede, a título de nada, entregar una concesión ilimitada -dice Guido Girardi.
Por eso hay quienes sostienen que es suficiente con que a los canales ya existentes sólo se les reconozca su participación en el mercado otorgándoseles una concesión digital preferente con respecto a los nuevos actores, pero en ningún caso debería ser perpetua.
-Los dueños de las concesiones analógicas quieren que las digitales también sean de por vida. Si se mantiene lo que está establecido en la ley, los canales tradicionales sin concurso ni adjudicación del CNTV, sino que por el sólo mérito de tener una concesión analógica van a migrar a la concesión digital. A mi parecer, ese es un reconocimiento suficiente a la inversión que han hecho. Pero no pueden además pedir perpetuidad -agrega el senador del PPD.
El tema no es menor si pensamos en que de las presentes ventas de canales análogos dependen los futuros dueños de la TV digital, un negocio que amenaza con convertirse en una rentable empresa de servicios informativos y una mejor fuente de influencias y poder.

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