Ex dirigente de la  generación pingüina y presidente de las juventudes socialistas, César Valenzuela, pasa revista a la figura presidencial y a la manera en que Piñera se desenvuelve como mandatario, sus equivocaciones y lo debilitada que hoy está la oposición.

*Por César Valenzuela

Nadie fue tan iluso de creer que durante este primer año de gobierno la derecha iba a desplegarse con la naturalidad y rapidez de quien lleva 10, 15 o 20 años desempeñando esa función. Naturalmente a este gobierno le ha costado más.

No debemos olvidar que, si no fuera gracias a quienes colaboraron con Pinochet y que actualmente participan en la gestión de este gobierno, la derecha prácticamente no tendría recuerdo acerca del cómo realizar gestión pública.

Ahora bien, hay algo sobre lo cual este gobierno no ha tenido vacilaciones, esto es, el excesivo personalismo del Presidente. Personalismo que sin duda es el sello distintivo de la nueva forma de gobernar, el mismo que en sus inicios presentó la equivalencia perfecta entre caricatura y ridiculez, pero que con el paso del tiempo fue acentuándose éste último muy por sobre el primero.

Este personalismo ridículo-excesivo del Presidente, no ha sido bien evaluado por la opinión pública, evaluación que no sólo pone en jaque al hegemónico personaje de la nueva forma de gobernar, sino a la institucionalidad misma de la Presidencia de la República.

Piñera en su afán de concentrar más y más atención, no sólo por sobre los demás integrantes del equipo gubernamental sino que en desmedro de ellos, ha puesto en una grave situación de confiabilidad a la institución del Presidente. Situación
extremadamente compleja y que constituye una amenaza directa a la calidad de nuestra democracia.

Justamente porque intento no contribuir a este descrédito de la institución del Presidente, es que sólo me he remitido a caracterizar el personalismo de Piñera como “ridículo”, aún cuando todos entendemos que sus acciones en reiteradas ocasiones no coinciden con el verdadero significado de esa palabra. Por ejemplo: la situación del helicóptero se llama irresponsabilidad; la defensa de la Intendenta (Van Rysselberghe) se llama falta probidad y el episodio del Laurel y la frase en alemán se llaman ignorancia.

A un año de la llegada del team empresarial al gobierno hay algo entonces que no calza, el gobierno insiste en proyectar todo su actuar a la figura del Presidente, pero es justamente éste uno de los personajes menos creíbles. Bueno, Piñera está acostumbrado a ser dueño y este gobierno es suyo, por lo cual, no tendrá ningún resquemor en hacer lo que estime necesario para sus intereses.

Para ser justos, a un año de la administración derechista hay dos cosas que también están claras, la primera es que falta más oposición, y la segunda, es que la oposición no empieza ni termina en la Concertación, debemos hacer todos los esfuerzos necesarios para convocar y consolidar un gran bloque político-social de oposición, sin perjuicio del mantenimiento de los conglomerados existentes y, por lo demás, exitosos como lo son la Concertación y el Juntos Podemos.

En congruencia con lo anterior y justamente a un año de la asunción de la derecha al más alto cargo de representación popular que en nuestra democracia existe, las juventudes de los partidos de la Concertación junto a una serie de otras juventudes políticas y agrupaciones juveniles de oposición (MAS, PH, PC, NI, PRO, CUT, ANEF, IC), firmaremos las bases de constitución de un nuevo y más amplio bloque político juvenil de oposición.

*Presidente de la Juventud PS