El edificio del Ministerio de Educación, un año después del terremoto, aún luce conos en su hall central y, las enormes grietas que recorren los distintos pisos, han sido ocultadas con hermosas retratos de niños. En la actualidad existen dos informes lapidarios, uno de la ACHS y otro de bomberos, que dan cuenta sobre la precariedad del inmueble. Funcionarios del ministerio alegan que no se ha hecho nada hasta la fecha y que Lavín ha preferido invertir en un moderno sistema de seguridad denominado “Acceso Seguro”. Dicen que el sistema aumentará el control sobre los funcionarios, quienes, aseguran, han sido víctimas de intervención de correos y de vigilancia en el acceso a páginas web. ¿Seguridad o control? Averíguelo usted mismo.

Foto: Alejandro Olivares

La sede del Ministerio de Educación está plagada de fotos. Las hay de diversos motivos y tamaños: niños sentados en sus pupitres sonriendo, otros jugando alegremente en los patios y profesores abnegados enseñando con devoción. Las imágenes, a diferencia de lo que uno pudiera pensar, están ubicadas en los lugares más insólitos y no precisamente al centro de las murallas. La razón, según funcionarios del ministerio, es simple: ocultan las grietas provocadas por el terremoto.

-Los primeros días, luego del terremoto, no se realizaron actividades en el edificio porque se cayeron estanterías, muebles y los accesos a las diferentes unidades quedaron tapados. Los arreglos se redujeron básicamente a limpieza y remoción de escombros- cuenta Egidio Barrera, Presidente de Andime, la Asociación de funcionarios del Mineduc.

A poco más de un año del 27/F la situación, aseguran los empleados públicos, continúa prácticamente igual. La entrada del edificio todavía luce conos y acordonamiento de seguridad para evitar que, un eventual desprendimiento de la copa de agua del edificio colindante, perteneciente al ISP, caiga sobre algún empleado fiscal. Situación que estuvo a un paso de hacerse realidad hace un mes.

– Una dirigente nuestra, Marión Cubillos, iba pasando por el hall central cuando se desprendió un trozo bastante grande y dejó a todo el mundo paralizado. Menos mal que no le pasó nada- agrega Barrera.

Los funcionarios han manifestado su descontento innumerables veces. Y no sólo en el propio ministerio, sino también a la Dirección del Trabajo, la Dirección de Obras Municipales y el Instituto de Previsión Social. Sus reclamos, sin embargo, no han sido escuchados pese a que cuentan con dos lapidarios informes, emanados de la Asociación Chilena de Seguridad y el Cuerpo de Bomberos de Santiago, donde se detallan una serie de deficiencias que afectan al inmueble.

El primero informe, fechado en Agosto de 2008, señala el riesgo que presentan las bodegas que existen en el subterráneo por no contar con puertas, ni compartimentación resistente al fuego, al igual que los Shaft eléctricos y la instalación de loza no sellada.

El Informe de Bomberos, de Diciembre de 2010, es aún más lapidario. El documento constata que la presión del agua es inadecuada para un caso de emergencia ya que “no supera, en la actualidad, a una red domiciliaria para regadío”, situación que estaría “fuera del estándar normado”. Tampoco el edificio contaría con una red inerte (alternativa) de electricidad, lo que impediría un buen desempeño en caso de emergencia, y que estaría en el marco de exigencia de todo edificio superior a cinco pisos. El inmueble, para más remate, cuenta con una escalera interior, que permitiría “la propagación rápida del calor, humos y gases”, dificultando la evacuación segura de sus ocupantes. “O sea, si se produce un incendio en el subterráneo, o en los pisos inferiores, estamos todos fritos porque no hay por donde arrancar”, agrega Barrera.

Lo más preocupante, sin embargo, es la sugerencia que hace la ACHS respecto a mantener “siempre los accesos libres, expeditos, sin obstrucciones y debidamente señalizados”. Recomendación que no ha sido contemplada por la nueva administración que está, ad porta, de inaugurar un sistema de torniquetes y control de acceso en todos los pisos. La medida tiene más que tiritones a los funcionarios públicos.

-El Ministro Lavín está dando una pésima señal pues está poniendo más énfasis en el control que en la seguridad de la gente. Las prioridades se han confundido-alega Gastón Guzmán, dirigente de Andime.

Acceso Seguro

El programa en cuestión se llama “Acceso Seguro” y entraría en funcionamiento en un par de semanas.

-Acceso Seguro es parte de una política global de seguridad… busca responder a una inquietud de los funcionarios por trabajar en un lugar seguro, luego de que varios denunciaran robos en el edificio. Hemos tenido una buena acogida de este proyecto, con una participación de un 94% de funcionarios- dice Carlos Marín, encargado de Acceso Seguro en el ministerio.

Para los funcionarios comunes, en cambio, resulta una medida exagerada que esconde otros motivos. “El Ministerio casi ya no tiene funciones de atención de público, la gran mayoría ahora se realiza fuera de sus dependencias, por eso pensamos que los fundamentos del programa son otros”, asegura Felipe Morales, Protesorero de Andime.

– Se trata de una medida paranoica que facilitará el seguimiento de los funcionarios dentro del edificio- agrega Egidio Barrera.

Los argumentos al respecto parecen no escasear. Los funcionarios sostienen que cada empleado contará con un código en su tarjeta que permitirá identificar cada uno de sus movimientos. “Van a rastrear cada paso que das, cuantas veces visitas a un colega, en que piso se mueven los dirigentes, y los tiempos que te demoras”, sostiene Felipe Morales. Medida bastante ad-hoc a las críticas de ineficiencia que esbozó Lavín en cuanto llegó al Ministerio. La presión respecto de
los desempeños, y el sentirse permanentemente vigilado, es una preocupación adicional para los empleados. “La gente está con mucho temor porque siente que, aunque sea un excelente funcionario, inconscientemente, la sobrevigilancia le va a impedir socializar y va a repercutir en su estado de ánimo”, asegura Felipe Morales.

-Esta medida tiene una lógica desmovilizadora que va impedir el ingreso de los cabros y profesores que vienen a protestar, incluso a nosotros mismos cuando pasamos por todos los pisos invitando a la gente a sumarse-, agrega Egidio Barrera.

Los funcionarios del Mineduc alegan que el programa es parte de un sistema más sofisticado que, además, contempla un drástico aumento en la instalación de cámaras de seguridad. Carlos Marín, encargado del proyecto Acceso Seguro, se defiende argumentando que “existían 44 cámaras en marzo del año pasado y hoy contamos con 46. Las dos únicas que se han instalado, en los últimos meses, se han puesto en el estacionamiento de las bicicletas y en la biblioteca”. Egidio Barrera
asegura que la información entregada por Marín es falsa. “En el ministerio habían 26 cámaras de seguridad y hoy tenemos alrededor de 48 aparatos de alta resolución, de 360 grados de enfoque, que en el comercio se conocen como cámaras espías porque parecen focos. Han instaladas incluso en el casino. Lo único que falta es que nos vigilen hasta en el baño”, afirma Barrera.

Pero eso no es todo. Los dirigentes de la Andime, además, aseguran que la excesiva vigilancia contempla la identificación de todos los IP de los computadores del Ministerio y que el uso “inadecuado” de internet ha sido, incluso, enrostrado directamente a algunos empleados al momento de las evaluaciones.

-Hay un colega que no quisieron recontratar argumentándole que había chateado durante 30 horas. Está claro, entonces, que tenemos un seguimiento no sólo a nivel personal sino también informático. A veces he estado trabajando y noto que el mouse se mueve solo. Es cómo si te persiguieran fantasmas-cuenta Morales.

A tal nivel ha llegado la intromisión que una funcionaria, a comienzos del año pasado, alegó a las nuevas autoridades que su mail había sido intervenido y tenía serias dudas de una eventual suplantación de identidad. “Hizo una denuncia formal porque le revisaron todos sus correos completos. Además, al hablar con los jefes, se enteró que manejaban temas particulares”, cuenta Gastón Guzmán.

Desde entonces, los funcionarios de Andime, optaron por contratar un servicio de internet Wi-fi y trabajar cada uno con sus notebooks. Los niveles de paranoia en el Mineduc son aterradores. “Cualquier día pueden pedir un informe de Juan Pérez, le hacen un seguimiento, y entregan una información semanal de lo que hace tu computador. Por eso la gente anda temerosa y llena de miedo”, agrega Morales.

Los casos suman y siguen. Los dirigentes de Andime cuentan que han existido presiones que bordean lo delictual. “Está el caso de una señora que le pescaron su equipo, le sacaron el disco duro y chao, le pusieron otro y le sacaron toda la información. Cuando nosotros pedimos explicaciones, no hubo respuesta”, cuenta Egidio Barrera. El dirigente asegura que todas estas medidas tienen una sola razón de ser: “Con esto se quiere transformar el ministerio en el búnker del Fuhrer Lavín”.