“Las pautas televisivas las hace twitter, o sea, una elite”

Es el rey de la conversación nocturna. Todas las noches en su late show “Síganme los buenos”, que se transmite en el cable (VTR Deportes, señal 47), despeina a sus entrevistados. Así lo hizo con el cardenal Medina, que terminó ladrando al son de la canción “Pluma Gay”. Aquí, Julio César habla maravillas de su programa y reprocha la falta de heterogeneidad de la tv abierta. También opina del síndrome Piñera y de la movilización estudiantil y recuerda su pasado limpiando wáter.


¿Cómo lograron en tu programa que el cardenal Medina ladrara?
-Cuando hacía la “Tele o yo” lo invitamos al programa y para convencerlo fuimos hasta su casa. Una periodista que llegó antes nos contó que había visto cómo Medina le había ladrado a un perro en la calle. Y esa anécdota nos sirvió. Esa vez se pegó dos ladridos muy cortos que dejaron la cagada también. Ahora, años después, volví a eso y le dije en la entrevista: “cardenal, ¿usted todavía ladra?”. Y me dijo que claro. Mucha gente se lo ha tomado como que le tomamos el pelo o lo engañamos, pero no fue así.

¿No?
-Para él fue una humorada. Fue así como se mandó sentado un gruñido, el más genial de los que hizo: larguísimo, gigante, lleno de matices, con un ladrido al medio, dos al final, un ladrido perfecto… Medina es un súper buen entrevistado. Es muy claro en su pensamiento y su doctrina. Yo le doy valor a esa honestidad, dice lo que piensa. No cree en las medias tintas, ni en que hay que estar arreglándola para que calce.

¿Y eso lo hace más creíble que otros personajes menos frontales?
-Su frontalidad tiene un valor. No anda arreglando el discurso para quedar bien o para que lo quieran, como otros. Pero no busqué nada con la entrevista, menos ridiculizarlo. Ese no es nuestro estilo.

De repente te han dicho que eres medio mamón con tus entrevistados.
-Esa es una típica interpretación de la gente que no cacha el late, que cree que tú invitas a tu casa a un gallo para agredirlo. El late no es así. Tiene un tono, una búsqueda, por eso tú trabajas una entrevista de una hora y media. Si me siento y le digo “hola, Cardenal, ladre”, puta, qué penca. Los que dicen que el late es mamón, zalamero, es porque no cachan nada.

LA ELITE CHILENA


Tu pega es hablar todo el día. ¿Te cansa hablar tanto?
-Mucho. Llego a mi casa y ahí escucho hablar a mi hija. Pero es mi trabajo. No me mando las partes, en todo caso. Trato de estar súper lúcido para no hablar leseras. Porque no podís estar down siempre.

¿Por qué programas como “Sin Dios ni Late” o “Síganme los Buenos” sólo resultan en el cable y no en la tele abierta? Los otros, como A/Z y hasta tu mismo late “La tele o yo” -al que le decían “latero yo”-, han sido un desastre.
-Cuando hice “La tele o yo”, hace siete años, el formato era distinto y la gente también… Es súper difícil hacer un late en la televisión abierta. Es muy complicado.

¿Por qué?
-Tú viste que hoy tuvimos un programa de una hora con Roberto Ampuero y Erick Pohlhammer. No hay ningún canal que resista ese contenido. Ni uno. Aunque sea entretenido, divertido e irreverente, no se puede.

¿Por qué personajes como Pohlhammer o Vasco Moulián no prenden en la tele abierta, pero sí en tu programa?
-Es que ellos en su adn son también late, son conversación nocturna, son irreverencia… Y tratamos de tener columnistas que se sientan cómodos y puedan ser ellos. Nunca le hemos puesto un cortapiso o le hemos dicho qué decir. Dejamos que hagan locuras, que se salgan de madre.

A diferencia del cable, la tele tienen que verla los más posibles.
-Claro. El cable se mide por impacto. Empecé a saber que estaban viendo el late cuando no podía ir al supermercado tranquilo, cuando no podía tomarme un café o cuando estaba en la calle y me gritaban “grande Sharkicanns”. Ahí cachai el poder que tiene el cable.

¿Qué pasó con la entrevista que le hiciste al supuesto hijo de Don Francisco y que no se emitió en tu anterior late? Decían que hubo mano negra…
-Nunca he sabido por qué no fue exhibida. Sería súper irresponsable si te dijera que fue censurada y tampoco podría decir que hubo mano negra. No sé qué pasó.

¿Sigues creyendo que la tv abierta es el espacio más democrático que existe? ¿Qué te hace pensar que sea así?
-La tele tiene un don maravilloso que tiene que ver con la penetración en los hogares chilenos. Y, en ese sentido, es súper democrática. Muchos cuestionan los contenidos que hay en la tele abierta, pero en ella están los contenidos que quiere ver la gente. Y eso es muy democrático.

Pero la mayoría cree que la tele es una basura.
-El chileno medio quiere ver Fiebre de Baile y no Síganme los Buenos, sino estaría yo en un prime de televisión y Fiebre de Baile en el cable.

¿Y por qué se le critica tanto entonces?
-¿Pero quién la critica tanto? La elite de Chile, lógico. A la elite le molesta que gane la sintonía el programa 133, pero eso es lo que la gente ve. Si tú pones el Show de los Libros y al lado al Kike Morandé, la gente verá al Kike. A las elites de este país les encantaría que no existiese el rating y entre cuatro paredes pudieran hacer lo que quisieran. Pero existe la sintonía que finalmente dice lo que a la gente le gusta. ¿O tú crees que es más importante HidroAysén que el sueldo de los jubilados? Las pautas las hacen las elites y ellas dicen que es importante HidroAysén. Yo estoy en contra de HidroAysén, pero me gustaría que también se saliera a protestar por los jubilados. Las pautas las hace twitter, que es manejado por una elite. Porque cuántos tienen twitter. Anda a una junta de vecinos y ve cuántos tienen twitter. No más de dos.

¿Ves programas de la tv abierta?
-No le hago asco a la tv. Veo todo lo que puedo. Es mi pega.

Si no fuera tu pega, ¿igual la verías?
-Mucho menos. La tv es la tv: un medio masivo y como masivo es vulgar. Ahora, es imperdonable la falta de heterogeneidad de la tv. Es inexplicable que el canal público no cumpla su rol de darle heterogeneidad a la televisión chilena y que los canales no se las ingenien para meter otros contenidos.

EL SÍNDROME PIÑERA

¿Cómo has visto el gobierno de Piñera?
-Es un gobierno que, básicamente, tiene el síndrome de Piñera, que es trabajar y trabajar. Siento que no está pensando en qué país quiere construir. Piñera es un tipo caricaturesco. Va muy rápido por la vida. Para construir un país hay que parar, pensar y escuchar. Las cosas en un Estado no funcionan sólo trabajando desde más temprano y acostándose más tarde.

¿Qué piensas de las movilizaciones estudiantiles, considerando que fuiste presidente de la fed. de estudiantes de tu escuela de periodismo?
-Todas las movilizaciones son buenas. La educación es la radiografía de este país injusto que tenemos. Llama la atención que por tanto tiempo los petitorios sigan siendo los mismos que hace 20 años. No se ha avanzado en lo sustantivo. Lavín tiene que escuchar a los estudiantes. No puede ser igual que Piñera, que no escucha a nadie. Hay que mejorar muchas cosas que tienen que ver con la vida cotidiana, como la distribución del ingreso. Chile es el país del bono, qué miserable. Eso me irrita. Basta con el bono de los hijos, con el bono al matrimonio, con el bono al tío rubio, ¡párenla con la hueá! El tema de fondo no es ese y no se soluciona con parches.

Zalo Reyes en una entrevista en The Clinic te ofreció muletazos por herirlo como artista chileno.
-Jaja. Le tengo el mayor respeto. Con él tengo un problema profesional. Cuando yo era editor de tv, me dejó tres veces plantado a minutos de salir al aire. Ahora, por lo que haya estado pasando, es un tema de él. De hecho, si hay un tipo que encuentro muy interesante entrevistar, es él porque es un personaje, un artista insuperable, un ícono.

Cuéntame cómo fue que limpiaste wáter cuando eras alumno de medicina.
-Los dos primeros años teníamos una cuadrilla de compañeros que metíamos las manos al wáter. Llegamos por el papá de un compañero que nos contrató para limpiar un baño. Como lo hicimos bien, seguimos. Al principio lo hacíamos hippie, pero después nos aplicamos más. Compramos Pato Purific, guantes y delantal. Hasta ahora limpio los wáter. No el de los otros, pero sí el de mi casa.

Es mucho mejor limpiar la caca propia que la ajena.
-Lógico, pero siempre alguien tiene que hacer la pega sucia…

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