Piñera propone solucionar conflicto con la billetera

Fotos: Agencia Uno

Ayer por la tarde, el presidente Piñera se encerró en su despacho en La Moneda luego de dar una orden expresa a sus asesores y colaboradores: que nadie me interrumpa, no estoy. En su oficina, el mandatario dedicó la tarde a redactar de puño y letra el mensaje presidencial transmitido en cadena nacional anoche por los canales de televisión y las radios donde anunció la creación de un millonario fondo como respuesta central a las demandas de los movimientos sociales.

Antes de eso, el mandatario discutió con el segundo piso de Palacio cómo abordar el tema. Por ese lado de La moneda, los asesores se inclinaban por terminar con la estrategia del ministro de Educación, Joaquín Lavín de continuar con el diálogo, pues a juicio del equipo este camino había fracasado.

Pero según fuentes de gobierno, el ex alcalde de las playas insistió con su opción y hasta pasada la medianoche del lunes sostuvo que la estrategia era “un potente anuncio económico, pero con caminos abiertos para discutir qué se hacía con los dineros que se ofrecerían”, comentan en el Ejecutivo.

El problema con esto último era convencer al mandatario de dejar flancos abiertos -algo que le incomodaba y que no lo convenció hasta la misma tarde de ayer- y de no dar por cerrado el conflicto de educación que ha tenido al gobierno pegado a las cuerdas durante las últimas semanas y a un ministro presidenciable gastando todos los puntos que lo habían ubicado -hasta ahora- como el segundo secretario de Estado mejor evaluado del gabinete.

Piñera se fue convenciendo -como sostenía Lavín- que con la cadena nacional que promocionó el fin de semana, no habría un punto final en el conflicto. Y que las críticas continuarían.

Según una fuente de Palacio, las “lucas” le daban credibilidad, pese a que no se despejaron todas las posibles soluciones. “No se quiso decir: ‘esta es la educación según nosotros’, sino que con un pacto nacional”. Y agrega: “la señal es potente y el anuncio es millonario. Nada de pilares solidarios como la Concertación”, comentan con fuerza en la Alianza.

Con nombres “grandilocuentes” como calificaron algunos parlamentarios y como le gustan los anuncios a Piñera, el mandatario habló anoche de FE para referirse al millonario Fondo para la Educación. Y el GANE para referirse al “Gran Acuerdo Nacional por la Educación”.

De esa manera se fue construyendo el discurso y a medida de los anuncios, dando luces de lo que vendría para el gobierno y los estudiantes movilizados.

Pero el punto final no llegó y a pesar de que Piñera intentó apostar por el diálogo y escogió hablarle a los ciudadanos y no a la Confech ni a los rectores directamente ni a los secundarios, las puertas según los involucrados quedaron abiertas nuevamente.

La plata

Por eso, Piñera anunció -por ejemplo- una reducción de la tasa de interés del Crédito con Aval del Estado, a cifras cercanas al 4% en un año normal, “permitiendo así, a través de mejoras y subsidios del Estado, una rebaja significativa del monto de las cuotas de pago, y una suspensión de éstas en casos de desempleo”. Y agregó que convocaría a un grupo de trabajo para proponer un nuevo sistema que reemplace al actual Crédito con Aval del Estado, pero no dijo cómo se solucionaría.

Habló también de una nueva institucionalidad para mejorar el acceso y calidad del financiamiento de los estudiantes a través de la Subsecretaría y Superintendencia de Educación Superior, pero tampoco la definió. En este punto, el mandatario hizo un claro gesto a la oposición, que había criticado que esta reestructuración se limitara solamente a una Subsecretaría.

Donde Piñera no fue ambiguo ni poco claro fue en la piedra en el zapato del conflicto: el lucro: “Adicionalmente, aseguraremos la transparencia total del sistema y abriremos un debate amplio, para analizar la posibilidad de distinguir entre estas últimas, las sin y las con fines de lucro. De acordarse la existencia de estas últimas, ellas deberán pagar impuestos por sus utilidades, los que destinaremos íntegramente al financiamiento de becas y préstamos para los alumnos más vulnerables”.

Así mismo, el mandatario fue claro frente a otra de las demandas centrales: la estatización de la educación. “Creemos que ello constituye un grave error y daña profundamente tanto la calidad como la libertad de enseñanza”. Sus palabras son también un claro rayado de cancha para una de las demandas de fondo de los estudiantes: modificar la Constitución para poner fin a la libertad de enseñanza.

Las reacciones no se hicieron esperar. Las primeras declaraciones de los estudiantes hablaron de profunda decepción y de que las propuestas eran más de lo mismo.

“Con respecto al lucro, hoy día no se está haciendo valer la ley: están vulnerando la ley que ellos mismos se han dado, vulnerando el Estado de Derecho y se va a permitir lucrar en las universidades. Eso no es más que un retroceso a lo que nosotros hemos venido planteando”, dijo la presidenta de la Confech, Camila Vallejo.

En tanto, Paloma Muñoz, una de las voceras de los estudiantes escolares señaló que “ninguno de los anuncios apunta a la estatización”.

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