Si no el convenio judicial preventivo propuesto por La Polar no recibe el visto bueno el próximo 7 de noviembre, la quiebra de la empresa del llegar y llevar sería inminente, al menos así lo revelaron cercanos a la firma al Diario Financiero.
Según el reporte, la empresa cuenta con caja suficiente para operar sólo hasta el 15 de noviembre. Esto explica la urgencia de alcanzar acuerdos con los acreedores y, sobre todo, encontrar un nuevo socio.

Según cercanos a la empresa, esta cuenta con una caja para operar de 30.000 millones de pesos.

Si bien hoy contaría con recursos por una cifra un poco menor -en torno a $ 30.000 millones-, serían varias las contingencias y efectos de la antigua administración los que siguen pesando en el uso de estos recursos, y que hacen que este monto vaya disminuyendo rápidamente. Con ello, se va también la posibilidad de usar más fondos para reabastecer su stock.

Una de las principales dificultades que enfrenta la empresa en este momento tiene que ver con su gasto operacional. Según señaló el síndico Herman Chadwick en su propuesta de convenio judicial , “hasta junio de 2011 los gastos de administración y ventas representaban casi un 50% de las ventas de la compañía, lo que exige que se deberán hacer los ajustes necesarios para acercar este número a casi un 30% en el mediano plazo y que es lo que se observa en la competencia”.

Cercanos a La Polar explican que estos gastos excesivos de la antigua plana ejecutiva serían algunos ítemes como sueldos abultados, bonificaciones y asesorías.

Sin embargo, la mayor complicación de la empresa sería el levado costo que implica despedir a más de 1.000 empleados, buena parte de estos en cargos ejecutivos.

Entre los cambios realizados por el nuevo gerente general, Patricio Lecaros, la firma pasó de un personal total de más de 8.000 empleados a unos 6.700, que deberían disminuir hasta 6.000.

En términos de gastos, hay que considerar también los procesos judiciales pendientes que implican resguardar recursos que, por estos días, son vitales para seguir operando.

Hasta la fecha la compañía viene funcionando gracias a liquidaciones de stock, provenientes de los contenedores que se encuentran en Valparaíso. De hecho, basta darse una vuelta por alguna de las sucursales para evidenciar la escasez de productos en vestuario y línea blanca.