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Cultura

16 de noviembre de 2011

“Si Guzmán fue gay, lo encontraríamos en el fondo de un closet más grande que un estadio”

Renato Cristi lo ve en “A esta hora se improvisa” -1973, Canal 13- hablando de la “pendiente guardabajo” en la que va el gobierno de Allende o diciendo: “Si ningún grupo organizado puede gobernar, no queda más que las Fuerzas Armadas”, con su voz de señorito y sus lentes de topo. Entonces Renato siente una […]

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Renato Cristi lo ve en “A esta hora se improvisa” -1973, Canal 13- hablando de la “pendiente guardabajo” en la que va el gobierno de Allende o diciendo: “Si ningún grupo organizado puede gobernar, no queda más que las Fuerzas Armadas”, con su voz de señorito y sus lentes de topo.

Entonces Renato siente una especie de epifanía en la cabeza -en el corazón- como la que que varios de los que ahora gobiernan el país sintieron al verlo.

-Me pareció extraordinaria su elocuencia y su capacidad intelectual. Me pareció también que sus interlocutores de izquierda estaban completamente perdidos y anonadados. No tenían idea cómo enfrentarlo. El gran error de la izquierda fue pensar que la derecha no pensaba. De hecho, todavía hoy algunos me han criticado por atribuirle un «pensamiento político» a Guzmán- dice Renato, filósofo, escritor del «Pensamiento político de Jaime Guzmán», recién reeditado.

-Sus seguidores -Chadwick, Longueira, etcétera- no son muy intelectuales…¿Qué pasó?

-Tengo la sospecha que en la UDI piensan que Guzmán resolvió todos los problemas ideológicos y no es necesario avanzar en eso. Muy distinto a Guzmán, que tenía su mano puesta en el pulso de la historia.

-Y de Gonzalo Rojas, que ama a Guzmán…¿qué piensas de él como intelectual?

-Gonzalo es gran admirador de Guzmán y creo que tiene el mismo problema: purista en lo que se refiere a asuntos doctrinarios.

-¿Y como intelectual? O como reemplazante de Hermógenes al menos…

-Encuentro a Gonzalo más simpático que a Hermógenes. Me recuerda a mis amigos españoles de la Universidad de Navarra a quienes encuentro muchisimo más abiertos y tolerantes, sin dejar de ser doctrinarios, que sus pares chilenos. Hermógenes, con quien sostuve una animada polémica en las páginas mercuriales hace años atrás, me parece un liberal muy dogmático. En todo caso, ambos son Old Georgians (del Saint George) de modo que yo nunca voy a hablar mal de ellos.

-¿Hay algún posible Jaime Guzmán en la derecha?

-Nadie. El discurso de la derecha está dominado por economistas. Pero el punto de vista económico es muy limitado filosóficamente hablando. Los economistas, por lo general, mantienen posturas hedonistas, o a lo más utilitaristas. Pero desconocen un discurso fundado en la justicia de la distribución.

-¿Piensa la derecha ahora?

La derecha está obligada a pensar porque representa los intereses del 1% de la población pero tiene que acomodar y hegemonizar al 99% restante. Por ejemplo: tiene que convencernos que rebajarle los impuestos a los ricos es lo mejor que nos puede suceder a nosotros los pobres. Magna tarea. Por lo demás, fijate que las instituciones que nos constituyen en la actualidad son fruto de su pensamiento. El pensamiento de derecha vive en la Constitución y sus instituciones.

Y, si de Constitución se trata, Renato dice -sin usar la palabra dictadura-:

-A mi me parece que Guzmán es el autor intelectual del pronunciamiento militar. Mientras Guzmán diseña la máquina, Pinochet es el fogonero que la echa a andar y la mantiene en movimiento. A Pinochet no se le habría ocurrido jamás destruir la Constitución. Precisamente el golpe fue dado para protegerla.

-A ver…

El argumento principal de la oposición a Allende fue acusarlo de violar repetidamente la Constitución de 1925. Fue el gran arma que usó Guzmán, el arma de la legitimidad. Claro que immediatamente después del golpe se olvidaron de su defensa de la Constitución y la destruyeron. Le arrebataron el Poder constituyente al pueblo, por primera vez desde 1810, y se lo arrogaron a la junta militar.

-Está ese rumor de Guzmán como gay y toda esa cosa bien boy scout que rodea a los que admiraban a Guzmán. ¿Te parece que hay algo, si no homoerótico, medio homointelectual -misógino- ahí?

-Dificil saberlo. El fin de semana pasado vi «J. Edgar». Quién hubiera pensado que Hoover mantenía una relación homo-erótica con Clyde Tolson, su lugarteniente en la FBI. Si Guzmán fue gay, me imagino que lo encontraríamos en el fondo de un closet más grande que un estadio. Y como van los tiempos, si eso hubiese sido así, sólo una minoría cuestionaría esa orientación sexual.

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