La pelea entre el Ministerio Público y el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, está teniendo resultados que no se han traducido precisamente en logros en materia de delincuencia. Esta vez, el otrora hombre fuerte de La Moneda es el principal responsable de la división al interior de la Asociación Nacional de Fiscales, especialmente después de que la semana pasada se reuniera en La Moneda con Pedro Orthusteguy, el presidente de la asociación gremial.

En la ocasión, era que no, el ministro aprovechó para repasar al Fiscal Nacional, Sabas Chauán, cuestionando su política de persecución del delito.

La reunión con Orthusteguy, que a mediados de año protagonizó un escándalo tras una denuncia por vender corbatas y parcelas en horario de oficina, cayó como patada en la guata en el gremio, hasta el punto que ayer seis fiscales presentaron su renuncia a la asociación gremial en apoyo al Fiscal Nacional.

Uno de los fiscales renunciados dice en una carta a Orthusteguy que la decisión “se basa en que no comparto que la organización gremial que debiera representarme, haya sido utilizada para fines ajenos a la actividad gremial y, menos aún, que frente a la opinión pública la Asociación haya aparecido respaldando críticas de la autoridad política dirigidas tanto a Fiscales Adjuntos como al Fiscal Nacional, en materias que constitucionalmente competen en forma exclusiva a las autoridades institucionales. A mi juicio, estas críticas, fuera de ser infundadas, afectan la consolidación y fortalecimiento institucional y ponen en peligro la autonomía constitucional que ampara el ejercicio diario de nuestras funciones como Fiscales”.

En la misiva el perseguidor declara que “como Fiscales, nuestra lealtad debe estar siempre dirigida a apoyar toda iniciativa tendiente a fortalecer nuestra institución”, entregando todo el respaldo al Fiscal Nacional.

Sin embargo, el empute entre los perseguidores con su líder gremial y con el propio ministro del Interior tiene una segunda arista: Renovación Nacional, el partido de Hinzpeter y por el que Orthusteguy se presentó como candidato al consejo de Chiguayante en el 2000, presentará un proyecto de ley que limita los poderes de los fiscales y le entrega más poder ejecutivo a las policías.

La iniciativa encabezada por el ex senador Miguel Otero -y fugaz embajador en Argentina- busca entre otras cosas terminar con “acuerdos inexplicables” entre fiscales y defensores, según las propias palabras del ex parlamentario.

El proyecto, según el vespertino La Segunda, recoge la opinión de distintos abogados de la plaza, además del ex general de Carabineros Fernando Cordero, el ex titular de la PDI Arturo Herrera y -oh curiosidad- del propio Orthusteguy.

Hinzpeter incendia el gallinero

El jueves pasado Hinzpeter criticó la política antidelincuencia del Ministerio Público y evidenció que está bypaseando a Chahuán en la discusión, haciéndole un sobajeo de paso a los fiscales de menor rango.

Así, el ministro dijo que Chahuán “no ha dado a conocer con suficiente precisión y claridad esa política de persecución criminal (…) Me interesa trabajar y entender esa política, no solo con el Fiscal Nacional, sino con los fiscales que están en terreno, donde las papas queman, trabajando hasta altas horas de la noche”.

Chahuán no demoró en responder y acusó intervención desde La Moneda: “Me parece loable que el ministro reciba a los fiscales para conocer sus inquietudes, pero gremiales. La política de persecución criminal la fijan el Fiscal Nacional y los Fiscales Regionales, dentro de su región, pero pedirle a un fiscal que, individualmente considerado, fije una política, atenta contra las bases de la institucionalidad”.

La arremetida de Hinzpeter, ahogado por las estadísticas de delincuencia, se reforzará esta semana con la presentación por parte de Renovación Nacional de un proyecto que busca limitar las atribuciones de los fiscales y le entrega más poder ejecutivo a las policías.