“El 2011 hubo momentos en que la cagamos”

Tuvo todo enero para aclimatarse a la Casa Fech y ya está preparando lo que viene para el movimiento estudiantil este año. El sucesor de Camila Vallejo se confiesa con The Clinic Online y, sin filtro, explica que habrán movilizaciones más estratégicas este año, que no dejarán que los políticos decidan por ellos qué es lo mejor para la educación en Chile y que el trabajo estará concentrado en avanzar hacia la educación gratuita, pero sin esperar que los cambios se logren de inmediato. “No vamos a lograr todo lo que aspiramos como meta en los primeros 100 metros de carrera”, dice consciente.

En tus primeras apariciones te tocó enfrentar al ministro de Interior y no al Mineduc.
-Nosotros lo dijimos desde el principio: la movilización no tiene que ver sólo con la calidad de la educación si no que con el carácter de la democracia. Ahora a nosotros no nos interesa hacer una bolsa de gatos y elevar cualquier demanda como el movimiento estudiantil.

Pero pidieron la renuncia de Hinzpeter
-Es que desgraciadamente se ha vuelto un actor relevante. Él debería estar preocupado de hacer su pega y sin embargo está preocupado de pelear con la mitad de Chile. Se pelea con el presidente de la Corte Suprema, el Fiscal Nacional, el pueblo mapuche, con los estudiantes, con el colegio de periodistas. Le hace un flaco favor al gobierno, es un tipo que está permanentemente atornillando al revés de todos. Tiene una política de improvisación tremenda. El caso bombas, la misma Ley Hinzpeter. Entonces, es un tipo que le hace muy mal a la democracia chilena.

¿Pero es un objetivo que él esté fuera?
-A nosotros nos interesa hablar de los temas de fondo: Educación, Democracia, Financiamiento, Reforma Tributaria. No nos interesa estar hablando todo el tiempo de represión, carabineros o el ministro del Interior, pero desgraciadamente tenemos que hacerlo.

Hablemos de Educación ¿Qué te pareció el cambio de ministro?
-Este segundo cambio o tercer persona en el cargo da cuenta del nivel de improvisación en esta materia. El gobierno no tenían una política clara, pensaron que no iba a ser conflictivo y no contaban con una movilización estudiantil. cuando la tuvieron fueron reaccionarios, pero no reaccionaron bien. Y habla muy mal del gobierno tener tres ministros en tan poco tiempo y en tan importante ministerio.

¿Qué te parece Harald Beyer para ese puesto?
-Bueno, entró con un tropezón grande, que tampoco es culpa de él. Ahora, quizás tuvo declaraciones desafortunadas frente a eso, pero es parte del acomodo. Yo no quiero especular respecto al ministro, lleva poco tiempo. Ha delineado su programa y hay hartas cosas que conversar. Nosotros no queremos dar un portazo porque nos interesa llegar a conclusiones. Sabemos que es complejo, pero cuando se rompe el diálogo es todo Chile el que pierde. Espero que podamos construir una relación que dé frutos fecundos a la educación. Pero lo veo difícil, sin duda.

¿Por qué?
-Hay que ver cómo están las redes dentro del ministerio. Ojalá no sea un ministro de manos amarradas y no esté controlado por los sectores más integristas de la derecha, la UDI en particular, que ha dominado durante este gobierno y que no propenden a ningún tipo de reforma que no sea profundización de modelo.

Él no tiene un perfil político. Ha dedicado casi toda su vida profesional a estudiar y teorizar sobre educación, pero era el encargado del programa Tantauco de Piñera durante la campaña.
-Mira, cuando hablaron del año de la educación superior y en verdad no tenían nada más que poner más lucas, parece que el programa no estaba bien construido o bien, no tenía piso político para ser llevado adelante dentro del gobierno. Efectivamente, él le ha dedicado mucho de su vida a la Educación y tenemos con él hartas diferencias ideológicas, pero independiente de ellas creo que hay espacios para avanzar en la dirección correcta.

¿Cómo así?
-Nosotros vamos a tener que transitar por un complicado equilibrio para no terminar cediendo ante ciertos ofertones para mostrar cosas ganadas que al final terminan profundizando el modelo mercantilista de educación. Como el proyecto del CAE, del cual estoy muy consciente que es muy contraintuitivo oponerse, pero el dinero va igual a los bancos y consolida el endeudamiento como vía de financiamiento. El tema es que no nos estamos negando por un capricho juvenil, hay una razón de fondo. Y por otro lado no caer en maximalismos absurdos que impidan cualquier posibilidad de acuerdo.

¿Como cuáles?
-Yo estoy convencido de que en Chile tenemos que avanzar hacia la educación gratuita. Convencido. No creo que sea una política regresiva. Creo que tiene que ver con equidad y terminar de raíz con los nichos de segregación que existen en este país. Yo creo que el hijo del señor Luksic también debería tener derecho a estudiar gratis. La pregunta es cómo se paga la educación, quién la paga. Yo creo que es por una reforma tributaria que la paguen los más ricos, pero volviendo a los maximalismos, no creo que la forma sea tener una toma y no bajarla hasta que haya educación gratuita. Eso confunde táctica con estrategia y en ese caso, creo que hay que bajar un poco las expectativas en cuanto a los plazos.

¿Bajar las revoluciones y hacerse la idea que esto no es de un momento a otro?
-Claro. A mi me parece que la educación es el lugar donde está en juego el modelo de desarrollo del país y por lo tanto hay que mirarlo con procesos de largo plazo. Las cosas no van a cambiar de la noche a la mañana, pero sí podemos avanzar en la decisión correcta mediante congelamiento de aranceles, eliminación del CAE, aumento de la matrícula, aportes basales. No vamos a lograr todo lo que aspiramos como meta en los primeros 100 metros de carrera.

Autocrítica
El año pasado terminó con la gente y los estudiantes muy agotados. ¿Cómo pretenden ustedes hacerse cargo de eso?
-Creo que como movimiento tenemos que hacer esa autocrítica y reflexionar sobre nuestros propios procesos. No es aceptable que seamos autocomplacientes. El 2011 Hubo momentos en que la cagamos. Respecto a las movilizaciones nosotros creemos que estas deben ser funcionales a objetivos políticos y no un fin en sí mismas. Muchas veces se termina fetichizando y cuando marchas todos los jueves muchas veces se olvida por qué estás marchando. Tiene que haber constante reflexión.

¿Se perdió eso durante el año pasado?
-Sin duda. Durante este año tenemos que hacer un uso más estratégico de nuestra fuerza. El gran capital del movimiento estudiantil es el apoyo de la gente. El que hoy día siga el apoyo de más del 80% de las demandas de fondo es lo que nos siguen dando fuerzas. Pero también tenemos que tener ojo en que hay gente que ya no apoya la forma en que nos hemos movilizado. No digo con eso que no vaya a haber marchas porque sí las van a haber. Tienen que haber demostraciones de fuerza. Y quedó demostrado que la clase política está tan ensimismada que si no sacas 200 mil personas a la calle no se dan por enterados. Entonces hay que avanzar hacia maneras más imaginativas, sin descartar las formas tradicionales de movilización, pero lo importante este año es la construcción de propuestas detrás de las consignas.

¿Cómo así?
-Los procesos sociales tienen una evolución. El año pasado se instaló un tema. Y esto clásico que dicen los políticos, que a mi me enerva, de “los estudiantes lograron poner un tema en discusión, eso hay que concedérselos, muy bien, bravo. Ahora déjennos a nosotros solucionarlo”. No, esa wea es una mierda. Nosotros no estamos haciendo una pataleta, queremos ser parte de las soluciones. Tenemos que tener propuestas claras para las demandas que tenemos sobre la mesa. No son alegatos caprichosos, nosotros somos propositivos. Acá acabamos de sacar una propuesta de reforma tributaria y estamos trabajando en una para una superintendencia.

Vemos al gobierno entrampado con la reforma al sistema binominal, donde al parecer se impuso la UDI y la protección del status quo. ¿Cómo pretenden avanzar así?
-Al final del día, cuando se habla de la ultra la gente poco a poco va a empezar a pensar en la UDI. Están igual que los capuchas. En verdad, su posición integrista de aferrarse como sea al modelo, es sólo con el fin de que esto reviente más tarde. Podrán demorar los procesos sociales, pero no detenerlos. Allende decía algo así en sus últimos discursos. Yo creo que los cambios políticos son imperativos en Chile.

¿Cómo se avanza entonces?
-Estas trabas institucionales están consagradas constitucionalmente. Sin duda es necesario un cambio. El problema es cómo, porque esta misma genera mecanismos para no hacerlos como con los quorums contramayoritarios, el binominal, el tribunal constitucional, la ley de partidos políticos. Yo pienso y pienso esto y de partida, creo que una Constitución como ésta sólo era posible instaurarla en dictadura. En tiempos democráticos jamás se hubiera aprobado algo de estas características. Sin embargo, la terminaron legitimando y nos tenemos que ceñir a algo que tiene una ilegitimidad de origen. ¿Cómo cambiamos algo que está hecho para no cambiarse? Es muy complicado y creo que eso es algo que no tenemos resuelto y que debemos enfrentar. No nos sirve algo que maquille el actual sistema. No nos sirve un par más de jugadores en el equipo o que el PC sume dos nuevos diputados. Aquí hay que cambiar el modelo. La pregunta es cómo lo hacemos y estamos tratando de hacerlo.

“Yo veo a Camila como a una compañera”
¿Estás de acuerdo con Camila Vallejo que hizo un llamado a los estudiantes disputar los espacios de poder?

-La Camila es militante de un partido. Ellos han definido una estrategia electoral de pactar con la Concertación y están en su derecho, aunque nosotros creemos que no es el camino. Pero sin duda que esta generación tiene que entrar a disputar esos espacios. La principal tarea hoy día es fortalecer el tejido social chileno que destruyó la dictadura y que se mantuvo separado intencionalmente durante los gobiernos de la Concertación. Acá no vamos a solucionar las cosas solamente ocupando cargos. Hay que cambiarlas desde abajo. Ahora, a nosotros como movimiento estudiantil no nos corresponde llamar a votar por un candidato. Si el Partido Comunista tiene una estrategia esa no es la del movimiento estudiantil.

Durante la campaña de la Fech dijiste que los comunistas eran los enemigos a vencer. Ahora compartes con ellos la mesa de la Fech y un año completo por delante de trabajo.
-Mira, de partida yo nunca he dicho eso. Me preguntaban por la Camila todo el rato y yo dije que ella no era mi adversario político pero que sí lo era, en el marco de esa elección, el Partido Comunista. Eso fue algo particular frente al tremendo desafío que tenemos por delante. Los comunistas son aliados estratégicos, sin duda. Yo veo a Camila como a una compañera con la que tenemos que trabajar codo a codo durante todo el año. Aparte que ella ya tiene un liderazgo ganado. Sería muy torpe de mi parte entrar a aserrucharle el piso o entrar como en una pelea. Hasta ahora no ha habido problemas de relaciones y creo que tenemos la generosidad suficiente para dejar de lado esas pequeñas diferencias.

Eso incluye trabajo con el Colegio de Profesores y Jaime Gajardo.
-Apostar a mejorar la educación en Chile y dejar de lado a los profesores, sería también una torpeza tremenda. El Colegio de Profesores tiene su forma de elegir sus representanates y nosotros la respetamos. Por lo tanto vamos a trabajar con la mesa actual de los profesores, presidida por Jaime Gajardo. Eso no quita de que podamos ser críticos de algunas de sus actuaciones. Y yo lo sigo haciendo. Yo creo que se equivocó muchas veces y no fue un aporte al movimiento en muchas ocasiones el año pasado.

Movimiento 2012
¿Qué se viene para este año? Se habló en un minuto de la primera marcha el 15 de marzo.

-Lo que estamos planteando para la segunda quincena de marzo era un gran encuentro donde pudiéramos dar a conocer un balance y proyecciones políticas para este año y pudiéramos convocar a otros actores sociales. En ningún momento hablamos de una marcha para ese día, a modo de Confech. Después nos dimos cuenta que muchos compañeros entraban la segunda quincena de marzo y lo pospusimos a la primera de abril. No hay marcha convocada y creo que cuando las convoquemos tienen que ser grandes demostraciones de fuerza, no una a la que vayan 200 personas. Cuando tengamos una vamos a convocar como corresponde y la vamos a anunciar con bombos y platillos, porque marchas este año van a haber, sin duda. Pero vamos a tratar de ser lo más racionales posibles para este recurso.

¿Planean formar una especie de gran bloque de indignados?
-A ver, nosotros no somos indignados porque ellos renuncian a la construcción política. Así al menos han aparecido. Y esto no es una pataleta, no queremos pedirles soluciones a otros si no que queremos ser parte de las soluciones. Queremos articularnos con los demás actores sociales. Toda la Confech convoca y vamos a invitar a trabajadores, sindicatos, pobladores y todos otros movimientos sociales que quieran dar cuenta de lo que pasó el año pasado y cómo podemos articularnos para lo que viene.

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