Hasta hace unos años, la militancia política de Fernando Villegas estaba en duda. Un punto a favor del periodista, ya que en su rol de analista político, peligroso hubiera sido que mostrara el verdadero color de su corazón. O al menos que lo hubiera hecho cuando hacía sus primeras armas. Pero como ese tiempo quedó atrás hace buenos días, el año pasado Villegas dejó salir a ese fachito que tenía encerrado en el pecho para dar rienda suelta a un Jaime Guzmán despelucado.

Y hoy ese fachito crecido parece ser el que habla en La Tercera con nada menos que la primera dama en una extraña entrevista en la que pareciera un fanático entrevistando a su estrella de rock favorita: “a veces el presidente suelta chistes malos y a veces doña Cecilia, que es una mujer de verdadera inteligencia, se pasa de revoluciones orales”, dice el panelista de Tolerancia Cero antes de disparar la primera pregunta.

Y esa, que no parece pregunta sino consulta de amigas, le cuestiona por cómo se siente la pobre señora Morel cuando su marido vive “situaciones de duras críticas, reproches, odiosidades (…) casi a diario”.

La primera dama le dice que casi no se siente en el momento, que después se reflexiona y Villegas contraataca “¿diría, con esa mirada racional, que al presidente le tocó bailar con la fea?”.

Y claro, la respuesta es que sí. Que obvio. Que por supuesto porque hubo terremoto no se le olvide y, además, instalarse en el gobierno no fue fácil: “hay que aprenderse la mecánica del gobierno, desde dónde está el baño hasta como se inicia tal o cual trámite”, reclamó Morel.

Tras conversar sobre el enemigo interno del Gobierno planteado por Morel, Villegas le dice que no se olvide de que el afán de protestar parece una moda: “Tenemos la ola, señora Morel ¿A qué atribuye la masividad de esta actitud negativa de tanta gente hacia el gobierno y al presidente, pese a varios buenos resultados?”, pregunta el chascón.

La primera dama le responde que va a hacer una gran confesión: “no me gusta para nada este comportamiento de masas que no dedican ni un instante a pensar”.

Así, y tras un pinponeo sobre cómo toma esto Piñera y qué va a pasar con Aysén, Villegas se lanza una grande de corte hinzpeteriano: “El Estado, hoy, no parece tener muchas capacidades coercitivas”. Sin embargo, la Morel es más pilla y le habla del estado democrático que no necesita tomar acciones coercitivas a la primera.