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Opinión

19 de septiembre de 2012

Julio Orellana: ¡Yo no soy un calentón, soy un romántico!

Todas las noches -1:30 a.m., en Telecanal- Julio Orellana entrevista a mujeres chilenas. El programa se llama “Mujeres Destacadas” y se graba en el hotel Regal Pacific. Orellana dice que, con sus entrevistas, busca sacar a los hombres grises que ve en el metro de su rutina. Hacer algo lúdico. -Que juguemos, juguemos –explica. Lo […]

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Todas las noches -1:30 a.m., en Telecanal- Julio Orellana entrevista a mujeres chilenas. El programa se llama “Mujeres Destacadas” y se graba en el hotel Regal Pacific. Orellana dice que, con sus entrevistas, busca sacar a los hombres grises que ve en el metro de su rutina. Hacer algo lúdico.

-Que juguemos, juguemos –explica.

Lo mismo le repite a sus entrevistadas. Hasta ahora la rotativa de mujeres ha incluido a Mary Rose Mc Gill hablando del vestirse regio; Pilar Jorquera, desplegándose sobre una carreta mientras recorre Santa Cruz; Karen Doggenweiller diciendo “Julio, eres un loquillo” arriba de un Jaguar; Catalina Pulido, posando en un helipuerto. Y hay más. Orellana dice que una de las entrevistas más complicadas fue la que le hizo a Lucía Pinochet, aunque de todas formas la logró encantar.

-Para mí todas las mujeres tienen algo que decir, entregar. La mujer todavía es muy discriminada y esta es la oportunidad de que se le mire y además se libere, no sólo en la parte intelectual, sino en la parte sexual.

¿Por qué crees que falta liberarse?

-Los hombres tenemos mucha culpa de eso porque llegamos muy cansados a la casa, no tenemos muy buena vida sexual porque trabajamos mucho, son temas que también tocamos en el programa. Jugamos mucho a la sensualidad. Siempre les pregunto a las mujeres qué es lo que tenemos que hacer los hombres para que ellas se enamoren de nosotros. Tenemos mucho público masculino que nos sigue.

Salen muchas mujeres guapas.

-Creo que todas las mujeres son guapas, todas son interesantes. El formato que quisimos inventar es que a través de mí, un hombre, pudiéramos conocer el fascinante mundo de las mujeres. Un hombre, con todo lo que significa un hombre: con lo que le gusta a un hombre, con lo que disfruta un hombre, con los gustos de hombre. Esa es la esencia del programa.

¿Qué consejos darías para conquistar a una mujer?

-Dejarse llevar por lo que una mujer te quiere entregar. Hemos perdido mucho la capacidad de seducir y la magia de crear cosas, un ambiente, soñar.

¿Te llueven más las mujeres desde que estás en el programa?

-Noo, para nada.

Qué modesto.

-Es verdad. No busco ser una súper estrella, o un ídolo, un Edmundo Varas o un Luis Miguel. Siempre busco conocer a una mujer. Y sacar lo mejor de cada invitada. Y que los hombres que están caminando por ahí, se sientan bien, cambien su ropa, se vistan bien, se bañen, se afeiten para conquistar a una mujer.

¿Crees que el chileno es un poco fome?

-Sí, es fome porque las circunstancias lo han llevado a ser así. Hay mucho hombre que está muy frustrado, muchos hombres que con la plata que ganan o los recursos que tienen, de repente no tienen el privilegio que tenemos algunos de comprarnos una buena ropa. Pero eso no es necesario: es preocuparse. Como dijo una vez la Bolocco, la vida es una cuestión de actitud.

¿Cuáles son tus mujeres chilenas favoritas?

-La que siempre me llamó la atención es Gabriela Mistral, es una mujer increíble. Violeta Parra. En fin, gente que ha tenido contenido. Las mujeres son puro contenido. Una mujer inteligente es una locura, el mejor regalo que puede tener un hombre. Cuando una mujer piensa, cuando puede conversar y tiene tema. Conversar del amor, de la sensualidad, del vestido que le gustaría ponerse. Hasta sus sentimientos más fuertes, que son el ser mamá. Hoy las mujeres necesitan oportunidades. Porque hay muchas gerentas, pero hay muchas gerentas de marketing, hay pocas gerentas generales.

¿Crees que se discrimina mucho a la mujer?

-Total, total.

¿Mucho machismo?

-Hay machismo de los hombres, de las mujeres. Va por ahí el tema. La mujer siempre sirve el plato más grande para el papá y el hijo.

¿Por qué siempre estás saludando a Miami en tu programa?

-El mismo programa que emitimos en Chile está saliendo en Miami por canal Sur. Ahí hay una comunidad inmensa de latinos a los que les llama mucho la atención las mujeres chilenas. Dicen que es una mujer totalmente distinta. Las latinas son todo para afuera; las mujeres chilenas son como más para adentro. Con una mujer chilena siempre hay algo más que descubrir que con una latina.

Mi abuelo dice que las mujeres chilenas son las más feas.

-Yo creo que tu abuelo está equivocado. La mujer chilena no se arregla mucho, pero generalmente el ser humano mira hasta ahí. Lo fascinante de mirar a una mujer es mirar mucho más allá de los ojos, y llegar al interior, sentir el olor, el sabor, el aura. Es algo fascinante, las mujeres chilenas sí que son buenas amantes, sí que son espectaculares. Son bellísimas. Tienen un interior fascinante. Si se vistieran espectacular serían más todavía.

Si tuvieras que llevar a una mujer a una cita, ¿cuál sería la cita ideal?

-Una música como ésta, una mesa como ésta, una buena cena a la orilla del mar, sintiendo el mar, cómo suenan las olas. Ahora, si está lloviendo en el mar, espectacular. Podría llegar en helicóptero, en jeep, da lo mismo.

¿Te sientes un galán, un romántico?

-Totalmente romántico. Me gustan las canciones de Armando Manzanero, cómo las cantan Luis Miguel, Thalía. Soy inmensamente romántico. Los hombres no debemos tener miedo a ser románticos, porque cuando somos románticos podemos tener a la mujer que nosotros queramos.

¿Crees que se ha perdido eso?

-Totalmente. Con el programa yo lo he visto. Mucha gente confunde y dice, el Julio es un calentón. Yo no soy un calentón, soy un romántico.

¿Cuál es la diferencia?

-No hay mucha diferencia, jajaja. Pero es la forma. Cuando tengo una entrevista quiero seducir a mi invitada, conocer su mundo, conocer el mundo femenino. Los hombres tenemos que conocerlo, debemos. ¿Cómo puedes conocer a una mujer? Siendo romántico, entrando en su sensibilidad.

¿Crees que a los hombres ya no les interesa seducir?

-Creo que sí, pero que el trabajo, la rutina y todas esas cosas, lo han frenado. Y la mujer también ha querido ser como el hombre, entonces hoy en día es complicado. Tú vas a una discoteque, pinchas con una mujer, ojitos pallá, ojitos pacá, seis de la mañana te vas a un motel y cuando tú estás lavándote los dientes, la mujer ya está desnuda. Antes era distinto. Era más difícil. Para conquistar a una mujer tenías que estar una semana por lo menos con el besito, el regalito, que la cosa aquí y allá. Y está bien, pero creo que es más rápido, no es como esa magia. Es una calentura.

¿Cómo vives el amor y la seducción a tus cincuenta años?

-Yo ya lo viví, tengo hijos.

¿Pero estás casado?

-No, me he separado dos veces ya.

Entonces todavía puedes vivirlo.

-Yo me enamoro cada vez que entrevisto a una invitada. De su vida, de sus sensaciones, sensibilidades, en fin. Eso es lo que hace el personaje Julio Orellana. Creo que muchos hombres se ven reflejados en mí. En el fondo quiero ser un poco el referente, o el tipo que está en la casa viendo la televisión con su señora y que la señora le diga, ¿viste? Tenís que regalarme una rosa, invitarme a tomar algo. Un fin de semana cambiemos el asado por una buena comida y un champán, por ejemplo.

MAPUCHES EN DOLCE & GAVANNA

Antes de estar en pantalla, Julio Orellana fue por dieciséis años gerente de la Unión Española. En esa época el club trajo al Real Madrid, al Sevilla, pelearon la Copa Libertadores. Eran los tiempos del Pelado Acosta.

La televisión vino cuando se fue a trabajar como gerente comercial al canal AVT. Fue ahí cuando inventaron el programa Noches de Mundo. Un estelar muy irreverente, dice Orellana. El programa se dio paralelamente por la señal internacional de TVN y duró algo así como un año, hasta que, según cuenta el animador, las entrevistas se pusieron demasiado fuertes.

-Yo fui el primero en entrevistar a la Coté López. Las entrevistas eran en la cama. Más que subidas de tono, creo que el tono era muy provocador -cuenta.

Después de breves pasos por TVN, UCVTV y Canal Sur de Estados Unidos, hoy en Telecanal, Orellana goza con su programa “Mujeres Destacadas”, de donde cada entrevistada, dice, “sale encantada”.

-Tenemos una cena espectacular que nos prepara nuestro chef personal de este gran hotel. Es una cena romántica, lúdica, buscando la parte femenina de la mujer, de la elegancia, el buen vestir. En el fondo somos unos sibaritas. Nos sigue mucha gente que a lo mejor no tiene la posibilidad. Me he encontrado con gente en la calle que me dice, “gracias, Julio por mostrarnos lugares tan bonitos a los que nosotros no tenemos acceso”. Hay gente que gana veinte, treinta o diez millones de pesos, pero también hay gente que gana 300 lucas y 200 lucas. Y no tienen acceso a cosas lindas. La televisión en ese momento te hace soñar. La idea es que todos puedan soñar y hacer sus sueños realidad. Porque esto es una realidad, estar aquí en un bonito hotel, hacer cosas lindas, es una realidad. ¿Me entiendes?

Claro, tu programa es en este hotel, llegas en un Jaguar o un helicóptero, toman champaña, ¿qué importancia le das al lujo?

-Toda la gente debiera tener acceso al lujo. Creo que a lo mejor para muchas mujeres es un lujo operarse los pechos y tener pechos más grandes, por ejemplo. Una buena cirugía. Eso debiera ser un derecho. Lo que queremos hacer nosotros es que cada mujer se sienta mujer. Volver al tema romántico, de seducción. Me acuerdo de un cirujano plástico chileno que una vez operó a una nana y la dejó espectacular. Porque todas las mujeres son bellas, todas las mujeres son lindas.

¿Qué le hizo?

-La hizo entera. A lo mejor eso no es natural, pero ella se sentía bien. Todos debiéramos tener la oportunidad del lujo, de cosas bellas, cosas lindas. Aunque sea una vez en la vida.

¿Qué lujos te das?

-Para mí un lujo es entrevistar a cada mujer cada noche. Me da la oportunidad de conocer, de vivir algo bonito, sofisticado, diferente. Las mujeres tienen otra mentalidad, otro cerebro. Les gustan las cosas delicadas, un buen vestido, tomar un rico champán, cenar tranquilamente, poder conversar. Nuestro programa trata mucho la sensualidad, pero también en cada pregunta hay un contenido y eso es lo que a mí me interesa, que la televisión hoy día tenga contenido.

¿Crees que a la televisión le falta contenido?

-Hay de todo. Pero de repente cuando hablamos de cultura o de cosas con contenido, no hay una respuesta de rating. Y es porque a lo mejor no lo sabemos mostrar. La ópera es preciosa y no es fome. Cuando tú ves un cantante de ópera en la Plaza de Armas, y la Plaza de Armas se llena, es porque algo está pasando. Y eso también es un lujo, pero hay que acercar el arte, las cosas bellas a la gente. Eso es lo que yo creo.

¿Qué te parece la farándula?

-Entretenida, súper. Es algo necesario. La Catalina Guerra una vez me dijo, la farándula es como un completo con mucho chucrut y que chorrea, y a todos nos gusta. Yo creo que ella lo describió perfecto.

¿Qué cosas y personajes te gustan más?

-Más que cahuín, me gustan los personajes. Pamela Díaz es muy interesante, no tiene filtro. Pamela Jiles me encanta. Edmundo Varas fue un gran personaje, que venía de un lugar súper humilde. Recuerdo haberlo visto en el Parque Arauco comprándose ropa en una tienda y detrás de él muchas chicas, rubias preciosas, que a lo mejor han estudiado en el Verbo Divino, o quizás qué colegio. Es interesante cuando suceden este tipo de cosas. Toda persona puede ser príncipe, rey, lo que quiera. Lo que nos diferencia son las lucas, pero hay que mirar. Hoy día la televisión tiene que detenerse a mirar la belleza. Todos tenemos algo de belleza. Recuerdo haber visto en Perú o en diferentes partes de Latinoamérica, indígenas que si tú los miras ves belleza, una belleza espectacultar. Y si a ese tipo lo vistes con Dolce & Gavanna, a un indígena, se va a ver espectacular, va a ser algo distinto.

¿Tú crees que eso aplica también con los mapuche?

-Por supuesto. Qué pena que los chilenos no queramos mucho a los mapuche, que los tengamos lejos. Los mapuche tienen rasgos preciosos y aún más, cuando se han mezclado con los alemanes y todo lo demás. Imagínate un mapuche con Dolce & Gavana, subiéndose a un Jaguar, sería espectacular. Es diferente. ¿Por qué otros países quieren tanto a sus indígenas y aquí no?
Hay harta discriminación.

-Total, total. Y además hay un desapego de nuestra cultura. Los mapuche son parte de lo nuestro. Yo creo que en el colegio en vez de estudiar inglés debiéramos estudiar algo de mapuche. No sé por qué no se hace. Otros países aman su cultura, nosotros parece que amamos todo lo extranjero, lo que tiene nombre inglés o francés.

¿Por qué crees que pasa eso?

-Porque no tenemos líderes. En Chile no hay líderes, y cuando hay uno, lo tratan de esconder, que no hable, porque la televisión, y en general los medios, quieren que tú no pienses. Un país donde todos pensaran, donde todos fueran unos emprendedores, sería complicado, imagínate que todos los pobres vieran la fórmula de ser más ricos. ¿Quién haría el aseo en la casa? ¿Me entiendes? Yo creo que el mundo en general no quiere que pienses. Hay mucha farándula, mucha entretención. Yo opino lo contrario, creo que todos debiéramos tener la oportunidad de aprender y pensar. Si tú eres un gran pensante o un gran intelectual no tiene nada de malo que vayas a barrer la calle, o que seas feriante, da lo mismo.

Dices que hay pocos líderes en Chile. Dentro de esos pocos, ¿a quiénes destacarías?

-Yo creo que a la Bachelet. Entre las mujeres creo que es un referente internacional. Otro ejemplo, no es que me guste su idea política, pero he tenido el gusto de conocerlo, es Marco Enríquez Ominami. Él me parece un tipo que es joven, tiene ideas muy claras, es irreverente y hay algo que me gusta: siempre ha hablado de la educación, que tiene que ser para todos y tiene que ser gratis. Ese es un punto importante. Hoy el gobierno tiene que preocuparse de educar. No me cuadra que aquí una persona que gana 600 mil pesos tenga dos hijos y tenga que llevarlos a la universidad y cada universidad salga 250 mil pesos. ¿Cómo lo hace?

¿Qué te parece el movimiento estudiantil?

-Fantástico, fantástico. Era el momento y los apoyo de todas maneras. Tienen que salir. Lo que sí me preocupa son las provocaciones que suceden. Yo me he metido entre medio de los estudiantes y, es feo lo que voy a decir, pero la policía o grupos extraños se meten a hacer todo este lío y no los dejan decir lo que sienten. Yo creo que este país debe ser un país de revolución. Una revolución pacífica. Tenemos que ser revolucionarios en todo. Y no nosotros, porque nosotros ya somos viejos, sino nuestros hijos. Que tengan el derecho a poder educarse. Eso es fundamental.

¿Crees que ha habido mucha represión policial?

-Sí. Conozco casos súper fuertes que me han contado. Por ejemplo, que han tomado chicos de quince años, los han metido adentro de una micro de carabineros y los han dejado botados en los cerros, en cualquier parte. Eso no puede ser. Honestamente, la policía tiene que ser diferente.

¿Habías visto violencia de este tipo antes en Chile?

-Sí, por supuesto, yo vengo de los tiempos de la dictadura. Ahí vi como era el tema. A mí no me gusta la política; si tú me preguntas si tengo partido político, no.

Pero igual me hablas de Bachelet. Te gusta ella.

-Sí, me parece una líder. Si hoy dijeran, Bachelet va a ser la presidenta, lejos sería la presidenta. Además, fíjate que este país siempre ha necesitado referentes, y Bachelet es como la mamá de todos. Así como Lagos fue el papá; como Aylwin fue el abuelo.

¿Y Piñera quién sería?

-Piñera es como el Farkas de la política. Creo que a Piñera le faltó el sentido social. Ahí estamos mal. Cuando uno no tiene un sentido social, no se preocupa por el prójimo, la política no funciona.

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