Muchos de los artefactos inventados por la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) parecen sacados de una película de Hollywood en que los agentes secretos convierten esferos en armas letales y gomas de mascar en explosivos, pero no todos sus inventos han sido tan exitosos como se cree. Los científicos e investigadores de […]
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Los científicos estaban convencidos de que nadie se percataría de la presencia de una mascota y que el felino podría acercarse lo suficiente a los espías rusos como para grabar sus conversaciones y revelar los planes ultra secretos de los comunistas.
Durante cinco años experimentaron quirúrgicamente con un gato al que le instalaron un micrófono diminuto en su pabellón auditivo. Sin embargo, para lograr que el felino se convirtiera literalmente en un micrófono andante fue necesario practicarle varias cirugías.
Al final los científicos le implantaron al felino un cable que recorría toda su columna vertebral hasta llegar a la punta de su cola, que hacía las veces de antena, y otro cable que llegaba hasta el pecho, donde le insertaron un transmisor y las baterías.

El proyecto ‘gatito acústico’ no fue la excepción y tras semejante despliegue de recursos, el felino finalmente estuvo listo. La CIA supo que dos espías rusos se iban a reunir en un parque cerca de la Embajada de la Unión Soviética y pensaron que era la ocasión perfecta para estrenar su nuevo agente felino y enviarlo para interceptar la conversación.
El dispositivo se puso en marcha y los agentes de la CIA, camuflados en una camioneta al otro lado de la calle, liberaron al gato para que se acercara a los dos hombres y les entregara información privilegiada.
Sin embargo, se les escapó un pequeño detalle. Durante el entrenamiento intensivo del gato, nadie le enseñó a cruzar la calle así que el felino no se fijó y se lanzó de inmediato a la carretera, directo a su objetivo, con la mala suerte de que un taxi pasaba a toda velocidad y lo arrolló.
Todo ocurrió tan rápido que los agentes no pudieron reaccionar y cuando salieron del vehículo se toparon con el cadáver del animal tendido a mitad del camino. Impactados por el rotundo fracaso de la misión, no tuvieron más remedio que recoger el cuerpo y marcharse.
En los documentos desclasificados los agentes explican que “los factores ambientales y de seguridad que concurren en el uso de esta técnica en una situación real, nos obliga a concluir que para nuestros propósitos usar un gato espía no es viable”.
Así, sin si quiera comenzar, terminó el proyecto multimillonario ‘gatito acústico’ que se canceló oficialmente en 1967 y fue archivado en el cajón de la vergüenza de la CIA.




