Vía elpuercoespin
Por Natalia Viana y Jessica Mota

Horacio Cartes, presidente elegido en Paraguay el último domingo (Partido Colorado), fue investigado por la DEA, la agencia antidrogas norteamericana, como presunto traficante de narcóticos y dueño de un gran esquema de lavado de dinero internacional, con base en la Triple Frontera entre Brasil, Argentina y Paraguay. En 2009, su grupo llegó a ser infiltrado por agentes de la DEA en una operación secreta bautizada como “Corazón de Piedra”.

Un documento diplomático de la embajada norteamericana en Buenos Aires, del 5 de enero de 2010, filtado por WikiLeaks, describe los pormenores de la operación policial. El objetivo era “interrumpir y desmantelar la operación de tráfico de drogas y lavado de dinero en el área de la Triple Frontera entre Argentina, Paraguay y Brasil, y en otras partes del mundo”.

En la época en que fue escrito este documento clasificado como “confidencial –no para extranjeros”, una investigación que había “establecido lazos entre tráfico de drogas, lavado de dinero y otras actividades criminales” tenía como blanco específico a Horacio Cartes. Siete agencias del gobierno norteamericanos trabajaron en la investigación, incluyendo el bureau de la DEA en Buenos Aires, el equipo de investigación financiera de la task force del crimen organizado y la división de confiscación e dinero lavado del Departamento de Justicia –contando con el apoyo del Banco Central (Federal Reserve Bank), de la Fiscalía General de los Estados Unidos y de la división de control de bienes extranjeros del Tesoro norteamericano.

El documento cita una investigación sobre lavado de dinero en el banco Amambay, de propiedad de Cartes. Después de una investigación inicial, Cartes fue designado como “Blanco Organizacional de Prioridad Consolidada” (CPOT, por su sigla en inglés). Para el gobierno norteamericano, los nombres incluidos en la lista de CPOT, editada cada año por el Departamento de Justicia, representa a “las organizaciones de tráfico internacional de drogas más significativas que amenazan a los Estados Unidos”.

“Usando la estrategia de aproximación para apuntar al comando internacional y a los centros de control de esas organizaciones criminales basadas en la Triple Frontera, los agentes se enfocaron en el objetivo de presentar a un agente encubierto de la DEA al designado CPOT Horacio Cartes”, explica el documento. “A través de la utilización de una fuente colaboradora de la DEA en Buenos Aires y de otros funcionarios de la DEA disfrazados, los agentes se infiltraron en el emprendimiento de lavado de dinero de Cartes, una organización a la que se atribuye el lavado de una gran cantidad de dinero de los Estados Unidos, generada por medios ilegales, inclusive mediante la venta de narcóticos en la Triple Frontera con destino a los Estados Unidos”.

A partir de allí, el plan tendría tres etapas. Primero, los agentes se aproximarían a William Cloherty, lobbista de Cartes en Washington y director de Tabacos USA Inc., de propiedad del recién electo presidente paraguayo. “Se cree que Cloherty tiene una perspectiva histórica de las operaciones de tabaco entre Paraguay y los Estados Unidos y, más directamente, informaciones respecto a la producción y venta de tabaco y al movimiento de dinero obtenido con el negocio de Cartes”. Después, sería el turno de “presentar a un segundo agente encubierto a Cartes” y a sus representantes Osvaldo Gane Salum –quien también es del Partido Colorado– y Juan Carlos Lopez Moreira –quien actualmente encabeza el equipo de transición de gobierno. El agente infiltrado usaría documentos falsos, según relata el documento: “Para cumplir con esa tarea, se deben obtener los documentos del agente encubierto. Serán obtenidos en las próximas semanas por miembros involucrados en la investigación”.

La DEA utilizaría “técnicas de investigación básicas, como entrevistas, debriefings, verificaciones de registros y posibles encuentros de agentes encubiertos”. El objetivo final era “interrumpir y desmantelar la organización de tráfico de drogas de Cartes”.

La intrincada y costosa operación “Corazón de Piedra” fue planeada en un bello resort en la ciudad de Panamá durante 3 días –entre el 6 y el 9 de diciembre de 2009.

El fin de la reunión era que las agencias citadas compartieran información entre sí y con empresarios del rubro del tabaco –y coordinar un plan de “ataque”. Más allá de las agencias involucradas –incluyendo a agentes de la DEA de Asunción, Lima y Buenos Aires—estaban allí representantes de las empresas líderes del mercado norteamericano: Ewan Duncan, Terry Hobbs y Richard Pandohie, de British American Tobacco; Russell, de Reynolds American; Derek Ogden, de Imperial Tobacco; y Dave Zimmerman y Mike Grogan, de Phillip Morris USA.

A continuación, el documento esboza unos datos sobre Cartes, “jefe de la organización de lavado de dinero”, y sobre las personas ligadas a él que también debían ser investigadas, como la empresa Tabacos USA, INC, cuyos socios son, además del presidente paraguayo, su hermana Sarah Cartes y William Cloherty. También son listados los socios directos de Cartes, Osvaldo Gane Salum y Juan Carlos Lopez Moreira, calificados como “miembros de la organización criminal involucrada en la importación de cigarrillos falsificados de América del Sur al territorio continental de los Estados Unidos”.

El texto finaliza diciendo que los bureaus de la DEA en Asunción y Buenos Aires “seguirán trabajando conjuntamente con todos los otros bureaus interesados en desarrollar agresivamente esta investigación”.

No hay información sobre el desenlace de la operación Corazón de Piedra y el gobierno norteamericano no se pronunció sobre el caso.

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