El 16 de mayo, Aníbal Ariztía, director del SAG, ingresó a Chile con cinco artículos electrónicos que no declaró. Cuando se le retuvo la maleta, se negó a pagar impuestos y amenazó a Solange Godoy, funcionaria aduanera. Luego de un mes, Thibaut, vicepresidente de la Asociación de Funcionarios de Aduana, Anfach, dice que ya no quieren su disculpa, pero sí un gesto.

¿Cómo reaccionó la funcionaria luego de la amenaza de Ariztía?
Un funcionario del SAG le dijo que era el director y ahí ella entendió que las amenazas iban en serio. El fiscalizador le dijo que se quedara tranquila porque estaba todo siendo grabado. Al parecer ahí el director del SAG se acordó, bajó el tono y se empezó a calmar.

Luego envió a Ximena González, jefa de oficina de control del SAG en el aeropuerto, a buscar sus cosas y pagar la multa.
Conozco a Ximena hace muchos años, le tengo mucho aprecio, y me da mucha lata que esté involucrada en esto. La ley de probidad prohíbe categóricamente que los directivos de servicio o autoridades de servicio público hagan este tipo de actos. Acá él es el que violó la ley.

Ustedes le dieron 15 días a Ariztía para que le pidiera disculpas a la funcionaria. Pero él no sólo negó los hechos, sino que los acusó de que esto era un montaje.
El director del SAG dice que todo esto es un montaje, que nunca ocurrió, que él pagó los derechos, que nunca maltrató a la funcionaria. Además, Álvaro Cruzat que estaba de Ministro de Agricultura Subrogante, sale respaldando la teoría de Ariztía. ¿Quién está mintiendo? Nosotros entendemos que una disculpa ahora es atemporal, no nos sirve a esta altura, pero tampoco ha tenido el gesto.

Según el comunicado de la Asociación de Funcionarios del SAG existían constantes quejas contra Ariztía.
Entiendo que sí. A mí no me consta porque no soy funcionario del SAG. Sin embargo, muchos creen que es un tema político… él es así por lo que he sabido, lamentablemente tiene una personalidad muy soberbia.

¿Estamos en presencia de un delito?
Esto no podría considerarse técnicamente como un contrabando por la cantidad. No es lo mismo cuando yo estoy haciendo un contrabando con el que voy a hacer negocio. En pasajeros habitualmente ocurre que hay personas que se les olvida declarar, o que no saben que tienen que hacerlo. Entonces uno entiende que no hay dolo. Pero él debería haber declarado y haberse sometido a la aduana y al SAG como cualquier ciudadano y sin poner caritas, si es el jefe máximo.

¿Esta práctica es frecuente entre los pasajeros?
Sí. El mismo SAG pasa multas todos los días por no declarar. Gente que se le olvidó, o que traía una naranja y no la declaró. Ese es el rol del SAG y este caballero es su jefe nacional. Hoy tiene un grave problema de credibilidad entre sus funcionarios porque incluso los ha sancionado cuando no han hecho esas exigencias. Con qué moral puede sancionar o puede exigir el cumplimiento de una norma si no es capaz de cumplir como director nacional.

¿Existen otras autoridades que no hayan declarado?
Sí, pero han tenido la humildad de disculparse en el acto. Algún diputado o senador pero se les explica y ellos se disculpan. Pero jamás había visto a alguien que no lo hiciera. Yo no digo que la insultó, que la golpeó, ni que la agredió verbalmente, pero él le dijo “te vas a acordar de mí en diciembre en la recontratación”. Eso es una amenaza aquí y en la quebrada del ají.

Solange Godoy, la funcionaria amenazada por Ariztía, no ha hecho una denuncia formal. ¿Por qué?
Hasta el momento no lo ha hecho por temor. Ella es una funcionaria a contrata, y se le renueva el contrato todos los años. No se requiere expresión de causa, o sea, al final, pueden inventar cualquier pretexto para echarla. De todas maneras, no hay plazo para que lo haga, no hay prescripción al respecto. Entendemos que mientras antes mejor. Nosotros hicimos lo que teníamos que hacer, las acciones reglamentarias y las multas, pero Solange hará lo que estime conveniente y lo que decida.