El expresidente peruano Alan García publicó hoy un poema inspirado en la batalla de San Juan, del 13 de enero de 1881, uno de los enfrentamientos entre los Ejércitos chileno y peruano durante la Guerra del Pacífico que concluirían con la toma de Lima en ese mismo año.

“Morro del sol, enero 13” es el poema de García publicado hoy en el suplemento Dominical del diario El Comercio que el expresidente peruano (1985-1990 y 2006-2011) dedica al pintor Fernando de Szyszlo.

La también llamada batalla de San Juan y Chorrillos se llevó a cabo en el marco de la Campaña por la toma de Lima, que se ejecutó el 17 de enero de 1881 por parte de las fuerzas chilenas, y después de infructuosos intentos por una negociación pacífica con la mediación de Estados Unidos.

El poema de García es publicado un día antes de la reunión que tendrá en Palacio de Gobierno con el mandatario, Ollanta Humala, con y el expresidente Alejandro Toledo para analizar el contexto posterior al fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre la delimitación marítima con Chile.

El fallo será hecho público el próximo 27, después de seis años de la demanda presentada por Perú ante ese tribunal.

ESTE ES EL POEMA COMPLETO DE GARCÍA:

A Godi Szyszlo, pintor y humanista

I

Ola, manto de fraile,
murmullo de las almas,
sacude con tu espuma,
el tiempo y el mugido
de esta bovina roca.
Ayer el tren de la tarde
trajo al juez y al tendero,
sus libros, su martillo,
mas su grave destino
sin retorno de aurora.
¡A morir en el Morro!
En el Marcavelica,
encornado de antenas,
y en el monte La Virgen,
del cura enamorado,
que abrazado a la luna,
bajó al mar infernal.

II

Jueves trece, negra el alba,
negro de acero el clarín,
viento negro encubridor.
Y a lo lejos, la ciudad,
la vaca del Nuevo Mundo
tiembla sus ubres y pasta
cantando nanas de adiós.
Blasón, heraldo, rey rojo,
estrofa de terracota,
¡oh gran ballena varada!,
bajarás al redondel.
Y ola tras ola, sin fin,
te sitiarán las hormigas,
te acosarán los gusanos.
Y hora tras hora, sin fin,
tus blancas y abiertas venas,
de hombres libres de Trujillo,
de Huánuco y Cajamarca,
caerán entre las nubes,
de pecho y de ojos abiertos
por tanta metralla y odio,
por tanta rojiza bruma.

III

Pero es alba de infortunio,
y aunque el morro aún resiste
la línea cayó en San Juan.
Y entonces, toro de sal,
nadie más vendrá por ti,
no temblará Pachacamac,
ni el Cristo de los milagros.
Y el Huáscar encadenado,
el mismo cañón de Grau,
desgarrará tus entrañas,
amenazando las ubres
de tu hembra amurallada.

IV

Ya es de noche al mediodía,
morro niño, solitario,
negras nubes en los andes,
te amortajan de sol negro.
Héroes y semidioses
rodaron por tus caderas,
cataratas de dolor,
como rejones de muerte.
Y en seis horas, solo en seis,
con el permiso de dios,
manto a balazos raído,
burel de piedra, caíste.

V

Noche, la luna gime,
mares de sangre en su piel.
Las islas son tu ataúd,
piedras te lloran los peces
y te arrullan tiburones,
sus aletas son tus cirios.
Morro, cerro expiatorio,
paradojal cordillera,
te mataron brutamente,
estoqueado a cañonazos,
un puñal en vez de espada.
Y con la artera puntilla,
doblaste tus finas patas,
como Islero y Bailaor
los que matando murieron.
Y más allá, en la llanura,
Vaca huérfana y preñada
de todos abandonada,
Lima oyó el final mugido,
Y el ande entero tembló.

VI

Trece, trece, solo trece,
fue trece cuando moriste,
morro de tierra hecha sol
y Gólgota de la raza.
Pero al cabo, has de volver,
ceño fruncido de piedra.
Y entonces, Lázaro hermano,
¡Haz, Señor, tu voluntad!
Contigo volverá el orgullo,
contigo comenzará el mar.