Celestino Córdova, imputado por su responsabilidad en la muerte del matrimonio Luchsinger Mackay, afirmó que continuará en huelga de hambre, la que comenzó por cuatro comuneros mapuches detenidos en la cárcel de Angol, hasta que las autoridades escuchen sus demandas, según indica ADN Radio.

Sergio Painemil, vocero del comunero, consignó que la decisión de Córdova tiene como objetivo ser trasladado a un reciento penal con mejores condiciones. “En su condición de machi no puede seguir secuestrado por el Estado y hacinado en la cárcel”, expresó.

A través de un comunicado, el imputado precisó que su condena “obedece a la presión de todos los actores usurpadores, colonizadores y todos los grandes empresarios”.