Los industriales pesqueros chilenos denunciaron hoy que las capturas ilegales, que calculan que generan unos 30 millones de dólares al años, constituyen un serio peligro para asegurar el futuro del sector.

“Creemos que la pesca ilegal, especialmente de merluza, es hoy día la causa del colapso de esta fundamental pesquería chilena, genera también un tremendo problema sanitario y evasión de impuestos”, aseguró el presidente de la Asociación de Industriales Pesqueros (Asipes), Luis Felipe Moncada.

En un comunicado difundido este jueves, Moncada advirtió de que estas capturas carecen de información fidedigna sobre su origen calidad, transporte y conservación “lo que representa un riego para la población que consume estos alimentos de mar”.

La denuncia del titular de Asipes está en línea con el informe presentado la pasada semana en Roma por la FAO, titulado “El estado mundial de la pesca y la acuicultura”, que consigna que la pesca ilegal, no declarada y no reportada, sigue siendo una de las principales barreras para lograr la sostenibilidad en el sector.

El presidente de Asipes señaló que en Chile la pesca ilegal de merluza común representa tres veces la cuota anual que legalmente le corresponde al sector artesanal.

De este modo, si a ese sector le corresponden 7.600 toneladas al año, ilegalmente se capturan cerca de 22.800 toneladas, lo que supera la cuota global nacional de pesca (19.000 toneladas para el 2014).

Además del daño a la sustentabilidad de esta actividad, las faenas ilegales, concentrada principalmente en las regiones de O’Higgins y el Maule, en el centro sur de Chile, generan unos 30 millones de ganancias para quienes se dedican a este negocio, aseguran los industriales pesqueros.

“Lo anterior se traduce en un daño al sistema tributario chileno, originado en la pesca ilegal, debido a la evasión de millonarios montos en impuestos que no son pagados por quienes operan bajo estas condiciones”, denunció el dirigente gremial.

Según la FAO, actualmente hay un retroceso en la tendencia de años anteriores, y menos del 30 % de las poblaciones de peces en libertad controladas regularmente por el organismo internacional están sobreexplotadas.

Al respecto, Moncada hizo un llamamiento a las autoridades para que refuercen los controles y fiscalizaciones “que permitan acabar con estas verdaderas mafias que diezman los recursos pesqueros de Chile”.

El informe de la FAO precisa que “la proporción de la producción pesquera utilizada por los seres humanos para alimentarse ha aumentado desde alrededor del 70 % en la década de 1980 a un nivel récord de más del 85 % (136 millones de toneladas) en 2012”.

Al respecto, Moncada, dijo que la industria chilena está en sintonía con estos resultados y actualmente cerca de un 85 % de la producción de jurel está destinada a consumo humano, mientras que en especies como merluza o la jibia llega al 100 %.