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9 de junio de 2014

Camilo Escalona y la presidencia del PS: “Me siento en condiciones de asumir esa responsabilidad”

El ex senador Camilo Escalona, hoy presidente del Instituto Igualdad, dice que está dispuesto a discutir cualquier tema siempre y cuando sea en base a las ideas y no a las descalificaciones. El mote de “conservador” frente a la agenda valórica no le acomoda y advierte que el gobierno no debe descuidar la tramitación de la Reforma Tributaria y de Educación, porque ahí está el centro de gravedad de la gestión. No le gustan los secretismo, por eso y después de reflexionar, de sus palabras se desprende que está dispuesto a competir por la conducción de su partido por sexta vez en su historia política.

Por

camilo escalona

-¿Tomando en cuenta que la Presidenta postergó la discusión sobre el aborto, cree que no es el momento de discutir ese tema hoy o tiene que ver más bien con evitar arrinconar a la DC?
-Pienso que si hay en la Nueva Mayoría personas, no partidos, que operan sobre la base de arrinconar a la DC, lo que han conseguido es hacerle un enorme favor a la UDI, porque si hay factor que reúne a la UDI y a la derecha, es la discusión sobre el aborto. Me parece de una ausencia de lucidez política completa en esas personas. Siento que la teoría de la retroexcavadora está latente, en el sentido de una falta de claridad para agrupar a las fuerzas democráticas en torno a los objetivos esenciales del programa presidencial. Es decir, encarar decididamente la desigualdad. Al extender la agenda indefinidamente, no solo al tema del aborto, sino que al matrimonio gay, etc, y digo esto por las declaraciones que escuché de agregar además una iniciativa tendiente a discutir la adopción de niños por parte de parejas gay, es decir, el total de esa agenda abre un espacio enorme para que los sectores ultraconsevadores retomen la iniciativa. No es la DC la perjudicada, lo que se debilita es el conjunto del programa. Porque las dos reformas estructurales esenciales que articulan la lucha contra la desigualdad, que son las reformas tributarias y educacional, se debilitan. Ahora bien, entiendo que esto es lo que dijo la presidenta en la reunión con las bancadas, no el total del razonamiento que estoy haciendo, pero sí que se debe sacar adelante la reforma tributaria y educacional.

-Usted ha dicho que no están los votos en el Congreso para legislar sobre el aborto
-En primer lugar veo que la gente reacciona con mucho prejuicio respecto de mi opinión porque me consideran un conservador. Bueno, a mucha honra el proyecto que se votó en el Congreso fue el mío. Los radicales, los más puntudos no se atrevieron a presentar proyectos, lo hicieron después de que yo lo presenté. Mi proyecto estaba presentado en el 2009 y logró más votos que los demás y estuvimos 19 contra 12, hace exactamente dos años. La composición del Congreso Nacional no tuvo un vuelco en esta materia en la elección presidencial. No digo que no haya cambiado, pero es un cambio marginal. De 19 a 12, supongamos que la votación ahora sea de 17 a 14. Ahora bien, la ministra cuando se presentó a la Comisión de Salud dijo que había uno que estaba muy bien formulado, que se había presentado en el 2009, bueno ese es el mío. Lo que pasa es que no quiso decir que era el mío. En esa oportunidad, con mis asesores utilizamos dos argumentos: uno sanitario y otro político histórico, porque efectivamente hubo aborto terapéutico hasta febrero del año 90 cuando la dictadura en unas de sus últimas acciones lo terminó. Entonces me llama la atención que por agitar el tema, muchas personas estén dispuestas a sacrificar una relación con una fuerza amiga.

-¿No cree que le hace bien a una coalición política debatir estos temas? Más allá del tema práctico de los votos, no cree que la intención de la Presidenta era esa?
-Claro, no tengo ninguna dificultad que discutamos el tema del aborto terapéutico. Como digo, presenté el proyecto que obtuvo más votos a la fecha. Y no descarto que el esfuerzo de la Presidenta con el respaldo que ella tiene pueda subir de los 12 votos o incluso empinarse hasta la posibilidad de obtener la mayoría. Pero el debate no fue un debate de ideas, fue de descalificaciones. Hubo dos frases, una que yo pienso que no fue formulada con la intención que salió, esta frase de que los curas sí saben de aborto, pero luego lamentablemente la ministra dice: los que apechugan son las mujeres y no los curas. No es tan fuerte como la anterior, pero ella es la ministra, representa al gobierno. Y el lunes (pasado) la retiró, dio una excusa, en fin. Yo estoy dispuesto a que discutamos. Por algo presenté el proyecto y cuando fui presidente del Senado lo lleve a la sala. Así que a mi no me vengan con cuentos de que yo no me atrevo a discutir estos temas. Pero tiene que ser en el ámbito de las ideas, no de la descalificaciones.

-Fue duro con la ministra Molina tras sus dichos, sin embargo, cuando fue presidente del PS en el anterior gobierno de Bachelet no sé si se le abría escuchado una crítica así hacia un ministro. ¿Por qué el cambio ahora?
-Mire, no cabe ninguna duda que ser presidente de un partido político a uno lo obliga, yo hice todo lo posible por cumplir con esa obligación. Y cuando me equivoqué di excusas. Por ejemplo, me equivoqué cuando tuve una disputa personal con el senador Gómez. La investidura de liderar la fuerza política básica con la que se instala el Presidente de la República dificulta el ejercicio de la retórica y uno tiene que ser muy cuidadoso. Y lo segundo es que he sentido que después del 21 de mayo, en cosas de días, se desorganizó el mensaje del Ejecutivo. De manera que se tenía que reorganizar el mensaje y esa fue mi intención. Ahora debo decirle que no estaba tan equivocado porque ese mismo fin de semana fueron citado de urgencia para el día lunes a La Moneda los diputados y senadores que recibieron un mensaje ordenador de la propia Presidenta. Se ha dicho que hay tres reformas estructurales y dos para este año: la Reforma Tributaria y la Reforma Educacional y la tercera, la Nueva Constitución, se colocará el próximo año según ha dicho el propio gobierno.

-Cree que los dichos de la Ministra de Salud son falta de manejo comunicacional, político o es alguien que no sabe debatir los temas.
-No quiero acusar a nadie de no saber discutir, pero como usted mismo señala, la experiencia política en estas cosas vale. Aunque la discusión no es ideológica, voy a usar una metáfora: Yo no me siento libre de pecado en estas materias. Yo mismo tuve que dar excusas públicas al senador Gómez cuando cometí un grave error, impropio de mi responsabilidad como presidente del Partido Socialista, pero la experiencia política vale en estas materias.

AGENDA VALÓRICA
-¿Entonces piensa que la agenda valórica no debe tener fuerza en esta pasada?
-La agenda valórica es parte de los dilemas del país, pero no se puede discutir descalificando a quienes piensan distinto. Si queremos tratar estos temas, los tenemos que tratar sin ningún tipo de imputación de terceras intenciones a quienes tienen otras maneras de pensar.

-¿Qué piensa del matrimonio gay?
-Creo que se ha avanzado mucho más de lo que se cree. La Ley Zamudio ha sido un avance en Chile enorme. Siento que se subvaloran los avances. De lo que conozco hasta el 10 de marzo que era senador, el avance legislativo en relación al Acuerdo de Vida en Pareja que incluye la posibilidad de inscripción de parejas del mismo sexo en el Registro Civil y que tengan vida en común, era una situación, no quiero exagerar… yo estoy hablando a marzo de 2010 y si me remontara a dos años antes de esa fecha, no era posible. Ahí hubo diálogo sin que se cayera en la descalificación. Yo no tengo ningún límite, me considero laico en materia de tipo estatal, porque soy convencido que los Estados no son ideológicos porque deben representar la opinión ciudadana en un momento histórico de esa nación o sociedad.

-¿Chile estaría, según usted, preparado para debatir y legislar el matrimonio homosexual?
-Chile está preparado para debatir todos los temas que sean necesarios, pero no me atrevo a vaticinar que los pueda resolver. Pero lo que no sólo mi experiencia parlamentaria sino que ciudadana me indica es que el tema del matrimonio homosexual en nuestro país genera diferencias de criterio que son fuertes, de manera que no sé si se pueda resolver, eso no lo sé. Pero toda conversación sin intolerancia permite avanzar.

COMITÉ POLÍTICO

-¿Cuando hablaba de la desorganización, qué está fallando en el gobierno?
-Cuando empecé a escuchar todas las materias que se estaban agregando, pensé que yo era el equivocado, y leí el discurso completo y me di cuenta que había un conjunto de temas que estaban sugiriendo en el discurso público que no estaban en el 21 de mayo.

-¿Pero fue la Presidenta la que instaló el tema del aborto?
-Si, no sólo hablo del aborto terapéutico, sino que habló de inviabilidad fetal y de aborto por violación. Efectivamente fue más allá de sólo el peligro de vida inminente de la madre. Pero el fin de semana estábamos discutiendo del aborto abierto en todo caso o circunstancia de acuerdo con la voluntad de la persona afectada. Siento que cada cuál interpreta a su modo las cosas.

-¿Le insisto, cree que de parte del gobierno existe un vacío en términos de ordenar la agenda y a los partidos?
-No me siento en condiciones de enjuiciar, porque sería una pedantería mía enjuiciar el trabajo del comité político del gobierno.

-Pero no enjuicie, analice cómo lo está haciendo el Comité Político.
-El vocero del comité político (al momento de esta entrevista) es el senador Navarro. A mi celular me llegan todas sus declaraciones, y qué me llega a mi celular… Documento del senador Navarro: A la superindententa Zalvídar la echamos (Superintendenta de Seguridad Social), no se fue por su propia voluntad, la hicimos renunciar. Eso es una intolerancia tremenda, qué sentido tiene eso del punto de vista de la responsabilidad, ¿era tan importante para él darse ese gustito? No me siento parte de esa manera de hacer las cosas. Entonces no creo que sea justo de mi parte enjuiciar al Comité Político en su conjunto.

-¿Le parece bien el calendario de la presidenta, que ha trascendido en la prensa, de dedicarle los dos primeros años a las reformas y luego preocuparse del sucesor o sucesora?
-Creo que los liderazgos no se inventan, surgen. Yo creo que todas estas personas de las que se hablan, que son más de 10, deberá surgir ese representante común.

-¿Eso incluye a Andrés Velasco?
-Si él quiere participar en las primarias de la Nueva Mayoría no creo que se le puedan cerrar las puertas. No es un tema que yo propicie, no quiero que sea malentendido. El Partido Socialista no tiene candidato, así es que yo no tengo candidato.

LA INTERNA EN EL PS

-¿Tiene ganas de volver a presidir el Partido Socialista?, ¿en qué está ese tema?
-Me siento en condiciones de asumir esa responsabilidad, el tiempo pasa, llegamos a mitad de año, de aquí a octubre se tendrá que confirmar o desmentir. Pero en el Partido Socialista a nadie he engañado. Prefiero la transparencia al secretismo.

-No le parece mucho volver a presidir el PS
-Puede ser, si de aquí a octubre llego a la conclusión de que es mucho, no postulo. Por eso digo que tengo una predecisión.

-¿Cómo está la relación con la Nueva Izquierda, con el subsecretario Aleuy? ¿Se ha reunido con él?
-Hace pocos días. Él estuvo fuera de la cancha 15 días, por una operación que fue muy delicada que pudo ser causal de impedimento político y salió de esa situación y almorzamos en un boliche. Tuvimos una larga sobremesa porque tenemos preocupaciones políticas que compartimos. Yo a Aleuy ya lo considero un socialista histórico por todo su aporte al partido en los últimos 25 años. También he normalizado mis relaciones con el presidente del partido. Y he estado presentado el libro de la Desigualdad en Vallenar, Coquimbo, Ovalle, Puerto Montt, Osorno, Temuco, Concepción, La Unión, Melipilla, Puente Alto, La Cisterna…

-Está en campaña
-Estoy activo y le agradezco a la gente que me reciba bien.

-¿Y cómo lo va hacer para recomponer sus relaciones con la Presidenta?, ¿hace cuánto que no habla con ella?
-Bueno, eso todo el mundo lo sabe, desde que dejó la Presidencia de la República. Naturalmente que coincidimos en reuniones de la campaña parlamentaria pasada por el hecho de que yo era candidato a senador. Sin embargo, no me gusta falsear los hechos. Fueron mítines de naturaleza electoral. Mi relación política concluyó en el mes de enero de 2010.

-¿Le gustaba el mote de factótum?
-No, porque yo veía que había una manera de tratar de desfigurar o sobrevalorar el esfuerzo que yo hice de respaldar su gobierno con disminuir lo que era su propio ejercicio de la Presidencia de la República. No me interpreta en lo absoluto esa descripción.

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