Opinión
12 de Octubre de 2014
El sueño pichanguero de Evo Morales
De no ser por la ruda actividad política, probablemente Evo Morales habría terminado jugando fútbol profesional en Bolivia. Eso dicen quienes lo conocen y han visto jugar. Los mismos que esperan ansiosos su debut en el Sport Boys, club que lo fichó hace cinco meses, y donde pretende cumplir el sueño de su vida. De ganar las próximas elecciones del 12 de octubre y debutar en el equipo, Evo se convertirá en el jugador de fútbol más viejo del mundo y el primer mandatario con un contrato en una liga profesional.
Compartir

Existe un mánager en Bolivia que puede alinear un tridente de novela: el Ogro, el Bomba y el Presidente. Es Néstor Clausen, campeón del mundo con Argentina en 1986, ex compañero de Maradona, Valdano, Ruggeri y Claudio Borghi. Clausen es director técnico del club benjamín de la liga boliviana: el Sport Boys de Warnes, un equipo que ha visitado la primera plana de medios de todo el mundo por uno de sus últimos fichajes. BBC, The Guardian, El País y Marca, entre otros, lo anunciaron hace un mes: Evo Morales, el Presidente de Bolivia, jugará al fútbol profesional. Todavía no ha debutado, pero lo hará. O al menos eso dice Néstor Clausen. Si pisa el campo con el Sport Boys, Evo –quien usaría la casaquilla con el número 10- no sólo se convertirá en el futbolista profesional más viejo del mundo, sino también en el primer jefe de Estado con contrato en una liga de alto nivel.
-Se va a presentar la oportunidad de que él decida venir. No es tenido en cuenta como refuerzo. Es una persona de 54 años que físicamente no puede estar nunca al nivel de un jugador profesional. La amistad que tiene con el presidente (del club) le da para que él cumpla con un sueño: ser jugador profesional- explica Clausen.
Hay un genio de los deseos en Warnes. Viste de azul, como el Sport Boys, y parece salido de una película de Disney. Su nombre es Mario Cronenbold y Evo Morales no ha tenido que frotar ninguna lámpara maravillosa para convocarle. Basta con ir al ayuntamiento de Warnes, una pequeña localidad a tiro de piedra de Santa Cruz de la Sierra, para encontrar a Cronenbold: alcalde del pueblo y presidente del club de fútbol Sport Boys.
Mario -en Warnes nadie le conoce de otra forma- mide cerca de dos metros, tiene una enorme sonrisa tatuada en blanco, lleva gafas espejadas y zapatos de diseño, marca bíceps de gimnasio, se mueve con la gracia de un bailarín y habla con la galantería de un experto en marketing. Es hincha de Blooming, aunque hoy dirija Sport Boys, y su lema político es “soy como vos”. Parece difícil ser como Mario, pero a la gente no le importa: él es la gran figura del equipo y la hinchada se lo agradece con cánticos cada vez que se asoma al césped. “Oé, oé, oé, oé, Marió, Marió”, gritan.
Mario Cronenbold ha juntado en este torneo Apertura a un ex campeón del mundo, Néstor Clausen; al máximo goleador activo del fútbol boliviano, “El Bomba” Limberg; a una estrella internacional de muchos kilos y quilates, Cristian “el Ogro” Fabbiani; y al presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales. “El Ogro” ha asustado defensas de medio mundo –jugó por Palestino en Chile-, “el Bomba” vivía felizmente retirado, Clausen ya ha levantado los más brillantes trofeos… Pero el gran fichaje ha sido Evo.
Triple victoria
Morales viajó un día a inaugurar una canchita de fútbol. Después de la inauguración, como es habitual, Evo se calzó las botas para echarse un partidito con su equipo. Aquel día, Mario Cronenbold, compañero de Evo en el Movimiento al Socialismo, también acudió a jugar. Cuando concluyó la pichanga se acercó a Evo, en su papel de genio de la lámpara, y le preguntó: Presidente, ¿cuál es sueño?”
-Mi sueño siempre fue jugar al fútbol profesional- respondió Evo.
Dicho y hecho. Unos meses después, la Liga de Fútbol Profesional Boliviano emitió el permiso para que Evo Morales pudiera alistarse en la plantilla del “toro warmeño”, como conocen en Bolivia a Sport Boys. “Me llamaron de la BBC de Londres, me llamaron de España, de Alemania, de Italia, de Holanda… En todos los países del mundo se preguntaban si era verdad o si era una broma”, señala Cronenbold. Y todavía está por aclararse.
Para Clausen, que un día el presidente del país pueda presentarse en pantalón corto y zapatillas tampoco es ninguna broma. “Evo Morales es un mediocampista ofensivo de buena técnica”, apunta el ex compañero de Maradona, “pero está acostumbrado a jugar en canchas pequeñas”.
-¿Cuánto jugará el presidente?
-Habrá que ver cómo se presenta el partido… Habrá que hablarlo con él… Tendremos que ver en qué condiciones físicas está… Es una persona muy activa, pero el fútbol profesional tiene un ritmo donde no se le va a hacer fácil su juego- explica Clausen
Cronenbold, sin perder la sonrisa, insiste en que “esto no es un invento político”. “Evo Morales es una persona que siempre ha jugado al fútbol. Él llegó hasta la segunda división y siempre que puede saca tiempo para jugar partidos”.
¿Pero qué ocurrirá si salta al campo? ¿Y si marca un gol? ¿Y si se lesiona? ¿Y si hace el ridículo, o se vuelve loco y se enzarza en una pelea? Sport Boys es un equipo pendenciero. El Ogro y El Bomba no son sólo apodos para asustar a los niños, junto a ellos hay jugadores de mucho carácter, capaces de ser expulsados sin salir a jugar. ¿Ejercitará Evo la diplomacia en el terreno de juego o afilará los cuchillos, como ya ha hecho otras veces? “Aquí va a venir tanto el que esté a favor de Morales como el que está en contra”, apunta sabiamente Cronenbold. Y tiene razón.
Santa Cruz de la Sierra ha sido, tradicionalmente, un bastión en contra de Evo Morales y Warnes está tan sólo a 30 kilómetros. Con el fichaje, Cronenbold ha conseguido ligar en los grandes medios internacionales a un presidente muy discutido en el oriente del país con la ciudad que más batalla política le plantea. Y, además, ha convertido Sport Boys en el gran protagonista del principio de la temporada. Una triple victoria.
-Yo no vine a hacer negocio con el fútbol, pero gano un rédito político que no lo tiene nadie”, reconoce el alcalde. “Nosotros tenemos en Warnes 72 empresas de grandes contribuyentes y el año pasado hemos sacado más sponsors que Blooming y Oriente (los dos grandes equipos de Santa Cruz). Tengo que apoyar a Sport Boys porque el presidente es el alcalde. Lo tengo que apoyar por si acaso voy a necesitar alguna ayuda- agrega Cronenbold.
Hasta que llegue Evo a jugar, Clausen tiene que cuadrar las alineaciones dosificando a sus otras dos estrellas. El público quiere ver al 10 de Warnes, pero el presidente, que se enfrenta el próximo 12 de octubre a su tercera reelección, ha sido esquivo sobre el terreno de juego. Despierta tanta expectativa, que nadie es capaz de medir exactamente sus habilidades. Excepto Clausen. Ahí asoma su orgullo de campeón del mundo. “¿Evo Morales y yo uno contra uno? Gano yo”, afirma el argentino. Un segundo después, medio socarrón, recula: “Seguramente…”.



