roberto godoy javiera blanco francisco diaz

A las 11 de la mañana se inició la ceremonia de firma del “Proyecto de Ley que moderniza el Sistema de Relaciones Laborales”. Así se refería el Ejecutivo a la llamada Reforma Laboral que busca fortalecer la negociación colectiva y los sindicatos y cuyos principales titulares son la titularidad sindical, el derecho de los beneficios negociados por el sindicato, el fin del reemplazo en huelga y la ampliación de materias a negociar, entre otros. Es precisamente este último punto el que más desconfianza genera en la Central Unitaria de Trabajadores, sumado al hecho de que no se incluye modificación alguna a los artículos 159 y 161, que se refieren a “despidos por fuerza mayor” y “por necesidad de la empresa”. La multisindical ahora se jugará sus cartas en el Congreso, donde además buscará incluir la negociación por rama en el debate.

A la salida del salón Montt Varas donde se firmó el proyecto, la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, dijo que estaban “profundamente orgullosos de que se pueda dar este paso histórico para los trabajadores”. Habló también del fin de la “esclavitud moderna” y de “recuperar el derecho a huelga”. Dijo, sin embargo, aún quedan materias por discutir: “La tarea aún no termina”. Desde la multisindical han señalado que han tenido ya algunas conversaciones informales con parlamentarios de la Nueva Mayoría: “En general los socialistas y del PPD nos han dicho que están dispuestos a mejorar el proyecto en el Congreso”. Aunque también destacan que nadie se ha comprometido en particular a apoyar las iniciativas que tiene pendiente la CUT.

Aumento en la representatividad sindical para ampliar las materias a negociar

El proyecto permite negociar temas que anteriormente no se permitía discutir en la negociación colectiva. “Se permite pactar mejores condiciones laborales, como por ejemplo, sistemas excepcionales de jornada y descansos, horas extraordinarias, jornadas pasivas, entre otras”. Se trata de una iniciativa que los grupos empresariales llevan al menos 10 años intentando incluir con el fin de mejorar la productividad de los trabajadores. El diputado Osvaldo Andrade señalaba ayer que con esto “la situación de los empleadores también mejora”, mientras relataba cómo durante el periodo en que fue ministro de Trabajo comenzaron a hablar de adaptabilidad para referirse a la flexiblidad horaria. Incluso se refirió al presidente de la CPC, Andrés Santa Cruz, que se retiró molesto mientras criticaba la reforma: “Más allá de su enojo, debe estar muy contento, se los aseguro”.

El texto también señala que “para evitar abusos, se exigen porcentajes mínimos de representación”. Estos serían el 65% en un primer año, un 50% en un segundo año, un 40% para el tercero, para luego ser fijado en 30% en un cuarto año. Además, la ministra Javiera Blanco explicó ayer que estos pactos de adaptabilidad sólo pueden aplicarse a los trabajadores afiliados a los sindicatos que negociaron. Los demás pueden sumarse a través de un pacto individual con aprobación de la Dirección del Trabajo. Sin embargo, en caso que el 50% más uno de los trabajadores no afiliados acuerde aplicar el pacto, éste se hará extensivo a todos los trabajadores sin necesidad de aprobación de la Dirección del Trabajo.

La norma fue calificada de “impresentable” por la CUT cuando el ministro de Hacienda, Alberto Arenas, la anunció en la reunión del viernes pasado. La multisindical buscará que en el Congreso se aumente la representatividad a un 70% con un sindicato único: “Si el Gobierno insiste en que sea gradual va a tener el profundo rechazo de la organización sindical”, señalaron a este medio. Para ello iniciarán conversaciones particularmente con los diputados de la Comisión de Trabajo de la Cámara, donde señalan que “sin duda Andrade es un importante actor”. De hecho se espera que se mantenga el trabajo que el diputado ha realizado para favorecer el proyecto, tratándose de la reforma que él mismo no logró sacar adelante tras el freno que Andrés Velasco puso como ministro de Hacienda.

La senadora Carolina Goic, miembro de la Comisión de Trabajo del Senado, por su parte señaló que existe disposición a discutir el tema: “Lo que me interesa es que esté el incentivo para que más trabajadores se sindicalicen, y que eso también lo comparta la empresa. Eso va a ser parte de la discusión legislativa, de todas maneras. Escucharemos los argumentos de la CUT y del Ejecutivo; de por qué finalmente se tomó la decisión de que esto fuera así”.

El senador de la Comisión de Trabajo, Juan Pablo Letelier señala que si bien no quiere adelantarse a la discusión, “lo que tiene que asegurarse es que no puede haber normas que entreguen a las partes poder de negociar temas como es jornada o adaptabilidad, sin que uno tenga una contraparte que sea efectivamente representativa. Porque lo que uno no quiere es que esto sea simplemente una cosa cosmética que permita el abuso y que imponga condiciones, como ocurre en ciertos sectores donde los trabajadores que no aceptan ciertas condiciones se les dan los peores turnos”. Dijo también que más que “quedarse con un número es un criterio que busca el resguardo a los derechos de los trabajadores”.

Modificación a los artículos de causales de despido

Parte de los objetivos de la Central era que se eliminara o modificaran los artículos 159 y 161. Ambos se refieren a causales de término de contrato o despido. Mientras el primero aduce como razón número seis el “caso fortuito o fuerza mayor”, el segundo especifica que “el empleador podrá poner término al contrato de trabajo invocando como causal las necesidades de la empresa”.

En la práctica el 159 se utiliza cuando existe un accidente, ya sea un incendio o un terremoto, y la empresa debe despedir a sus trabajadores. La CUT acusa que las empresas luego cobran sus seguros y siguen funcionando con menos empleados. Por eso buscan que “ahí donde hay seguros involucrados, no pueda invocarse ese artículo”, señalan.

En cuanto al 161 se esperaba que fuera incluido dentro de las prácticas antisindicales cuando se utiliza luego de una negociación colectiva o una huelga, e incluso se conversó de extender por 90 días el fuero sindical. Nada de eso quedó finalmente en el proyecto, en parte porque el senador Letelier señala que se trata de un tema del derecho individual y no del colectivo, que es donde se centra la reforma: “Hay dos dimensiones. Uno que es cuando despiden a alguien porque se afilió a un sindicato, esa dimensión sin duda se va a abordar en esta ley porque tiene que ver con el derecho de la persona de ejercer su derecho colectivo. Hoy lo principal de esta reforma son los derechos colectivos”.

Desde esa perspectiva, la senadora Goic añade que “hay disposición a apoyarlo” en el Congreso, desde una práctica contra la negociación colectiva: “Vamos a ver específicamente cómo viene el texto y va a ser parte de la discusión parlamentaria. Pero es razonable que no se pueda aducir esa causal desde una punto de vista antisindical en las cercanías de la huelga”. Agregó que “Lo que uno buscaría es cerrar la puerta a la posibilidad de abuso. Justamente la linea de la reforma a lo que aspira es a fortalecer el sindicato y la negociación efectiva”.

Negociación por rama
Un punto que definitivamente no está ni en el proyecto ni en el Programa de Gobierno de Michelle Bachelet es la llamada “negociación por rama”, es decir, que los trabajadores puedan negociar por sector productivo más allá de la empresa, donde el sindicato con más representatividad negocia a nombre de todos los demás. Si bien en la CUT reconocen que es un aspecto difícil de incluir, agregan que “vamos a intentarlo igual”.

Desde la Comisión de Trabajo del Senado, sin embargo, señalan que no hay espacio para este tema. “No va a ser en ningún caso porque no es parte del Programa. Es una demanda muy legitima, me encantaría que llegáramos a ese nivel, pero estamos a años luz de llegar a eso”, dice el senador Letelier: “Llegar a la negociación por rama me parece un salto cualitativo que como país no estamos, en este periodo de la historia, listos para darlo. En otros países existe y funciona, pero son países donde hay un nivel de diálogo social muy distintos al nuestro”.

La senadora Goic, sin embargo, recuerda que la propuesta de la Democracia Cristiana planteó una alternativa “que lo que hace es asumir situaciones más modernas o dinámicas. Por ejemplo en un mall que es un local que tiene distintas empresas adentro. Entonces para establecer ciertos horarios o beneficios, quizás sería deseable para ambas partes el poder acordar algunos temas. Pero es distinto a la negociación por rama, en eso todos entendemos que no estuvo planteado desde el principio y si bien es algo a lo que quizás nos gustaría aspirar, no está dentro de los contenidos en la reforma”.

La senadora también quiso destacar “la disposición que tuvo el gobierno para incorporar los planteamientos de la CUT. Creo que lo que conocimos es un buen texto, una buena reforma que se acerca bastante a los temas que se habían planteado originalmente”. Por ahora la CUT se tomará algunas semanas para descansar y organizar la estrategia definitiva para abordar la discusión parlamentaria que se inicia el 5 de enero.