Así es vivir con un pene gigante de 3,5 kilos

El aire olía a poppers, tabaco, alcohol, sudor masculino y sexo. Yo paseaba la mirada por los cuerpos peludos de hombres guapos y menos guapos que acababan de coger o que estaban a punto de hacerlo. Me llamó la atención un hombre vestido en un traje de látex que tenía un bulto exageradamente grande en la entrepierna. Dos copas después me decidí a hablar con él. Me dijo que se llamaba Micha y accedió pacientemente a responder todas mis preguntas; me enseñó su pene y me dejó tocarlo. En el transcurso de los siguientes seis meses quedé con él varias veces para conocer más detalles sobre la historia de su transformación.

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Cuando un amigo, portero de Laboratory (un club de sexo para hombres en Berlín), me invitó a una de sus fiestas, acepté sin pensarlo. El local estaba lleno de hombres desnudos y medio desnudos que se paseaban incesantemente por los recovecos, las salas de “juegos” y los lavabos.

El aire olía a poppers, tabaco, alcohol, sudor masculino y sexo. Yo paseaba la mirada por los cuerpos peludos de hombres guapos y menos guapos que acababan de coger o que estaban a punto de hacerlo. Me llamó la atención un hombre vestido en un traje de látex que tenía un bulto exageradamente grande en la entrepierna. Dos copas después me decidí a hablar con él. Me dijo que se llamaba Micha y accedió pacientemente a responder todas mis preguntas; me enseñó su pene y me dejó tocarlo. En el transcurso de los siguientes seis meses quedé con él varias veces para conocer más detalles sobre la historia de su transformación.

VICE: Hola, Micha. La primera vez que te vi, lo primero que noté fue tu gigantesco paquete. ¿Por qué te agrandaste el pene con inyecciones de silicona?
Micha: Es una larga historia. Diría que todo empezó hace 20 años, cuando me regalaron un alargamiento de pene mediante bombeo. Sentía demasiada curiosidad como para no probarlo. La primera vez lo hice en secreto, pero cuando me lo hicieron, me gustó la sensación.

¿Qué fue lo que más gustó?
La mejor forma de explicarlo es que ‘me siento otro’, pero no desde el punto de vista valorativo. No es que me sienta mejor o más masculino o más atrevido o más cool. También creo que el hecho de someterse a un proceso de cambio voluntario desempeña un papel importante.

¿Cuál era el siguiente paso después del bombeo?
En mi caso fueron las inyecciones con una solución estéril isotónica de cloruro de sodio.

Eso sería un paso intermedio, porque la solución salina se reabsorbe y acaba desapareciendo, ¿no? ¿Cómo fue tu experiencia?
Era una sensación muy agradable, pero no me gustaba que me inyectaran, porque siempre hay un riesgo de infección. Además, mis conocidos se preguntaban por qué un día no se me notaba el paquete y de repente, al día siguiente, tenía un bulto enorme. Por eso busqué algo que fuera permanente.

¿Cuándo decidiste llevar a cabo tu idea?
Pasaron varios años hasta que me decidí a dar el siguiente paso. Es todo un proceso. A lo largo de los años me he puesto cuatro inyecciones de silicona en el pene y en el escroto.

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