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Sebastián Piñera se fue con todo contra el Gobierno de Michelle Bachelet en una columna publicada hoy en El Mercurio, criticando las reformas y su postura ideológica además de resaltar cifras macroeconómicas de su propio mandato.

Según el exmandatario, “tanto los resultados objetivos como la apreciación de la ciudadanía muestran un claro veredicto: Chile va por mal camino, se ha perdido el rumbo y el ritmo y estamos viviendo un clima generalizado de desconfianza y creciente frustración”, señala Piñera.

A renglón seguido, arguye que “el gobierno ha culpado de estos males a la economía internacional y a tendencias que se habrían iniciado durante la administración anterior. La evidencia contradice ambas hipótesis. Durante el gobierno precedente, a pesar del terremoto-maremoto del 2010 y la crisis internacional, la economía chilena creció y creó empleos con gran dinamismo, revirtiendo la recesión y alto déficit fiscal del año 2009, y reduciendo significativamente la pobreza, y en menor medida, las desigualdades”, dijo, tirándose flores.

En el texto, además, Piñera fustiga a la Nueva Mayoría por equivocar el diagnóstico de la sociedad y construir su programa en base a ello.

“ (…) Se sustentó en un diagnóstico equivocado, al confundir la voz radicalizada e impaciente de la calle con la opinión más moderada y mayoritaria de la gente, optando por la lógica refundacional de la retroexcavadora, que desconoce la valiosa trayectoria seguida por nuestro país en las últimas décadas”.

Además, agregó que se “adoptó una ideología equivocada, confundiendo lo público que nos interesa y compromete a todos, con lo estatal. Esta confusión llevó a implementar soluciones en base a un rol hegemónico del Estado, desplazando y debilitando el aporte de la sociedad civil”.

En la misma línea criticó las reformas del Gobierno, asegurando que se están realizando “con poco análisis, mucha improvisación y pobre implementación”.

Cual pitoniso, Piñera dijo que “en los tiempos que vienen, el gran perdedor será el statu quo, y que se enfrentarán dos grandes visiones: por una parte, los que propondrán radicalizar el proceso de reformas refundacionales; y por otra, los que propondremos recuperar el camino de las libertades, el progreso, la justicia y la seguridad, con mayor inclusión, diálogo, moderación y acuerdos”.