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Gabriel Ruiz-Tagle, exministro de Deporte, fue uno de los últimos amigos del otrora Presidente Sebastián Piñera que cayó en las redes de la justicia.

La semana pasada se conoció que la Fiscalía Nacional Económica sustancia una causa en su contra por colusión, relacionada con la época en que era propietario de Pisa, en un caso en el que está involucrada además la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC).

Antes que Ruiz-Tagle, fueron Carlos Alberto “Choclo” Délano, parte del llamado “tercer piso” piñerista; y Santiago Valdés, hijo de Fabio Valdés, los implicados en investigaciones.

En todas los casos en que uno de los suyos se ha visto enfrentado en procesos judiciales, Piñera, apuntan fuentes cercanas, ha tenido el mismo discurso: Yo no soy Bachelet. No voy a dejar caer a un amigo. Puedo separar aguas.

Ayer, en el ciclo de conversaciones de la Sofofa “Ideas para el Chile del 2020”, Piñera dio cuenta pública de esta visión.

Consultado respecto de si le afectaba la crisis que enfrenta Ruíz-Tagle, quien ya renunció a postular por Providencia, aseveró “por supuesto que sí, yo no soy juez (…) Las responsabilidades personales tienen que ser en los tribunales sopesando las pruebas”.

Aunque en el piñerismo afirman que Ruiz-Tagle “no tiene el mismo nivel de intimidad que ‘El Choclo’, que es como su hermano”, admiten que “son amigos y él no va a renegar por conveniencia política”.

Sobre el impacto del caso en la carrera electoral del exPresidente -es casi seguro que repostulará a La Moneda-, en su círculo recalcan que para Piñera este tipo de situaciones son “costo hundido”.

“Él ya fue electo Presidente, pese a la multa de Lan por el supuesto uso de información privilegiada, que a él lo acusen de algo no tiene efecto alguno y que acusen a uno de sus amigos, menos. Ahí lo que duele es la esfera personal”, plantean.

Parlamentarios de la Alianza consultados por The Clinic Online destacan que si bien la ciudadanía está “más exigente” respecto de los estándares de probidad, “a Piñera ya lo aceptaron con todos sus defectos, no es tema, si su círculo hace lo mismo, tampoco, no hay daño para él”.

RUIZ-TAGLE, EL ACUSADO DE COLUSIÓN
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El lazo de Piñera con Ruíz-Tagle se afianzó cuando el exPresidente ingresó al negocio del fútbol en el año 2006. Piñera adquirió el 9,375 de las acciones de Blanco y Negro, la empresa controladora de Colo-Colo. En 2009, cuando postuló a la Presidencia, tenía el 12,5%.

Ruiz Tagle era también parte del negocio y entre 2007 y 2010 presidió Blanco y Negro. Ambos abandonaron, a contrapelo, la empresa al asumir sus cargos en el gobierno.

Ruiz-Tagle ha dicho que no participó en el cartel del confort y, que más aún, tuvo que vender en 2003 la mitad de PISA a la sueca SCA por las malas prácticas de los Matte. “Yo no tenía las espaldas para hacer frente a un competidor tan poderoso como CMPC y esto tampoco es compatible con la comodidad y estabilidad de un acuerdo con la competencia”, adujo.

Ruiz-Tagle vendió el 50% restante de PISA en 2012. La investigación de la Fiscalía abarca una década desde 2000 a 2010.

Con todo, y pese a que en la Alianza reconocen que “nadie cree que aquí haya alguien inocente”, Piñera no atacó a su amigo. Adujo que “no confundamos los males del ser humano con el modelo de economía social de mercado (…) Es responsabilidad del pecado original, no del libremercado” y remató con un dicho: “con la misma vara que juzguéis seréis juzgado”.

SANTIAGO VALDÉS, EL INOCENTE
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Las visitas de Santiago Valdés a Apoquindo 3000 son constantes. Cuando concurre, se reúne con Piñera durante al menos una hora. La amistad entre ambos -heredada de su padre, Fabio Valdés- se mantiene, afirman desde Avanza Chile, intacta y respecto de él, Piñera tiene “la convicción de que es inocente”.

Es una certeza que le conviene: Valdés fue administrador electoral de su campaña en paralelo con sus funciones de gerente de finanzas de Bancard. Ha sido formalizado por la firma de los contratos de forwards de Bancard con CB, la aprobación de la emisión de boletas para pagar al ex director ejecutivo de Chilevisión, Jaime de Aguirre. Y es quien suscribió un contrato de asesorías entre Bancard y SQM por $340 millones.

Si Valdés cometió algún ilícito, éste necesariamente involucra a Piñera.

Valdés, sin embargo, ha mantenido un discurso que libera de responsabilidades al ex jefe de Estado.

Sobre los pagos a De Aguirre, por ejemplo, arguyó en Fiscalía que se concordó “que dicho pago ascendería a la suma de $146 millones a ser pagada por un lado a través de una factura emitida a nombre de Bancard por $36 millones, y el sueldo a través de una especie de canje con clientes de Bancard que habían recibido asesorías en materias financieras y económicas las cuales no habían sido ni facturadas ni pagadas. Yo no soy abogado pero entiendo que legalmente esto denomina un pago por subrogación. El señor Jaime de Aguirre estuvo de acuerdo con la fórmula de canje”. Ello explicaría las boletas de honorarios a Aguas Andinas, Pampa Calichera e Ilihue.

Y respecto de las asesorías a SQM de noviembre de 2009, adujo que no cuenta “con respaldo de los modelos ni el informe entregados al señor Contesse”.

Sobre Valdés Piñera ha declarado: “Lo conozco desde niño, fue un colaborador leal y dedicado, es un hombre íntegro y un gran profesional”.

EL VÍNCULO CON EL CHOCLO
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Carlos Eugenio “Choclo” Délano, uno de los dueños de empresas Penta, militante UDI, afín al Opus Dei, formalizado por delitos tributarios y con arresto domiciliario, es uno de los mejores amigos de Piñera y tradicional estratega de la derecha.

Desde que patentó el “Viva el cambio”, que llevó a Joaquín Lavín a una segunda vuelta frente Ricardo Lagos, fue consultado recurrentemente para distintas campañas y estuvo en las sombras en la preparación de Piñera para la competencia de 2009.

El vínculo con Piñera y Délano se ha traspasado a la familia de ambos, de ahí que cuando estalló el caso Penta, donde se descubrió que incluso se financiaban vacaciones al extranjero con facturas ideológicamente falsas, el golpe fue, apuntan cercanos al exPresidente “devastador”.

“Nunca se separaron”, apuntan en el Piñerismo.

De hecho, en marzo de este año, Piñera aseguró que “Carlos Alberto Délano ha sido, es y va a seguir siendo mi amigo (…) le tengo cariño y aprecio. Eso no va a cambiar, pero también estoy consciente de que hoy día va a tener que enfrentar un juicio ante los Tribunales de Justicia, y en un país democrático como es Chile, con Estado de Derecho, los únicos que pueden determinar responsabilidades penales son los Tribunales de Justicia”.