Los contratos de Jadue y el directorio de la ANFP que investiga la Fiscalía

Los contratos de Jadue y el directorio de la ANFP que investiga la Fiscalía

El contrato de Jadue, que está en poder de la Fiscalía Oriente, establecía no aceptar “dádivas” y “prebendas” para su uso personal o de sus familiares, a menos que fueran reconocimientos o símbolos de su cargo. Su relación contractual con la ANFP también contemplaba restricciones en la entrega de información e impedimento de ejercer otras actividades. Dicho contrato y el del resto de su directorio lo tienen hoy en la mira de la fiscalía en Chile y con un delicado desenlace para la Asociación, en caso de que el ministerio de Justicia le quite la personalidad jurídica después de 28 años.

sergio jadue Aunque el extimonel Sergio Jadue comenzó a recibir una remuneración por su cargo en la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) en enero de 2015, fue recién en abril cuando firmó un contrato formal de trabajo con el ente rector del balompié nacional. Según el documento, al que tuvo acceso The Clinic, su remuneración se fijó en 240 Unidades de Fomento mensual (a valor de hoy: $6.150.982) y le obligaba a cumplir una serie de exigentes cláusulas de confidencialidad y restricciones que el exdirigente, a la luz de los hechos, incumplió. Jadue no fue el único que suscribió un contrato y recibió sueldo. Junto a él, estaban en el organismo Jaime Baeza Zet, Jorge Fistonic Glasinovic, Antonio Martínez Segui, Alexander Kiblisky y Nibaldo Jaque Zúñiga. Todos ellos convinieron con el gerente general de la ANFP, Rodrigo Grümberg Landeros, la prestación de servicios y honorarios en un pacto de nueve puntos. Los documentos dan cuenta de que “por unanimidad de sus consejeros presentes”, el consejo de presidentes de la ANFP “aprobó fijar una dieta y/o honorario y sus montos a los miembros del directorio de la Corporación”, razón por la cual se origina el vínculo contractual. Sin embargo, las remuneraciones recibidas por sus miembros son otras de las irregularidades que cometió Jadue al mando de la ANFP y es la razón por la que se abrió una investigación en su contra en la Fiscalía Oriente, donde también se encuentra la causa por lavados de activos que encabeza el fiscal que dirigió el caso Penta-SQM Carlos Gajardo. La indagatoria se inició luego que el ministerio de Justicia obtuviera, después de disputas públicas con el organismo y en privado con el abogado de confianza de Jadue, Óscar Fuentes, la información que requería de parte de la ANFP en una de sus fiscalizaciones. Según el oficio N° 6437, la secretaría de Estado -que debe fiscalizar a las Corporaciones y Fundaciones- le advirtió a la Fiscalía que en el expediente del “procedimiento de fiscalización”, se habían consignado antecedentes que dan cuenta de pagos de remuneración y honorarios a los miembros del directorio, “en contravención a lo preceptuado en el artículo 557-1 del Código Civil”. Los posibles delitos que hoy son materia de indagatorias, afirman fuentes informadas del Ejecutivo, podrían incluso impulsar al gobierno a quitarle la personalidad jurídica a la ANFP, que le fue concedida por el ministerio del trabajo, el 23 de octubre de 1987 a través del Decreto N°  1.034. A esto se suman las rígidas condiciones establecidas en los contratos que el propio extimonel aceptó al firmar y que no respetó, lo que podría arrastrar al resto de sus hombres de confianza en caso de que las investigaciones deriven en ellos. NO ACEPTAR DÁDIVAS NI PREBENDAS El monto del contrato de Jadue de 240 UF mensuales, podría parecer exiguo para quienes conocen las magnitudes reales de las cifras que se manejan hoy en el fútbol a nivel local y mundial. Al momento de poner su rúbrica, la opinión pública no tenía claridad respecto a sus ingresos reales. Tal como se lo reconoció a Ciper en enero de 2015, el extimonel de la ANFP, cuyo destino final fue Miami luego que acordara con la justicia estadounidense colaborar con la investigación para salvarse el pellejo, dijo que tenía una renta de alrededor de $12 millones de pesos al mes: $6 millones venían de los viáticos que recibía de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) y el resto, se desprende, provenía de su contrato con la Asociación que hasta ese minuto dirigía. Al medio electrónico le dijo también que sus actividades anexas eran administrar inmuebles de su familia en La Calera. Meses después de sus declaraciones, todo Chile se enteraría que Jadue era uno de los nombres de los directivos de la Conmebol que estaban en la lista de la fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch, y que había recibido coimas por un total de US$2,2 millones. El contrato de Jadue, según se puede leer, atacaba justamente el motivo que lo tiene viviendo en Estados Unidos: En el punto décimo, explícitamente, se le obliga al trabajador “a no aceptar dádivas, prebendas o regalos de terceros -entre ellos clubes, jugadores y/o agentes- para su uso personal o de sus familiares, a menos que sean reconocimientos o símbolos del ejercicio de sus funciones o de tal monto que no conlleven un compromiso en futuras decisiones”. Además, se le prohibía “tener otros trabajos y de participar como socio, accionista, director, ejecutivo, empleado o asesor en otras empresas que puedan ser competitivas por su naturaleza” y revelar información durante su mandato y después de ejercer su cargo. Las cláusulas, que a estas alturas son un mal chiste, se cerraban con la siguiente advertencia: “La inobservancia de cualquiera de las obligaciones y prohibiciones, constituye incumplimiento grave para efectos de la terminación del contrato”. Pero Jadue nunca fue despedido y el Consejo de Presidentes se ha defendido con el argumento de que fueron engañados y que el extimonel les juró por su madre que no estaba metido en el escándalo que echó abajo la estantería de la FIFA. Dentro de las obligaciones específicas de los documentos a los que accedió este pasquín, se encuentran las amplias facultades con las que Jadue se movía al interior de la ANFP. Por ejemplo: “Adquirir, enajenar, transferir, ceder y permutar toda clase de bienes muebles, acciones y valores mobiliarios; previa autorización del Consejo: Enajenar a cualquier título bienes inmuebles y darles en arriendamiento por más de cuatro años”. Además de celebrar contratos de arrendamiento de servicios y confección de obras; celebrar contratos de cuentas corrientes y comerciales, de depósitos y créditos, giros, suscribir, aceptar, reaceptar, prorrogar, revalidar, endosar en dominio, conferir poderes especiales, entre otros asuntos. Quizás con esas facultades es que dejó en manos del arquitecto Leonidas Laoutari Escaff, las mejoras que se hicieron en el Complejo Deportivo "Fernando Riera" de la ANFP y las remodelaciones en la sede de Quilín. Según reveló Ciper, los dirigentes del fútbol sabían los lazos familiares que tenía Jadue con el profesional, pero no dijeron nada. El mismo arquitecto fue quien se hizo cargo de la ampliación de su casa en la comuna de Huechuraba. El contrato de Jadue también le permitía designar al gerente general y al secretario ejecutivo, ser el responsable del control administrativo y económico en la participación de los equipos seleccionados de la Asociación en competencias internacionales y proponer a la Federación de Fútbol de Chile los nombres de las personas que en representación de la actividad podían ocupar cargos en organismos internacionales. Entre sus puntos, el contrato de Jadue le exigía prestar “leal y eficientemente” los servicios para los cuales había sido contratado y dedicar toda su atención y actividad a los servicios que le habían encomendado, “absteniéndose de todo acto de intemperancia dentro del servicio”. La guinda de la torta venía en uno de los primeros puntos donde se le exige “observar orden, disciplina y respeto en todos sus actos. A los dirigentes, como con sus subalternos y compañeros de labor; abstenerse verbal o escrito por cualquier medio de denostar y rendir cuentas de su gestión al empleador, en la oportunidad y con las modalidades que los estatutos y reglamentos determinen”. Obligaciones que, en su mayoría, no se cumplieron. LOS DIRECTORES Los otros contratos cuestionados por el ministerio de Justicia e investigados por la fiscalía son los que firmaron el resto del directorio que acompañaba a Jadue: Jorge Fistonic, Jaime Baeza Zet, Antonio Martínez Segui, Alexander Kiblisky y Nibaldo Jaque Zúñiga. Los mismos nombres se repetirían después en el Comité Local de la Copa América, que ha sido auditado por el ex contralor Ramiro Mendoza, quien ya ha reconocido a la prensa desórdenes en la contabilidad, entre otros asuntos. En los contratos de los directores se establece que cada integrante “por su asistencia personal a cada una de las sesiones ordinarias o extraordinarias, a las del honorable consejo de presidentes, o sesiones de Directorio o comisiones ad hoc o permanentes, se pagará el equivalente a 18 unidades de fomento líquidas por sesión. Los directores tendrán la obligación de asistir mensualmente a lo menos a dos de las sesiones descritas. Los honorarios fijados por el honorable consejo no podrán exceder la suma total y única mensual de 54 UF líquidas”. El valor en pesos será calculado acorde con el precio de la UF el mes respectivo. Los viáticos se fijan en US $100 líquido “por cada noche fuera de nuestro país en representación de nuestra Corporación en ejercicio de sus funciones”. Además se menciona la inexistencia de vínculo laboral y se aclara que el contrato puede terminarse sin aviso previo: “las partes dejan expresa constancia de que no existen entre ellas vínculo de subordinación ni de dependencia alguna para los efectos laborales. El director no estará sujeto a jornada de trabajo alguno y desempeñará sus servicios profesionales de manera libre de acuerdo a las necesidades propias del cargo. No obstante, el director deberá ajustar sus actividades para el cumplimiento de sus funciones”. También da cuenta de que “se entenderá que forman parte del contrato las normas contenidas en los estatutos y reglamentos de la Federación de Fútbol Profesional (Ffech) y de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), de la Confederación de Fútbol Asociado (Fifa) y las instrucciones del Honorable Consejo de Presidentes o Directores de la ANFP” y establece que “por los servicios prestados se obliga a no aceptar prebendas o regalos de terceros, entre ellos clubes, jugadores y /o agentes, a menos que sean reconocimientos o símbolos del ejercicio de sus funciones o de tal monto que no conlleven un compromiso de futuras decisiones”. El punto octavo obliga a la confidencialidad respecto de cualquier negocio o actividad de la ANFP, mientras que el noveno apunta a que cualquier problema legal será revisado por los tribunales capitalinos. Entre enero y mayo, Fistonic, Baeza, Martínez, Kiblisky y Jaque percibieron cada uno en total $6.200.743. LAS OTRAS ACTIVIDADES DE LOS DIRECTORES Junto con su rol en la ANFP, los directores tenían otras actividades. En el caso de Jadue, en el 2011, constituyó una sociedad junto a su esposa María Inés Facuse Zamora: Inversiones San Nicolás Limitada. Con ella, podía realizar inversiones de todo tipo de bienes muebles e inmuebles y el arrendamiento de toda clase de bienes, muebles o raíces, el desarrollo de proyectos inmobiliarios, entre otros asuntos. Fistonic Glasinovic, socio del Club Deportivo Municipal de Iquique Sociedad Anónima Deportiva Profesional, tiene participación en la Imprenta Glasinovic Limitada, Sociedad Fistonic Hnos. Limitada, Tierra de Campeones S.A, Mantención y Servicios Limitada y Sociedad Inmobiliaria Hvar Limitada. Baeza Zet, accionista de San Luis de Quillota, tiene participación en la Sociedad Educacional Hijos de Margarita Zet y Compañía Limitada, Sociedad Educacional Jamaby Limitada, Inversiones Jaime Baeza Zet limitada, Sociedad Comercial El Edén Limitada y en la Sociedad Importadora y comercializadora Hermanos Baeza limitada. Martínez Segui es socio en Inmobiliaria Cumbres S.A, Martínez y Compañía Limitada, AM Inversiones Sociedad Anónima, Slots S.A., Inversiones Alcalá Limitada, Inversiones Positano Limitada, Inversiones e Inmobiliaria Almonacid Limitada, Importaciones y Exportaciones Imvermex S.A, Comercial Silva y Julio Limitada, Inmobiliaria Lo Fontecilla Ltda. A través de Slots maneja los casinos Enjoy. Kiblisky Fried, en tanto, es socio en AK Producciones Limitada, Chilecorto Producciones Limitada (junto a Julián Elfenbein), Agencia de Cortometrajes de Chile Limitada, Sociedad Agrícola Loma Verde Limitada y Empresa Administradora de Gimnasios, Salud y Belleza Limitada. Jaque Zúñiga, en tanto, es parte de Proyectos de Ingeniería Limitada, Inversiones Los Andes S.A y American Shirt S.A.
Comentarios
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