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Opinión

3 de enero de 2016

Karoline Mayer, religiosa y directora de la Fundación Cristo Vive: “Este modelo económico se tiene que acabar. ¡No podemos permitirlo!”

Desde que llegó a Chile el 68 se instaló en las poblaciones marginales. Enviada por las Misioneras de las Siervas del Espíritu Santo de Alemania, en esos años de profundos cambios en Latinoamérica y el mundo, la hermana Carolina, como le dicen todos, se volvió fiel seguidora de la Teología de la Liberación. En marzo del 73 le ordenaron volver a su país, pero ella había prometido a la gente de la población que no los iba abandonar. Regresó Alemania y a los pocos meses renunció a la Congregación. Pero su vocación religiosa siguió intacta y el cardenal Silva Henríquez la acogió en la Iglesia chilena. Eran los tiempos duros de Pinochet, fue detenida, participó del Comité Pro Paz y de la Vicaría de la Solidaridad. Esa Iglesia marcó su labor pastoral. Con el regreso de la democracia creó la Fundación Cristo Vive en La Pincoya, que en distintos ámbitos beneficia hoy a más de 28 mil personas. Aquí, esta monja alza la voz: llama al derrumbe del modelo, critica a la Iglesia chilena, el nombramiento del obispo Barros y habla de la poca conexión de Ezzati con la pobreza: “La Iglesia necesita renunciar al poder”, asegura.

Por
Karoline-Mayer_-ALEJANDRO-OLIVARES

-¿Cuánto han cambiado los pastores que dirigen ahora la Iglesia?
– La Iglesia chilena en el mundo fue un faro contra la opresión y contra la dictadura. Pero el Papa Juan Pablo II, que vivió el sufrimiento en Polonia bajo el comunismo, no pudo entender a la Iglesia chilena ni al cardenal Silva Henríquez, y a sus 75 años lo desplazó. Desde ahí la Iglesia tomó un rumbo distinto, llegaron obispos más cercanos al régimen militar y a una teología más tradicional. Vieron en la Teología de la Liberación, el movimiento de la Iglesia hacia el pueblo, como un peligro que podía ideologizarse hacia una doctrina marxista, pero esto nunca fue el caso. Quizás hubo gente con una visión más a la izquierda como Camilo Torres o el Frente Patriótico, que tomaron las armas buscando la justicia social y eliminar la opresión del pueblo, pero esto ha sido al margen de lo que es la gran corriente en Chile. El cardenal Silva Henríquez era de brazos abiertos, pero estricto con uno. Una vez me mandó al obispo a preguntarme si yo era afiliada al MIR.

-¿Y?
-No. Yo había apoyado a muchos miristas, trabajé con gente del MIR y por supuesto que hubo cosas que compartimos, en la mirada idealista. Pero yo estoy desde la no violencia.

-¿Cuál es su visión de la Iglesia chilena hoy?
-Una Iglesia puerta adentro, que busca influir en el comportamiento moral de las personas. Esto ha sido influencia del Opus Dei, los Legionarios, los Heraldos de Cristo, movimientos que no quiero descalificar, pero sucede que nosotros en Chile tuvimos una Iglesia de puertas abiertas, entre la gente, sin buscar el poder ni la riqueza, sino el servicio. Hay que jugarse por la gente y empujar estructuras políticas, sociales y económicas que eliminen las causas que generan la injusticia y la pobreza. Pero la conducción de la Iglesia hoy no se ha confrontado con estas problemáticas.

-¿Cuánta frustración le ha significado el rumbo que ha tomado la Iglesia chilena en los últimos años?
-Me ha producido dolor. Me da dolor cuando la gente vuelve a ser evangelizada con el miedo a Dios, con el pecado, con el sacrificio, ¡como si a Dios le sirviera algún sacrificio! Dios es demasiado grande para que mis sacrificios le sirvan o le agraden. Misericordia quiero. Duele cuando escucho que se predica eso, porque así no podemos auxiliar al ser humano, no podemos levantar al pobre.
-¿Por qué cree que esta Iglesia castigadora, que exacerba la culpa, ha tenido tanto espacio?
-No lo sé. Hay gente que prefiere el catecismo, antes que el evangelio, porque el catecismo te dice lo que tienes que hacer y lo que no. Quizás en eso Marx tenía razón, que la religión era el opio del pueblo, eso cuando no estimula el pensar.

-¿Qué opina del obispo Ricardo Ezzati?
-Cuando él fue nombrado nosotros estábamos felices ante el temor de alguien mucho más al extremo.

-¿Quiénes?
-Los que estaban en aquel tiempo de candidatos.

-Ezzati era el mal menor entonces.
-Había candidatos con una visión mucho más extrema hacia la derecha y no hablo de la derecha política sino de un fundamentalismo dentro de la Iglesia. Por eso estábamos contentos con nuestro hermano Ricardo. Él siempre nos ha respaldado, no ha sido su línea, pero nos ha respetado.

-¿Cómo ha sido la labor del cardenal Ezzati?
– Nosotros sufrimos muchísimo con su oposición a las reformas de la educación. Sufrimos porque creemos que es muy difícil dar testimonio de Jesús si nos negamos a que en algún momento el Estado haga una reforma que le dé a todo el pueblo acceso a una educación de excelencia. ¡Cómo puedo yo aguantar como Iglesia que haya tanto desequilibrio entre un colegio y otro! Nuestro querido hermano Ricardo no pudo ver esto. No sé si fue mal aconsejado o si su experiencia no alcanzó a captar esta situación… Don Bosco recogió a los jóvenes de la calle, como él, que es salesiano, no va a tener la misericordia, la visión y jugarse por una educación donde el pueblo y la Iglesia sienta que el obispo está por una buena educación para todos los niños.

-¿El cardenal Ezzati está preocupado por el poder?
-Está preocupado que se mantenga el statu quo.

-¿Por qué?
-Porque cree que es la mejor y más pacífica vía para nuestra sociedad. No sé cuánto análisis de la sociedad ha hecho nuestro hermano Ricardo ni cuánto acceso ha tenido a la pobreza. Pero también me siento un poco responsable, porque no he ido a provocarlo y a decirle: ‘ven conmigo, a ver la escuela en mi población.

-¿A Ezzati le ha faltado relacionarse con los pobres?
-Sí, relacionarse desde adentro y creo que hoy día la Iglesia, la cúpula se ha desconectado de estas raíces, de los pobres.

-¿Ha leído los mails que se publicaron entre el cardenal Ezzati y Errázuriz?
-No los he leído, pero he escuchado y nos da una tremenda pena. Es lamentable. Hay que ser coherentes aquí y en la quebrada del ají. Esto muestra la fragilidad del ser humano. Nosotros podemos cometer errores y hay que pagar el precio de una manera que nos ayude a la corrección.

-Uno ve soberbia en la cúpula de la Iglesia chilena.
-Yo no voy a juzgar a otros. Ustedes nos pueden cuestionar, ustedes pueden preguntar a los afectados… Yo me atrevería a decirle al Papa Francisco, ‘¡te equivocaste con el Obispo Barros!’ Y estoy segura que a estas alturas ya tiene información que es así, antes estaba mal informado. Las personas de la Iglesia chilena no supimos cómo avisarle al Papa de lo que significaba el nombramiento de nuestro hermano Juan Barros. El Papa no puede adivinar.

-¿Ezzati tuvo que ver con el nombramiento de Barros?
-Yo creo que ha sido más bien el Nuncio. Y me imagino que ya sabes que el nombre de Juan Barros salió de un jesuita español, muy cercano al Papa, al que Barros conoció cuando hicieron un retiro espiritual.

-El Nuncio informó al Vaticano de los dichos de los sacerdotes José Aldunate, Mariano Puga y Felipe Berríos.
-Por supuesto.

-No cree que tenga nada que ver la Iglesia chilena.
-Nuestro hermano Ricardo Ezzati no se dio cuenta de la envergadura de estas cosas. Nosotros hemos vivido la dificultad con la Nunciatura. Yo sufrí cuando Angelo Sodano fue Nuncio en Chile. Y te puedo decir que todos los nombramientos desde el 82, en adelante, donde se cambió totalmente el rostro de la Conferencia Episcopal chilena, han sido de Angelo Sodano.

-¿Angelo Sodano fue un personaje nefasto para la Iglesia chilena?
-Yo no voy a nombrar a nadie como nefasto, pero lo que puedo decir es que Angelo Sodano nos ha hecho graves daños. No voy a juzgar a la persona, pero he sido testigo de acciones nefastas, los nombramientos de los obispos, la información al papa Juan Pablo II con relación a los hechos en Chile, la opinión de la Teología de la Liberación y la persecución a nuestros sacerdotes dentro de la dictadura.

-Y el Nuncio de ahora, Ivo Scapolo ¿cómo ha sido su labor?
-No nos ha hecho bien.

-¿Por qué?
-Tiene una visión de la Iglesia de poder y es parte de lo que el Papa busca reformar de la curia, reformas que tienen tremendas resistencias. Pero yo pienso que estos son los desafíos y yo apuesto al cambio de corazón. Jesús predica la conversión.

-¿Usted no se rebela frente a todo eso?
-Esto es como una familia. Además, yo doy mi visión en donde puedo, y también tengo tribuna en mi comunidad.

-¿Su comunidad sabe que usted no está de acuerdo con el nombramiento del obispo Barros?
-Por supuesto. La tradición de la Iglesia dice que no se nombra un obispo que la comunidad no quiera, que tenga oposición. A Juan Barros no lo voy a juzgar, sí a su nombramiento. Creo que no nos hace bien y por supuesto sufro con mis hermanos. Conozco un padre alemán que es un gran misionero y lo apoyé cuando hizo una carta en que ha dicho: ‘Hermano, renuncia, este no es tu lugar’.

-¿Por qué no renuncia el obispo Barros?
-Porque es de una visión distinta y porque no tiene ni un consejero que le diga, ‘querido hermano, renunciar es grande’. Que el papa Benedicto XVI haya renunciado es el acto más grande de su papado. Espiritualmente esto es coherencia.

-¿Qué opina del caso Karadima?
-El padre Karadima tiene responsabilidad por sus actos, pero también hay una responsabilidad de aquellos que lo han encumbrado. Un movimiento dentro de la Iglesia, de una visión y un poder económico, suficientemente nutrido, que en un momento dado le ha embotado para poder hacer un imperio maligno. Esto es muy serio para mí, porque tiene tres componentes: el abuso a la dignidad del ser humano, usar a Dios y tu investidura para tapar tu pecado y lo tercero es el poder que está compuesto por un poder económico que le confiere un poder político. Porque hay una influencia política. Es a este juego de poder que la Iglesia necesita renunciar. La Iglesia necesita renunciar al poder. Hay muchos lugares donde hay curas, religiosas, diáconos, que están siendo fieles al evangelio. No somos mayoría, pero creo que somos un movimiento potente.

-¿Cómo es ese nuevo poder que debiera imperar en la Iglesia?
-Es un poder espiritual, en el sentido que te vuelves autoridad y referente. Dentro de las religiones siempre hay quienes buscan encumbrarse con el poder y están los otros, que son los místicos, los coherentes, los grandes maestros. Este Papa ha sacado las manos, este Papa no apuesta al poder, este Papa es espiritual.

-¿De verdad cree en este Papa?
-Sí, de verdad. Estoy cien por ciento segura, uno lo olfatea. Él no quiere poder, quiere servir, quiere hacer bien las cosas hasta donde pueda y acepta que comete errores.

-¿La estructura de poder de la Iglesia puede cambiar?
-La estructura de poder de la Iglesia necesita cambios y puede tener cambios. La Iglesia va a tener una transformación enooooorme en los próximos treinta años.

-¿Cuál?
-Curas casados, mujeres incorporadas, una Iglesia con comunidades mucho más chicas. En el futuro, la gente que participa en las comunidades van a ser menos.

-Menos gente en las iglesias.
-Mucho, mucho, menos, pero va haber quizás mucho más gente consciente, que sabe por qué va, por qué pertenece a una comunidad. Impulsado por la Teología va a haber mayor participación del pueblo en la conformación de la comunidad. No te voy a decir que va a ser democrática, pero sí participativa y comunitaria.

-¿No tiene temor a que se diluya el poder de la Iglesia?
-No, al contrario. Este poder como está ahora necesita repensarse. Es un tremendo alivio cuando no tienes sobre tus hombros tanto poder. Muere el orgullo, las insignias, el ego, la corona que nos ponemos.

-La Iglesia ha ejercido su poder desde lo masculino, la idea de comunidad en cambio es más colaborativa, un modo más femenino, un poder que en la Iglesia ha sido menospreciado y puesto en un lugar inferior.
-Es una riqueza de nuestro tiempo y también una necesidad que están sintiendo los hombres, tener a las mujeres al lado y que estemos a la par y por supuesto nuestra Iglesia Católica todavía tiene mucho por crecer. Yo nunca me sentí menos. Esto a muchos en la Iglesia los ha descolocado. Tampoco fui confianzuda, pero siempre he podido decir las cosas y algunos no me han querido, pero me han aguantado.

-¿Por qué una mujer como usted ha aguantado estar en una estructura que pone a la mujer en otro estatus?
-Fui tomando las cosas, no fue algo dirigido. Yo me siento como servidora: uno de los ejemplos más importantes de Jesús es cuando les lava los pies a los discípulos. No somos los jefes ni los dueños. Ministerio significa servicio, pero nosotros lo hemos tomado como cargo, como jerarquía.

EL DERRUMBE

-Hay una evolución de la Iglesia, de ese tiempo de la dictadura que ahora pareciera haberse acomodado en el poder, algo que también ha sucedido con los políticos, basta ver los escándalos de las platas políticas de la Nueva Mayoría.
-La caída de la confianza, lamentablemente para mí esto era predecible. Pero aquí hay mucho más problemas, cuando Chile se pegue la gran cachá con las jubilaciones en diez años más, ¿qué vamos hacer? Vamos a tener tres millones de jubilados que reciben apenas 120 mil pesos y han trabajado 35 años y la AFP se llevó la plata. ¿Quién se llevó la plata? ¿Por qué no se hace una intervención hoy día? ¡Se jugó en Penta, se jugó en la economía! Este ha sido un descuido de la democracia. No puedes jugar a neoliberalismo. ¡No puedes jugar a este modelo económico! Este modelo económico, capitalista neoliberal, se tiene que acabar. ¡No podemos permitirlo! Si el mercado regula la sociedad, tienes que liberar todos los obstáculos para que el mercado sea el rey, entonces tienes un país que está muy frágil, que está hipnotizado por el modelo. El modelo nos ha dado la posibilidad de endeudarnos hasta la tusa y no sabes cómo salir de la deuda.

-¿Ve el derrumbe como algo probable?
-¡El derrumbe necesitamos provocarlo!

-¿Cómo?
-Tomando conciencia. El pueblo de Chile no tiene conciencia. No entiende el modelo. No sabe dónde está la falla estructural.

-¿Cuál es la falla estructural?
-Cuando construyes la economía sobre la competencia. Cuando a la economía la dejas en el libre juego, la economía se regula. ¡Y se regularon!, ¿has visto? Es muy difícil. Necesitas altísimos valores éticos para no sucumbir a las posibilidades que te da el poder del dinero.

-Todos sucumbieron, los Matte, los Dávalos, los MEO…
-Frente a este modelo es posible que todos sucumbamos. Pero si veo que mi niño se va a caer a una fosa, ¿voy a dejar la fosa así para que se caiga? Yo sé que nuestra gente en las poblaciones no entiende el modelo.

-¿Qué país sería un modelo a seguir?
-Holanda, Francia. Alemania tiene un mercado social. El modelo es social de mercado, esto significa que es ¡re-gu-la-do! Alemania tiene una red social de seguridad, toda persona que es residente de Alemania, si alguna vez tiene un problema de necesidad, va a la municipalidad y recibe auxilio. Las empresas no ganan 20 o 30%, si gana 7% está en buen rendimiento, normalmente está por el 5%. En Chile tuvimos un modelo, el de la democracia cristiana desde el año 64 al 70 y con Allende tuvimos al menos tres años. Ahora tenemos un modelo ¡fa-tal! Yo me acuerdo el día que Pinochet dijo en la radio: Si el papel confort en Argentina es más barato, compramos el papel confort allá. Pensó bajar los precios en Chile comprando en Argentina, ¡qué tonto es! No entendió nada. Destruyó la industria chilena, pues.

-Ya, pero ahora igual nos estafaron con el papel confort hecho en Chile.
-En aquel tiempo estábamos empezando y ahora tienes un modelo por donde puedes estafar. En este país se ha creado la estructura para estafar. En este país si tienes un nicho de mercado te enriqueces así (hace sonar los dedos). Aquí han bajado todas las barreras.

-¿Hay un país de Latinoamérica al que le gustaría que nos pareciéramos?
-El país que tiene una economía con la que no podemos ni soñar y que es el contrapunto a Chile y no es comunismo, es Bolivia. Bolivia en estos momentos habla de una economía socialista comunitaria.

-Usted dice que debiéramos provocar el derrumbe, ¿cómo?
-Quienes van ayudar a un cambio profundo, probablemente en unos años más, van a ser los estudiantes. Pero es irresponsable dejarle solo a la juventud toda la carga. Hay que repensar la enseñanza en las universidades que imparten ingenierías y economías. Hasta ahora sólo han enseñado un modelo.

-¿Qué pasó con las reformas de Bachelet?
-La reforma la han bloqueado. El poder económico la ha bloqueado, me da mucha pena, pero tengo fe en el pueblo. Tengo fe y espero, junto a todos los idealistas de este país, seguir sembrando la mirada de un país con justicia social.

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