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Opinión

6 de Febrero de 2016

Columna: 2016, el año de la ofensiva estudiantil

Como estudiantes queremos una Reforma que dé cuenta de una nueva educación, una educación que sirva a las necesidades de Chile y todos sus habitantes, no un negocio de la educación sin regulación alguna donde cada quien, según su bolsillo, va en busca de un cartón que no le asegura un empleo y que en gran parte de los casos le deja una deuda impagable respecto del sueldo que va a recibir.

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Durante el último mes de 2015 recibimos de parte de la Ministra Delpiano el documento borrador de la Reforma a la Educación Superior. Nuevamente vemos la inexistencia de un proyecto que se haga cargo de la totalidad del problema educativo, y que goce además de un ímpetu transformador. ¿Qué profesionales? ¿Qué técnicos? o, más aún, ¿Qué instituciones necesita el país? son las preguntas que no tienen una respuesta satisfactoria por parte de la coalición gobernante y menos aún de la oposición.

La discusión sobre la reconstrucción de la educación pública también está ausente y el borrador presentado sólo se limita a replicar el sistema escolar dividiendo a las instituciones de educación superior en estatales, particulares subvencionadas (privadas con financiamiento público) y privadas. Relegados quedan en dicha estructura las necesidades que deben satisfacer las instituciones que reciban financiamiento público. Este encasillamiento, y la idea de hacer una Reforma “en la medida de lo posible”, nos parece un error porque ignora lo básico: la justificación de existencia de las instituciones de educación superior. Prueba de eso es que hoy todos conocemos instituciones que solo ilusionan y estafan a sus estudiantes y aun así siguen existiendo.

Lo que se propone actualmente es la regulación de un sistema que fue creado para hacer de la educación un negocio sin que la población tuviera injerencia alguna en dicha determinación, y respecto del cual se ha mostrado un profundo rechazo por amplias franjas de la sociedad chilena que se han manifestado sostenidamente durante los últimos años. Ingresada la lógica de negocio a la educación hoy se busca su consolidación a través de la regulación, pero más grave aún, se pretende financiar una educación sin sentido para nosotros, pues sólo beneficia al gran empresariado con recursos de todas y todos. En la Reforma debemos jugarnos la educación que Chile y sus pueblos necesitan, determinada por un plan nacional elaborado por organismos sociales y democráticos. La discusión sustantiva que debe respaldar dicha reforma debe fundamentarse precisamente en responder las interrogantes anteriormente nombradas. La educación es la herramienta que posibilita la reflexión crítica, que hace brotar nuevas maneras de relacionarnos y de resolver problemas de interés social, no podemos limitarla a ser la reproductora del modelo vigente: de las largas jornadas laborales, de los nulos espacios de distensión y reflexión; no podemos utilizarla como una mera generadora de mano de obra barata o de una cesantía ilustrada; no podemos entenderla como un bien de consumo.

Mientras dicha discusión y el debate con los actores de la educación no estén presentes, la Reforma misma no tiene cimientos para prosperar. Como estudiantes queremos una Reforma que dé cuenta de una nueva educación, una educación que sirva a las necesidades de Chile y todos sus habitantes, no un negocio de la educación sin regulación alguna donde cada quien, según su bolsillo, va en busca de un cartón que no le asegura un empleo y que en gran parte de los casos le deja una deuda impagable respecto del sueldo que va a recibir.

Nos mantendremos en pie de lucha por doblarle la mano a la pobre democracia y a los cuarenta años de neoliberalismo que hemos heredado. Hoy son los sueños de las y los postergados, de esos miles que nos hemos movilizado los que deben concretarse; los sueños de los que esperamos que con un cambio real en esta educación podamos construir un nuevo país: queremos ganar por todas y todos.

*Carolina Figueroa Cerda – Presidenta FEDEP
Daniel Gedda Nuño – Presidente FEUC
Camila Rojas Valderrama – Presidenta FECH

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