Ricardo Meruane A1

El humorista chileno Ricardo Meruane, decidió romper el silencio luego de la fuerte caída que sufrió en el Festival de Viña de Mar y la lluvia de pifias que se comió en dicho escenario.

En conversación con La Cuarta, el profesional aseguró que “uno se cae una vez, se cae dos veces y es una característica del chileno que no te rindes nunca, estás en lo tuyo y le das no más”.

Cabe decir que tras su presentación en la Quinta Vergara, el hombre del ‘Gracias, gracias, no se molesten’ se sometió durante varios días a terapias de sueño, flores de Bach, desconexión total de redes sociales y medios de comunicación.

En esa línea detalló que “me vino un bajón, el cúlmine de toda la pega fue la actuación del Festival. Uno está tres meses antes de eso trabajando todo el día, 24 horas, buscando los mejores chistes, preparando, estás todo el día conectado. Después de Viña me fui a negro, se me agotó la pila y no me podía desconectar, pasé un par de días medio insomne y ahí me vino el bajón”.

Por esa razón, contó el humorista, “me recomendaron que me desconectara de todo, de mí, de la prensa, de estar todo el día procesando porque esta pega no tiene horario. De repente me hacía falta una desconectada y eso fue lo que me recomendó el doctor, que me desconectara, que me fuera a mirar el techo, los árboles y estuve totalmente retirado tomando flores de Bach. Porque cuando estaba con la tensión estaba bien, cuando llegó el relajo me fui a negro”.

Al término de su periodo de desconexión total, juró de guata que “el relajo estuvo bien, si no me pasaba iba a seguir en la misma y de repente hay que echarle una miradita al carnet y uno está metido y no le das descanso a la cabeza. Ahora me estoy recuperando de a poco, todavía me vienen unos cansancios. Porque Viña no es todo, hay que seguir pa’ adelante”.

Al ser consultado por si se atrevería a una tercera oportunidad en el Festival de Viña, Meruane precisó que es una persona perseverante y que “no voy a dejar de lado el humor, como digo yo ‘un director técnico no deja de hacer fútbol después de perder la final’… Ahora no, pero yo me conozco, más adelante capacito que me entre el bicho y si encuentro que hay algo digno de mostrar, yo estaría feliz haciéndolo, no está desechado, el mundo es circular y da muchas vueltas y si el día de mañana se da de nuevo, ahí estaremos”.

Sobre el aprendizaje que pudo rescatar tras el fracaso en la Quinta, el hombre que ahora puso de moda el “oye loco apaga la luz” contestó que “hay que apuntar a otro público, el joven, con el que no tuve mucha recepción. Yo trabajo mucho con la ironía que es mucho doble sentido, que digo una cosa, pero en verdad digo otra, me perdí un poco de eso. Podría seguir en lo mismo, pero en un enfoque a ese público. Ese día la gente estaba tirada para ese lado”.

“Creo que cuando empecé a desarrollar el cuento, el público se comenzó a distanciar. Porque mis temas son serios. En el desarrollo se estuvo distorsionando. Yo igual la sufrí ese día porque si la gente pide sin censura, igual hay censura, hay temas en los que te piden que no te metas. Aunque el verdadero humor mío es el puntudo, irónico y político”, sentenció.