Erika Olivera

¿Cómo han sido estos días después de contar el abuso que sufriste?
Muy liberadores. Venía de algunos meses en que no estaba muy bien y necesitaba sacarme este peso. Esto fue un proceso de sanación. Siempre pensé contar esto cuando cerrara mi ciclo como deportista. Era mi forma de hacer justicia, ante algo que en la justicia ordinaria sabía que no iba a encontrar.

¿Hiciste terapia?
Nunca he hecho terapia. Mi proceso lo viví sola. Fui contándoles a algunas amigas y eso me ayudó muchísimo. Antes me costaba mucho hablar de esto, lloraba, pero a medida que fui hablándolo hubo un momento en que ya no lloré, y me di cuenta que estaba en un proceso de sanación.

Igual recibiste algunas críticas. Algunos decían que contabas esta historia por oportunismo, por tu candidatura a diputada.
Lamentablemente se manipularon algunas cosas. Hace años que vengo anunciando mi interés político, porque soy deportista y me ha tocado vivir muchas humillaciones, sobre todo por algunas decisiones de autoridades. A mí estos temas me preocupan muchísimo. Nunca tuve la intención de aprovecharme de la tragedia que me ocurrió.

¿Vas igual de candidata?
Después de todo lo que ha sucedido, tomé una decisión: no seré candidata a diputada. Voy a seguir trabajando como lo he hecho hasta ahora, desde lo que he ido formando. Para mí es importante que la gente sepa que yo hago las cosas porque me nace aportar, y creo que el parlamento es el lugar para eso, pero también puedo hacerlo desde otro lugar que no necesariamente sea la política. Hace mucho tiempo que llevo buscando la tranquilidad y tal vez empezar una candidatura no sea el mejor camino.

¿Cuándo tomate esa decisión?
Es un tema que me estaba replanteando, por todo lo que ha ocurrido con la política. Saber de la corrupción y esas cosas. Me iba a costar meterme en ese mundo. Imagínate, di a conocer una historia que es parte de mi vida y se manipuló todo para decir que me estaba aprovechando de un momento. Eso fue súper feo y desmotivante. Tenía toda la intención de entrar en política para colaborar, pero no estoy dispuesta a que me ataquen de esa manera. Mientras la política se maneje así, no voy a ser candidata.

¿Por qué ibas por Renovación Nacional?
Eso también me molestó, porque comenzaron a decir que era de derecha. Cuando me interesé por la política, que fue hace muchos años, siempre pensé hacerlo de manera independiente, pero me di cuenta que hacerlo sola era súper complejo. Busqué entonces apoyo en distintos partidos y RN fue el único que estuvo dispuesto a escucharme. Pero no soy militante de ningún partido, siempre me he mantenido al margen, porque tengo mi forma de ver las cosas. Hoy, para mí es lo mismo en todos lados. Con las cosas que han ocurrido, miras para allá y para acá, y es toda la misma mierda.

¿En qué lado político te sientes más cómoda?
No soy de derecha ni de izquierda, nunca me he sentido identificada con nadie. Puedo compartir opiniones con los diversos sectores, pero no ideología.

¿Votaste por Michelle Bachelet?
Sí, creyendo en ella y por lo carismática que es. Evelyn Matthei también era de mi gusto, por su carácter, pero la mayoría de los chilenos teníamos confianza en lo que podía hacer Michelle. Más que fijarme en el color político de los candidatos, me importa la persona. Bachelet, en su gobierno anterior tuvo una buena gestión, pero lamentablemente ahora tiene una desaprobación bastante grande. Pero no podemos echarle la culpa de todo a ella. Para mí, los que gobiernan el país, son los “honorables” diputados y senadores que están en el Congreso.

¿Qué aportes ha hecho Bachelet al deporte?
En su gobierno, así como en los anteriores, se le ha dado mucho énfasis a esa mirada social del deporte. Se le ha dado a la posibilidad a la gente de participar en diferentes talleres y escuelas, se han implementado gimnasios en las calles para personas de la tercera edad y dueñas de casa. Ahora, en lo que respecta al alto rendimiento, ni este gobierno, ni los anteriores, han tenido la capacidad de visualizar lo que esto significa. Todavía hay una deuda. No sacamos nada con construir estadios y gimnasios si no estamos entregando las herramientas económicas para que los chicos que se quieran dedicar a esto puedan hacerlo.

¿Qué debería decir la nueva Constitución sobre el deporte?
El deporte debería estar al mismo nivel de la educación y la salud: debiese ser un derecho para todos. Hoy, en los colegios muchos niños se ven frustrados por la educación física, y eso es porque no les hemos enseñado a nuestros hijos a enamorarse de esta actividad. Para los gobiernos, el deporte siempre es el patito feo. Nunca ha sido considerado tan importante como la salud o la educación, cuando estas tres cosas deberían estar muy de la mano. El deporte no es visto como un derecho. Imagino que no les importa porque hay menos votos. No somos un país con políticas deportivas, no vemos en él una oportunidad para que miles de jóvenes salgan adelante.

DEPORTISTAS INDIVIDUALISTAS

¿Cuáles son los principales problemas de los deportistas?
En Chile los deportistas no tenemos nada. Yo me voy a retirar con 40 años de edad, 29 de ellos representando a Chile, y no tengo ni siquiera una jubilación. Ahora, yo vengo trabajando en otras cosas hace muchos años, entonces he ido armando algo propio, pero el deportista que quiere ganarse la vida en esto, no cuenta con nada: ni seguro social, de salud, ni jubilación. Los deportistas que se retiran se van en pelota. No existe un contrato de trabajo, cumplimos horarios, usamos uniformes, representamos a un país, y eso no se valora. Dependemos siempre de las becas.

¿Qué es lo más precario que te ha tocado vivir en estos 29 años de carrera?
Fue en el 2007, cuando fui a mi sexto Panamericano y me retiré de la prueba. Llegué a Chile y a fin de mes fui a retirar el dinero, pero no había plata. Eso fue lo más humillante que me ha pasado. Me sentí como la mierda, porque no me notificaron, ni me preguntaron qué me había pasado. Esa fue la primera vez que pensé que acá hacían falta políticas para el deporte. No es posible que a un deportista, que ha dedicado toda su vida a representar a Chile, no le paguen porque le fue mal en una competencia. Me demoré cinco años en volver a entrar al sistema. Para los Juegos Olímpicos de Londres, en el 2012, clasifiqué sin el apoyo del Estado. En este tiempo formé escuelas de atletismo gratuitas, junto a algunos municipios, y gracias a mi auspiciador, que es Carozzi, salí adelante.

Es muy perverso ese sistema de becas.
El sistema de becas es cruel. Nosotros estamos trabajando un proyecto de ley para que existan cambios en ese sentido, para que el deportista tenga más seguridad laboral y social, porque no somos considerados como trabajadores. Es súper triste ver a compañeros que se han retirado del deporte y que han terminado en cualquier cosa porque no han tenido cómo salir adelante. Imagínate, la vida de un deportista es el deporte, postergamos estudios y muchas cosas, y si el día de mañana te va mal, te lesionas, o te enfermas, quedas en nada.

¿Se pueden lograr triunfos olímpicos con esta política?
Para nada. Se critica mucho a los deportistas porque nunca hemos sido medallista en los deportes amateur, pero Chile no está preparado para proyectar una medalla olímpica. El deportista que lo logra es por sus méritos. Tomás González, que fue cuarto en Londres, tuvo el apoyo de su familia y luego apareció el señor Leonardo Farkas para darle su implementación. Así fue avanzando y llegó a la elite mundial. Si no se hubiese encontrado con esa suerte, se pierde Tomás González, tal como se han perdido muchos otros.

¿Te parece bien que Farkas apoye a los deportistas?
Me parece bien, se agradece, pero no es lo correcto. Me parece bien que la empresa privada apoye el deporte, pero esta también es una función que debe cumplir el Estado, pero hoy su único rol es una beca que muchas veces apenas alcanza para cubrir la alimentación. En promedio, el deportista chileno gana 470 mil pesos. Hay otros que obtienen mucho más y otros, mucho menos. Además, nos están midiendo todo el rato. Estamos presionados por ganar y mientras eso no cambie va a ser muy difícil que Chile consiga medallas olímpicas.

¿Son solidarios los deportistas entre ustedes?
Hoy existen agrupaciones y algunas iniciativas, pero el deportista es una persona tan individual que está acostumbrado a trabajar solo y nos cuesta muchísimo aunar posiciones, para ir todos en el mismo sentido. Además, estamos en diferentes disciplinas y las programaciones que tiene cada uno son distintas. A muchos los conozco de nombre, pero no personalmente. Esta poca unión que existe no es una crítica negativa, sino que es una observación que hago.

¿Por qué pasa eso?
Porque cada uno cuida lo poco y nada que tiene. Entonces, ninguno va a ir en contra de lo que dicen las autoridades, porque no quieren perder lo poco que hay.

Pero tú sí hablas y vas en contra de la autoridad.
Sí, y me han llamado varias veces para preguntarme por qué he sido tan mala onda, pero no lo hago por eso, sino por los principios que tengo, por lo que creo, y porque de verdad me interesa que existan mejoras. Me preocupan las condiciones deportivas porque soy entrenadora hace 12 años y tengo chicos que se están proyectando, pero no tengo todas las herramientas. No le puedo asegurar a un chico que el gobierno de turno lo va a apoyar 100% en su desarrollo. En esa etapa de formación, que es la más importante, es donde menos ayuda reciben.

¿No es posible asegurar un desarrollo deportivo?
No, porque los que llegan lejos lo hacen porque han luchado por ello y hay una familia detrás. Pero así también hay muchos que se pierden y que son grandes talentos. En el atletismo, en las áreas de fondo y medio fondo, hay jóvenes que vienen de hogares de escasos recursos, de los lugares más humildes. Esa hambre de luchar es tan grande que, aunque no tengan el apoyo, buscan la forma de triunfar. Son chicos que están mucho más concientes del esfuerzo que tienen que realizar.

¿Existe clasismo en el deporte chileno?
Por supuesto. El atletismo siempre ha estado marcado por la diferencia social, pero eso no es culpa de los deportistas, es del sistema: están los fondistas que vienen de los barrios bajos y los que compiten en otras áreas, que vienen de otro estrato social. Siendo muy joven sentí mucho clasismo por parte de algunos compañeros, pero también me sentí muy apoyada por otros.

¿Tus compañeros se alegraron cuando te convertiste en la abanderada?
La verdad es que no sé. Me llegaron muchos saludos de gente común y corriente, pero no sé qué opinará el resto. Por lo que alcanzo a percibir, muchas veces he sentido que los otros deportistas sienten que yo soy un poco lejana a ellos.

¿Nadie te llamó?
La verdad es que no, pero también entiendo que cada uno está enfocado en su competencia, en lo que tienen que hacer. No andan preocupados del resto. Eso no es malo, es la realidad. El deportista, cuando está concentrado, lo hace para estar enfocado 100% en su desafío. Así es nuestro mundo.

¿Eres partidaria de que eso cambie?
Sí, tenemos que ser más unidos. El año pasado, en los Panamericanos de Toronto, en una reunión técnica de los atletas, yo hablé para desearles éxito a todos y que nos sintiéramos un equipo, porque cuando estamos compitiendo no somos Natalia Ducó o Erika Olivera, somos Chile. Uno siempre busca unión, pero claro, son todos muy jóvenes y cada uno está viviendo su momento. Yo tengo diez años más que ellos y a lo mejor no deben querer escuchar a alguien adulto. Eso es súper normal.

¿No hay mucho espíritu de equipo?
Hay espíritu. Somos un team, porque somos 42 deportistas clasificados a los juegos olímpicos, pero cada uno va a vivir su competencia como lo ha hecho siempre, a buscar su mejor rendimiento. Son muy pocos los que pueden ir a apoyar a otros en una competencia, porque cuesta coordinar los horarios. Es difícil hacer equipo, pero sueño con que eso ocurra algún día.