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Tras ser despedido como técnico de la Universidad de Chile por los malos resultados, Sebastián Beccacece no había hablado con los medios. Pero en medio de sus vacaciones en Villarrica, dio una extensa entrevista a la revista El Sábado de El Mercurio donde se refirió a su fracaso en el plantel azul, la selección y su relación con Jorge Sampaoli.

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El choque de Vidal

“Tuvimos una charla íntima en el grupo de trabajo y considerábamos que la mejor opción era que Arturo continuara. Porque si bien había cometido un error, nadie está ajeno a cometer un error. Y teniendo en cuenta su compromiso, su manera de ser, la ascendencia que tiene en el grupo, consideramos que era lo más importante que Arturo continuara y creo que fue una decisión acertada, porque a veces perdonar es mejor que castigar”.

Los tributos fuera del país
“Fuimos mal asesorados. Porque no era el contrato. Era una parte de los derechos de imagen. No sacábamos ningún tipo de beneficio. Nosotros ganábamos un monto líquido y lo que se hacía era determinar que una parte se pagaba acá y otra en el extranjero. Nos dijeron que eso se usaba y que era algo normal. En ese momento nos asesoramos y lo hicimos. En cuanto nos enteramos de que eso no correspondía, lo que hicimos fue modificarlo.

“Evidentemente el fútbol desde hace rato se ha convertido en un negocio en el cual los entrenadores somos parte. Pero no creo que porque uno hable del amateurismo quede inhabilitado de cobrar cifras exageradas o a tener montos altos. Porque es el mundo en el cual nosotros estamos insertos” dijo sobre los altos sueldos que cobraban a la ANFP junto a Sampaoli.

El fracaso en la U

“Lo que le propuse a Carlos fue un proyecto en el cual había que hacer un reestructuración. Los primeros seis meses iban a ser de transición, para gestionar un cambio. Si bien el equipo venía de ganar la Copa Chile, en el torneo local venía en baja. Estaba a cuatros puntos del descenso. Entonces, la idea era poder instarlo en los cinco primeros. Aspirar a un lugar de liguilla para ver si podíamos clasificar a la Copa Sudamericana y en el medio había un compromiso de Copa Libertadores en el cual dijimos que el foco no iba a estar puesto ahí”.

“Tal vez en el primer semestre, no sé si decirlo de esta manera, nos tendríamos que haber adaptado de entrada a las posibilidades que nos daba cada futbolista para desarrollar una idea. Y a lo mejor no exigir una idea que nosotros traíamos de la selección. Tal vez eso fue lo que pasó. Pero no creo que hayamos perdido el foco de cómo ganar”.

En relación a los despidos de jugadores, afirmó: “Si un futbolista se entera antes de tiempo que no lo van a considerar para el semestre que viene, un entrenador no tiene nada más que hacer. Debido a estos compromisos contractuales que existían, tuve que acceder a lo que me exigía el director. Al otro día esos nombres salieron publicados en un diario. Fue un golpe muy duro. Ahí perdí un poco la credibilidad del grupo”.

En cuanto al directorio de la Chile dijo que “querían molestar” y explicó que se debía a sus exigencias “Yo hacía exigencias incómodas. Pedía jornadas dobles de entrenamiento, mejores hoteles, mejores concentraciones. Yo siempre encontré respuesta del presidente, Carlos Heller. Pero en el directorio, salvo una que otra excepción, nunca creyeron en mi proyecto. Si hubieran estado convencidos, no me habrían planteado a los seis meses que diera un paso al costado, como pasó”.

“Creo que no tuve la capacidad de sacarle el máximo rendimiento a la mayoría de ese grupo de futbolistas y eso es algo que debo mejorar. Un líder es el que logra hacer mejor al otro y yo en esa etapa no lo logré. No estoy desilusionado con los futbolistas. Estoy desilusionado conmigo mismo”, confesó.

“Di todos los pasos que tenía que dar para poder estar a la altura de lo que exige un club grande. Que después los resultados no hayan salido, no quiere decir que no esté capacitado. Todos los entrenadores grandes han fracasado en algún momento”.

Sobre el polémico título de entrenador por internet contó: “Lo hice de manera virtual como la mayoría de los entrenadores que hoy están dirigiendo. Por una cosa que no estaba en Argentina para presenciar la clase. Mi continuidad en el fútbol era casi de tres años, impidiendo que yo pudiera ir al lugar. Lo hice el 2010. En Ecuador empiezo el curso de entrenador y lo finalizo en 2011, estando en la U. Hice la validación en Chile y fue una linda experiencia.

Consultado por su salidad del club, reveló: “Siempre me decía Luis (Bonini): te contrata el presidente y te echa el gerente. Y bueno, fue así. Nos contrató el presidente y nos terminó diciendo el gerente deportivo, Andrés Lagos, que la presión mediática era muy grande. Y que ellos creían en el trabajo, sabían de nuestro compromiso y de nuestro grado de profesionalismo y dedicación. Pero se le hacía muy difícil sostenerlo en el tiempo, porque la presión cada vez era mayor. Lo que pasa generalmente en ese tipo de situaciones, cuando dan mucha atención a lo que dice el entorno, es que no terminan de creer en lo que contrataron.

“Lo que a mí me cuesta es sufrir la injusticia del maltrato en la derrota. Porque te hacen sentir un desprecio, como que uno no vale, no cuenta. Para una personalidad como la mía, eso es doloroso. A mí me gustaría que el trato, más allá de ganar o perder, sea de una determinada manera. Y eso no sucede. Yo sufro mucho maltrato y no estoy a favor de la sobre exaltación que genera el éxito”.

El episodio de la patada al refrigerador
“Son impulsos que hay que corregir. Porque cuando uno logra la serenidad extrema, que es el desafío de todo ser humano, que más allá de todo lo que suceda en el entorno, a uno no le afecte, ese es el máximo desafío que tenemos nosotros como seres humanos. Pero cuesta, y mucho. Yo voy camino a eso. Evidentemente estas cosas que no corresponden, que las he asumido, empequeñecen aparte al personaje… Mirado ese impulso airado, o de obsesión, o de extrema pasión, a veces me llevan a cometer este tipo de errores que son actos justamente sin pensar. Porque un impulso uno no lo piensa, reacciona”.

“No creo que sea bipolar. Es un término que está muy de moda. No sé si se sabe bien el significado. Es una persona de la que se dice que cambia permanentemente su estado de ánimo. Pero no quiero caer en el debate que después va a caer en un sin fin de opiniones.

Los malos resultados
“Creo que fue un golpe y un fracaso. Y el fracaso en el momento termina haciendo un daño, aunque creo que esto va a servir para fortalecerme. Fue un fracaso futbolístico y deportivo. Pero en lo personal creo que no. De ninguna manera creo que he perdido prestigio personalmente. A lo mejor es lo que se ve de afuera”.

“Con Jorge, cuando terminamos nos dijimos que nos íbamos a dar un tiempo. Que necesitábamos un tiempo más distanciados. Nuestra relación hasta el día de hoy es nula. Tiene más relación con mi hija que conmigo. Pero no por estar molestos. Por lo menos yo. Sino que interpretamos que era lo mejor. Sigue siendo mi hermano”, concluyó sobre su vinculo con Sampaoli.

La entrevista completa acá