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Nueve mujeres analizan para La Tercera a Cathy Barriga, la flamante alcaldesa de Maipú que alguna vez habló de cursos para princesas, que no esconde su gusto por el rosado, y que fue objeto de furiosos trolleos la misma noche de la elección municipal. Acá seleccionamos cinco de estas visiones.

“Mi crítica hacia Cathy Barriga no es por su pasado de bailarina, de figura televisiva o su color de vestimenta. Todos tenemos derecho a cambiar de opinión y enfilar nuestra vida para donde queramos. No comparto que por su pasado no pueda ser ahora alcaldesa. Sin embargo, mi problema es que me digan que hay que defenderla sólo por ser mujer. Yo no soy feminista porque defiendo a las mujeres por ser mujeres, sino porque quiero igualdad de derechos y ella con su discurso no ayuda a eso”, afirma la comediante, Jani Dueñas.

Para la senadora de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, el trato hacia la mujer de Joaquín Lavín Jr. “es una discriminación y una falta de respeto tremenda porque Cathy Barriga ganó trabajando duramente y de manera limpia. Estas calificaciones no solo no corresponden, sino también evidencian un machismo increíble”.

Soledad Acevedo, psicóloga y vocera del movimiento #NiUnaMenos, dice que  “Cathy Barriga es víctima de la violencia misógina porque hay varios candidatos hombres que emiten comentarios similares a los de ella, que se comportan a través de estereotipos y que tienen comportamientos más detestables, pero que no se les ataca como a ella u otras mujeres. En cuanto a su discurso, transmite un mensaje de que las mujeres tienen que estar en el espacio doméstico, servir a otros, y que si no están se desarma el hogar. No es que queramos que dejen de existir las Cathy Barriga, queremos que sus discursos dejen de ser imposiciones y obligatoriedades hacia las mujeres”.

La escritora María José Viera-Gallo afirma que “Cathy Barriga representa el imaginario populista de derecha. Ya conocemos ejemplos de lo mismo, como Andrea Molina. Lo que no me gusta de estos modelos de mujeres públicas es que las levantan desde el machismo. Y sus discursos están basados en el de Pilar Sordo”.

Camila Gutiérrez, periodista y autora de Joven y alocada, sostiene por su parte que “las críticas a Cathy Barriga no aluden a que le guste el rosado. Sino a las exacerbaciones que se han hecho de la idea de lo que es femenino. Creo que considerar estas críticas como sexistas es poner la sensibilidad en el lugar equivocado. No veo nada negativo con que haya bailado en Mekano, pero sí encuentro preocupante que un partido potencie a estas figuras sólo por su popularidad, y su carencia de discurso, porque ni siquiera tiene uno facho”.