Sergio Quiroz, hincha incondicional de Palestino: “Le dije al cura Hasbun que me bendijera la corneta”

Desde el año 78 que el “tío Petaca”, como lo llaman en la barra “paisa”, es hincha del equipo de colonia. Cada fin de semana acude al estadio a botar tensiones acompañado de una chillona corneta. Con ella ha pasado alegrías y penas. Ha recorrido estadios de Chile y ha empapelado a chuchadas a los rivales. Una terapia de shock. “Un desahogo”, cuenta.

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¿Cuándo te hiciste hincha del tino-tino?
Fue en el año 78, cuando tenía 10 años, estudiaba en los Sagrados Corazones de Alameda y tenía de compañero a varios paisanos. Además, justo ese año Palestino hizo su mejor campaña y estuvo 44 partidos invicto. Yo no había ido nunca al estadio y mi papá me llevó justo ese año a la final donde le ganamos a Colo-Colo tres a uno. Ahí me hice un hincha incondicional.

Tenían un equipazo, jugaba Elías Figueroa y Oscar Fabianni.
Sí, y también estaban Manuel Araya, Manuel Rojas, Edgardo Fuentes, Rafael González, Mario Varas, Campodónico. De hecho llegamos hasta semifinales de una Libertadores el año 79.

¿Ahí empezaste a ir al estadio?
Sí, a las reuniones triples que hacían en los ochenta en el Santa Laura, que me quedaba como a seis cuadras de mi casa. El primer partido empezaba a las tres y era como de Aviación con Green Cross, el que venía después era de Palestino con Melipilla y el plato de fondo, por decirte, era la Católica con la Unión.

¿Tenían barra en ese tiempo?
No, no era tanto de hinchada, no estaba tan marcado el tema. Ahora, en cambio, somos una barra unida, pequeña, y no se ve tanta locura como en otras barras que cuando llegan a un servicentro le cierran las puertas, no hay tanta distorsión.

Es verdad que el cura Hasbún es jefe de barra…
Ja, ja,, ja.. No, el padre Hasbún siempre ha sido un fanático incondicional de Palestino, es un personaje, grita y se enoja igual que todos. Es un hincha más. Una vez me acuerdo que llegó al estadio, me acerqué a saludarlo y le toqué la corneta.

¿Cómo?
Es que siempre llevo una corneta y le dije “oiga, padre, por qué no me bendice la corneta”. No decía nada, pero me miraba no más. “Pero padre…padre”, le decía.

¿Y hubo bendición?
No, no hubo pero se lo tomó con harto humor. Fue algo gracioso para pasar un momento alegre. Se reía nomás como diciendo “este chiquillo”.

Desde hace cuánto que celebras con la corneta…
Desde que me la compré en un cotillón para la fiesta de bienvenida del año 2000, después la empecé a llevar al estadio, sale de lo común, es un desahogo el que yo tengo con la corneta.

¿Has tenido otra historia cornetera?
Siempre que voy al estadio la paso en los bolsillos, la otra vez un carabinero me dijo “¿qué lleva ahí? y mi señora le contestó: la corneta. El carabinero le dijo “pero señora” y yo se la mostré. Igual el paco se cagó de la risa.

Pero con los hinchas no son muy simpáticos que digamos…
Al menos yo he tenido suerte… El año pasado, por ejemplo, fuimos a jugar con O’ Higgins, a El Teniente de Rancagua, y un paco en el control me agarra y me dice que le tire el tufo. Igual habíamos tomado en el bus y le contesté que no podía porque andaba con dolor de muela, tenía olor a nicho en la boca y si se lo tiraba lo iba a dejar muerto. Al final me dijo, medio enojado, “ya, pase nomás”.

“Tío Petaca”

¿Es una terapia ir al estadio?
Sí, voy a desahogar la tensión de la semana, me gusta, uno se prepara. Parto de la mañana haciendo todas las cosas en mi casa y como no soy soltero me tengo que ganar los permisos. Ayudo, voy a la feria, cocino…

¿Macabeo?
Sí, no soy de esos que aquí que allá, tengo dos hijos que dan que hacer en la casa y no puedo dejar a mi señora sola.

¿A qué hora partes al estadio?
Después de almuerzo empiezo a prepararme, lleno dos petaquitas de whisky o de ron, ahí veo, y me las tomo antes de entrar al estadio, tranquilito, por eso en la barra me dicen el tío Petaca.

¿Eres “hinchapelota”?
No sé si hinchapelota pero igual siempre trato de molestar al equipo rival. Si hay un pelao, hueveo al pelao; si veo a un guatón hueveo al guatón. Siempre estoy ahí y les grito tonteras. Les saco que los cagan en la casa, le ofrezco joyas al Neira, lo molesto con su señora, cosas que toda la opinión pública sabe y otras huevás que se te ocurren en el momento.

¿Y nunca te ha salido el tiro por la culata?
Sí, una vez en Santa Laura estábamos jugando con Cobreloa, fue justo a la vuelta del Mundial del 82, y molesté todo el partido a Mario Osbén detrás de su arco. Le gritaba “fracasado de España, por tu culpa nos eliminaron del mundial”. Me escuchó todo el rato y en un momento se dio la vuelta y me gritó: “flaco, te espero a la salida”.

Te ofreció combos…
Sí, pero como tenía 15 años me urgí y me fui.

Sácame de una duda, ¿te han gritado alguna vez “métete la corneta en la raja”?
No, son bien respetuosos.

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