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Ayer hubo un tema predominante en la reunión de secretarios generales de Chile Vamos: la polémica que surgió tras la información que entregó Radio Bío Bío respecto de que el exMandatario, Sebastián Piñera, se convirtió, a través de Bancard, en accionista de la pesquera peruana Exalmar S.A. en momentos en que se discutía el diferendo marítimo en La Haya.

La conclusión fue que, tal como en otros escándalos, la gente le perdonaría a Piñera su voraz hambre financiera, pero hubo un punto que generó temor: el hecho de que las inversiones en el exterior sean manejadas a través de Bancard International Investment, domiciliada en un paraíso fiscal en las Islas Vírgenes Británicas. El problema, admite una fuente que estuvo presente en la instancia, es que es complejO explicarle a la ciudadanía por qué la mayor parte de su fortuna, calculada en US $2500 millones, no paga impuestos en el país.

Tras salir electo, Piñera dejó sus recursos nacionales en un fideicomiso ciego –cerca de 400 millones de dólares– y el resto de su fortuna en el extranjero a cargo de un directorio encabezado por el Gerente de Bancard, Nicolás Noguera.

Según explica el Director Ejecutivo del Centro de Estudios Tributarios de la Universidad de Chile, Gonzalo Polanco Zamora, los vehículos de inversión elegidos por Piñera tienen una serie de ventajas para él, pero no para el país.

-¿Con qué finalidad se crean empresas en islas vírgenes británicas?
-Si yo soy domiciliado en Chile, gano mi sueldo y pago impuestos por eso, pero si, por ejemplo, voy a dar clases a España y me pagan esas clases, tengo que declararlas en Chile. Ese principio es conocido como renta mundial. Ahora, si tú tienes inversiones en el extranjero, por el solo hecho de haberlas obtenido, deberías declarar la posibilidad de retirarlas y pagar esos impuestos. Pero si se crea una sociedad en las islas vírgenes británicas, esa sociedad es la que hace inversiones en Perú. Y cuando se obtienen utilidades en Perú, esas utilidades no vuelven a Chile, o a Piñera, porque no está invirtiendo él directamente. Esas utilidades van a las islas vírgenes británicas y se quedan ahí, y no tienes que declararlas en Chile.

-Si invirtiera como empresa chilena o persona natural, esas utilidades pagarían impuestos.
Claro, y en los paraísos fiscales en general la tasa de impuestos es cero o prácticamente irrelevante. Entonces cuando se sacan esas platas de un negocio en Perú o en otro lugar, esas platas no pagan impuestos. Entonces si yo gano mil y necesito 100 para mis necesidades personales, me traigo esos 100 a Chile, pago impuestos sólo por 100, y dejo 900 allá para hacer otras inversiones.

-El Estado deja de recibir estos recursos que podría obtener si se operara desde acá.
Claro, exactamente.

-¿Es posible saber cuántas utilidades han ingresado a esta empresa de islas vírgenes?
-No es posible, porque uno de los requisitos para ser paraíso fiscal es que no exista intercambio de información. Porque a Perú se le puede pedir información sobre una empresa donde está invirtiendo un contribuyente chileno y Perú va a responder. En el caso de las Islas Británicas, no, porque se les echa a perder su negocio. Tenemos que pensar que son países muy pequeños, con menos de cien mil habitantes, que no producen nada. Se dedican a ser confidenciales.

-Piñera asegura que en el caso específico de Exalmar, él no estaba informado de esa inversión.
Lo que pasa es que Piñera dice que parte de sus recursos estaban en fideicomiso y que desconoce su inversión respecto de las inversiones en el interior. Hay que ver qué pasa con las inversiones que tenía afuera.

-Sobre las inversiones en el extranjero, él señala que estaba desligado de Bancard. Lo que se deduce de su explicación es que existía una especie de compromiso de caballeros de no conocer en qué se invertía.
-Los fideicomisos son una institución que parte de la confianza. Tú dejas los recursos para que otra persona los administre solamente confiando en que esa persona va a hacer un uso prudencial de los recursos. No es una figura que, cuando lo hizo Piñera, estuviera regulada más que por un contrato. Entonces, la gracia es que se entregan los bienes sin tener idea de qué se está haciendo con la inversión. Por el contrario, cuando existe sólo un compromiso de palabra de no informar, podría cumplirse o no. Ahora puede que no haya sido informada por el directorio, que es elegido por quienes tienen el mayor porcentaje de la empresa.

-Él es dueño de Bancard.
-Es medio difícil justificar que él no sabía que estaban haciendo con las platas de Bancard, si es el dueño.

-Entonces, en los hechos, lo que pide Piñera es que uno haga un salto de fe y le crea que no sabía.
-En la práctica, sí.

-Desde tu visión de tributarista, ¿es difícil esta mezcla del poder político y económico, por los eventuales conflictos de interés?
Se podría generar algo complejo porque un Presidente de la República, por su cargo, tiene acceso a mucha información antes que el resto, información a la que no acceden a otras personas. Por transparencia, uno esperaría que no se mezclen ambos planos porque podrían haber legítimas dudas respecto de qué motiva una decisión.