29 de Noviembre del 2016/SANTIAGO Foto oficial Teletón 2016 realizada en el Teatro Teleton. FOTO: PABLO VERA LISPERGUER/AGENCIAUNO

La autora de “Don Francisco: Biografía no autorizada de un gigante” -que fue lanzado a principios de este año-, la periodista Laura Landaeta, se refirió específicamente a un capítulo que se cuestiona: “¿es la Teletón un negocio entre cuatro paredes del que los chilenos, y ahora además mexicanos, peruanos, estadounidenses, brasileños y gran parte de los americanos, somos parte año a año sin saberlo?”

Según dijo en entrevista con El Ciudadano, la Teletón “es una obra social que nació en el corazón de la dictadura y que no habría sido posible sin el apoyo de Pinochet”.

“Yo no critico a los minusválidos ni las obras sociales, lo que critico es el negocio encubierto. Acá hay empresas, prácticamente las mismas todos los años… que pertenecen a los grupos políticos y de poder más importantes del país: Matte, Solari, Luksic y otros más”, sostuvo.

La escritora aseguró también que no todas las donaciones son para la fundación. “Un productor ejecutivo de la Teletón me reconoce que solo un 20% de lo recaudado llega efectivamente a las personas que se tratan en la Teletón. Eso sumado a que los balances de la Teletón, por ser una fundación privada sin fines de lucro, no son públicos, porque si tú te metes a la página web hay memorias, no balances… ¿quién se queda con esa plata?”, contó.

Asimismo, recordó las amistades de las que se rodea Don Francisco, como los controladores de Penta. “(Carlos Alberto) Délano siempre ha sido uno de los amigos más cercanos de Mario Kreutzberger. Él estaba en el directorio de la Fundación Teletón cuando fue detenido por el caso Penta. Mario Kreutzberger fue uno de los pocos que salió a defenderlo”, aseguró.

En ese sentido, acusó a la fundación de construir una red de contactos con figuras del espectro político, lo que le ha facilitado la participación en licitaciones irregulares.

“El gobierno de Piñera contrata a Delano y a Kreutzberger para que se hagan cargo de la compra de escuelas modulares para la Octava Región. En vez de comprar el gobierno directamente a un proveedor estas escuelas modulares, hacen negocio a través de Kreutzberger y Délano, con lo que se llenan los bolsillos siendo intermediarios en un negocio que perfectamente podría haberse hecho sin ellos”, afirmó.

Columna: ¡Ni un bazar por la Teletón! – The Clinic Online