Del modelo, que ha fracasado, dice; de la Nueva Mayoría, que se ha acostumbrado; y del Frente Amplio, que no sólo es un proyecto contestatario, asevera, conversa con El País la candidata presidencial de este movimiento, Beatriz Sánchez.

“Los ciudadanos sienten que la política se hace totalmente aparte de ellos”, opina Sánchez quien cree que ahí radica el problema de lo que dice ha sido el fracaso de la Nueva Mayoría.

A modo de ejemplo, apunta que la “oposición a las reformas no estaba solamente en Chile Vamos, sino que estaban en la propia Nueva Mayoría”. “El rechazo al Gobierno de Bachelet está compuesto de dos sectores: personas que no quieren cambios por distintos motivos —por asuntos ideológicos—, y personas a las que no le gustaron las reformas porque finalmente no se llegó al objetivo, no fueron cambios estructurales. En ese segundo grupo me incluyo”, admite.

Sánchez sostiene que Chile es una país “donde toda nuestra vida está mercantilizada, todo es una transacción económica: la salud, la educación, las pensiones. Si tienes a un millón de personas marchando, pero desde hace años sabías que las pensiones que se estaban pagando son muy bajas, bajo el salario mínimo, ¿cómo es que no hay reacción de los dirigentes? Es la demostración perfecta de que hay un problema de un modelo económico, pero también que no hay ninguna decisión política hoy día para cambiarlo”.

En ese sentido, dice que “a través de sus dirigencias la Nueva Mayoría se acostumbró a un modelo, se habituó y se conforma con poner pequeñas vigilancias para evitar el abuso extremo, pero no plantea que deberíamos cambiar el modelo en que estamos viviendo y eso es lo que quiere el Frente Amplio: un cambio. Este Gobierno de Bachelet fracasó en lo que pretendió hacer”.

Consultada sobre lo que propone el Frente Amplio, no sólo lo que rechaza, responde que “buscamos que haya mayor participación y una mirada distinta de la democracia. Hoy día hablamos de un Chile democrático, pero, ¿qué tan democrático es Chile si básicamente las discusiones las lleva adelante la elite económica y política? Un segundo pilar es un modelo de desarrollo distinto: agregar tecnología, innovación, la existencia de un Estado emprendedor. Y el tercero tiene que ver con volver a ser un país con derechos sociales garantizados en áreas sensibles: educación, salud, vivienda, pensiones, como pasa en buena parte del mundo”.

“No estamos solamente en un proyecto contestatario, sino que lo que queremos es ampliar los márgenes de la democracia”, subraya.