La llegada de la Fórmula E a Chile ha dejado a varios vecinos molestos, todo esto debido a que las calles han sido cerradas, dificultando así sus viajes al trabajo, alguna reunión social o sus propias residencias.

¿La solución? La organización del evento ha instalado pasarelas que, según algunos ciudadanos enojados por la situación, “no llevan a ninguna parte, son como laberintos sin salida”.

Vale decir que las calles cerradas son: el eje Alameda – Providencia entre Portugal y Seminario y las calles Santa María, Pío Nono, Irene Morales, Merced, Purísima, Cardenal José María Caro y Puente Loreto.

Pues bien, en la pasarela de Irene Morales con Santiago Bueras, una mujer extranjera, con mochila y maleta en mano y que hablaba casi nada español, intentaba entender cómo llegar hasta su hostal en Pío Nono, mientras los encargados, confundidos, se hacían preguntas entre ellos mismos.

Cuando la turista finalmente logró encontrar una supuesta salida a su laberinto, comenzó el dilema de otra persona, que andaba con su guagua en coche. Ni eso ni sillas de ruedas fueron consideradas por los organizadores.

La gente comenzó a amontonarse, mientras la madre exaltada discutía con uno de los encargados. “¡Mira como está la gente!, dame tu teléfono. Mala cuea, tení que hacer algo po, hueón”, gritaba la mujer.

Mientras la madre discutía, un encargado cuidaba el coche con el bebé de dos meses en su interior. Esta mujer, a diferencia de la extranjera, no obtuvo ninguna solución.

Aquí el video captado por The Clinic: