“Hans Podlipnik-Castillo, la raqueta número 43 del mundo en dobles, se siente un ciudadano del mundo. Nació hace 30 años en Lo Barnechea, una comuna en las afueras de Santiago de Chile. Su padre, Johann Podlipnik, es austríaco, fue futbolista de Salzburgo e instructor de esquí; fue en una temporada de nieve en el país trasandino donde conoció a María Cristina Castillo”.

Así comienza un artículo que La Nación (Argentina) dedicó al tenista nacional e integrante del equipo de Copa Davis, Hans Podlipnik.

Además de adelantar el duelo ante los trasandinos, y contar los obstáculos económicos que debió sortear al inicio de su carrera, el deportista detalló facetas desconocidas de su vida y narró episodios alejados de su actividad profesional.

En este contexto confesó, por ejemplo, que es embajador de Greenpeace y que intentó participar en algunos torneos con indumentaria con mensajes ambientalistas, lo que fue negado por la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP).

“Me preocupa el bienestar del mundo. Viajar por sitios pobres, como Nigeria, o ricos, como Suiza, me abrió la cabeza. Me identifico con las causas sociales. No creo en las fronteras. A veces encuentro un poco ridículo lo del patriotismo”, afirma “H-Pod”.

Su intento por servir a la sociedad lo llevó a protagonizar una curiosa historia, luego de que le ofrecieran hacer clases de tenis en un recinto penal de Chile. Por entonces Podlipnik tenía 18 años y, sin saberlo, se metió a Punta Peuco a dictar cátedra de este deporte.

Al respecto, detalla que el lugar “Es una cárcel con militares presos implicados en asuntos de derechos humanos de la época de Pinochet. Yo no sabía al principio, no entendía bien, me preguntaron si quería hacer algo en una cárcel y me pareció bueno. Fui y me encontré con que era el único en el recinto que no era preso o gendarme. Me quedé solo con todos, estuve cinco horas dándoles clases y al principio sentí un poco de temor porque los gendarmes, que eran los que me podían proteger, estaban todos arriba con las metralletas y yo abajo”.

Además de esto, el representante chileno critica la “corrupción” de la federación local y declara su admiración por quienes logran surgir en el denominado “deporte blanco”, ya que existe un escaso apoyo a sus carreras: “Siento que muchas federaciones latinoamericanas han caído en temas de corrupción, hablo sobre todo de la chilena. Lamentablemente a los que más afecta es a los tenistas en desarrollo. En América latina, al estar tan lejos de todo, necesitamos federaciones fuertes y si no las tenemos, todos los chicos lo van a sufrir. Quizás Brasil y Argentina son países tan grandes que pueden salir tenistas por cuenta propia, aunque cada vez sea más difícil (…) Logística y económicamente están varios pasos atrás. Por eso admiro mucho los tenistas de América latina que logran ser exitosos”.